Palabra: pedro cabrera

¿Hasta cuándo durará la colaboración?

El experto en marketing, sugiere algunos puntos para que una empresa pase de lo convencional a lo colaborativo. Uno de ellos es darle mayor poder al cliente

La economía colaborativa no es nueva. Ya hace más de una década que numerosas empresas fueron poniendo en marcha prácticas propias de este nuevo estilo de economía o al menos complementario del convencional.
Uno de los primeros en mostrarse con la bandera colaborativa fue el sector turístico. Luego le siguieron el transporte y la vivienda. Si usted es nuevo en el tema, se lo resumo: “Se basa en sustituir la competencia por la colaboración, dicho de otra forma, una economía basada en la cooperación entre los individuos o partes”.

Algunas de las características diferenciales entre la economía tradicional versus la colaborativa: Del hiperconsumo al consumo responsable o sostenible, del yo al nosotros, de la propiedad al acceso, del consumidor al productor, del dinero al valor, o mejor aún, del B2B al P2P. Sin duda, esto no es moda, ya que la explosión de la teoría colaborativa está vinculada a la irrupción de las TIC´s, y concretamente, del tránsito de la web 1.0 a la web 2.0. Esta economía –cuyo resultado es la sinergia- ha generado empresas que tienen en común el consumo colaborativo (Airbnb), conocimiento abierto (Wikipedia), finanzas P2P (TransferWise), gobierno abierto (Holocracy), sistemas de intercambio (Timerepublik) y makers (Arduino).

En países como los nuestros (latinos), las empresas de economía colaborativa caminan en puntillas de pie, ya que echan por tierra en cuestión de semanas o meses, a empresas tradicionales que tienen ya una eternidad en el mercado. No en vano sindicatos y asociaciones ya se han quejado de estas empresas en muchos países, argumentando que “quitan trabajo”. Error tremendo. Ocurre que las masas empresariales son miopes al no entender que el mundo –en especial el laboral- ha cambiado. No vayamos muy lejos, Uber tuvo reacciones en diferentes regiones del país por parte de una logia de transporte primitiva, ancestral y mafiosa. Con relación al marketing utilizado por estas nuevas empresas, sin duda plantean gran innovación en variables como servicio, producto, plaza, etc.

En algunos casos innovaciones disruptivas que ponen “patas para arriba el mercado”. Basta observar el éxito inmediato que tuvieron en el mercado local empresas como Airbnb (alojamiento), Uber (transporte), PedidosYa (gastronomía), etc.

Si tuviera que aconsejar unos puntos para que su empresa pase de lo convencional a lo colaborativo, serían los siguientes:

• Cuanto mayor poder le ofrezca al cliente, mucho mejor. Déjelo ser parte activa de las mejoras, escuche las recomendaciones y evalúe las críticas. Hoy la gente le quiere decir cómo quiere ser atendida y qué clase de producto desea. Y por supuesto, hágalo.

• Hace tiempo que los intermediarios van desapareciendo del mundo empresarial tradicional. En muchos casos, la gestión que desempeñaban sólo encarecía el precio final y no aportaba valor. Elimine pasos, acorte el camino de su oferta hasta el público consumidor o usuario. Trate de que el cliente sea su mejor distribuidor, y en consecuencia, se convertirá en su mejor recomendador.

• Piense en sostenibilidad e impacto social, unir las partes con inteligencia. Por ejemplo: Etsy, una comunidad global donde la gente se conecta para comprar y vender productos elaborados por artesanos, artistas y diseñadores. Más allá del giro comercial piense en la generación de empleos.

• La preservación del planeta, el no seguir alimentando la bola de acciones negativas que está matando nuestro hábitat, piense “en verde”. Mientras en otros países, la energía solar “casera” está a la orden del día, aún en Bolivia el desarrollo de esta fuente inagotable, sustentable y sana, está virgen. Si con su empresa puede lograr un aporte a preservar y recuperar el medio ambiente, mucho mejor.

• Use las plataformas digitales. Jamás tuvimos la oportunidad de llegar a tanta gente e interactuar con ella. Las TIC´s han logrado aminorar procesos que antes eran largos, engorrosos y caros. Nunca la oferta y la demanda han estado tan conectadas y bien informadas.

• Ponga la palabra Innovación como la primera marca a grabar en el ADN de su empresa. Si no tiene un departamento de innovación –cosa medio peligrosa en un cambio de era o época- cree uno a la brevedad.

• Y algo que realmente está creando la economía colaborativa es una nueva forma de emprender. En más de un caso, con más neuronas que dinero. Situación que en particular favorece a países del Tercer Mundo como el nuestro. Un informe realizado por el BBVA dio a conocer que “en aquellas economías donde la recesión económica ha sido más profunda (o será), la predisposición de los ciudadanos y el cambio de mentalidad necesario para la puesta en marcha de iniciativas vinculadas con la economía colaborativa es mayor”.
Es que los clientes ya no se atan a las opciones de siempre. Las nuevas generaciones están buscando la forma de obtener lo mismo, pero de diferente forma (léase, originalidad), generalmente, usando el poder de su decisión en base a la opinión de los demás (TripAdvisor). La voz propia de las empresas (en especial su publicidad), va perdiendo fuerza versus la voz del consumidor o usuario.

¿Qué desafío van a enfrentar las empresas de economía colaborativa en el corto plazo?

La regulación. Lamentablemente, la regulación al sistema convencional. Tsunamis de bombas legales, impuestos, normativas y toda esa horda de trabas que frenan a los emprendedores. Sólo espero que la misma creatividad que dio origen a estas empresas “diferentes”, les sirva para sortear tantos obstáculos, para bien de todos nosotros y no del Estado.