Palabra: Wilber Cuba

¿Asesor legal o abogado? Conozca la diferencia

Es recomendable que las empresas prevengan contingencias jurídicas, debido a que éstas afectan la reputación o imagen corporativa, dañando el prestigio y valor comercial de sus productos y servicios, además de poner en riesgo el patrimonio de la misma.

               Wilber Cuba Gonzáles/ gerente general de Cuba Abogados

 

¿Si usted se entera que probablemente puede evitar una grave enfermedad que haría? La respuesta cae por inercia, lógicamente realizaría todas las acciones posibles para prevenirla.

En el giro empresarial diario, la posibilidad de una contingencia de orden legal está siempre latente. Aproximadamente, el 80% de las empresas en Bolivia no asumen medidas preventivas para evitar conflictos jurídicos en su interior y, por lo general, buscan a los abogados una vez que los problemas legales se desatan.

Al abogado se le delega la defensa del cliente. Es un profesional que se ocupa de dirigir la estrategia de defensa, fundamentando la demanda o alegatos en procura de preservar los derechos e intereses de sus contratantes. Lamentablemente aquello ocurre cuando el problema jurídico ya afecta el patrimonio o intereses empresariales.

Los procesos judiciales casi siempre impactan negativamente en la reputación de las empresas, daño que se ve incrementado actualmente por el uso de redes sociales. Cada vez más, observamos como los procesos judiciales son objeto de tratamiento por parte de los medios de comunicación quienes cada vez, exigen mayor protagonismo y detalle; simultáneamente, los dispositivos móviles y las redes sociales dieron lugar a que cualquier ciudadano se convierta en emisor de noticias casi en tiempo real. Así las cosas, siempre será la mejor alternativa comercial no llegar a juicio ya que no se puede pretender que la información sobre los asuntos judiciales se suspenda hasta que los tribunales dicten sentencia.

Por otro lado, cuando una empresa nace, lo hace cumpliendo una serie de requisitos (permisos, licencias, registro en Fundempresa, inscripción en el SIN, etc.), que se pueden tramitar con la ayuda de un asesor legal, quien orientará sobre las necesidades empresariales a medida. Lo contrario es emprender un camino a ciegas con un margen de error alto, nacimiento a la vida jurídica que implica tránsito permanente por dificultades de orden legal.

Es recomendable que las empresas prevengan contingencias jurídicas, debido a que éstas afectan la reputación o imagen corporativa, dañando el prestigio y valor comercial de sus productos y servicios, ademas de poner en riesgo el patrimonio de la misma; consiguientemente el asesoramiento legal especializado evita costos y penalizaciones a futuro. La asesoría legal preventiva surge de la necesidad de anticiparse a los eventuales problemas jurídicos que las empresas puedan enfrentar derivados de contratos y documentos mal redactados o que no cumplen los requisitos legales para tener plena validez y proteger las actividades comerciales en el futuro.

Un abogado, al ser un profesional ajeno a la empresa, se encarga de resolver problemas en sendos procesos judiciales.

El asesor legal, llamémosle “de casa”, es quien lidia tanto con el cliente interno como externo, siempre mostrando la imagen de no contienda. Un asesor legal velará en todo momento por los intereses de la empresa, a veces incluso de manera opuesta a alguna instancia de administración o dirección, haciendo notar si fuese necesario falencias que afectan al giro empresarial diario, también será firme al defender a la empresa del accionar arbitrario de las administraciones públicas.

El asesor legal es inversión, jamás gasto. La prevención legal en todos los casos será más barata a mediano y largo plazo, consecuentemente cualquier “empresa que se precie de serlo” debe contar con uno de calidad profesional comprobada.

Finalmente, corresponde señalar que los abogados procuran ser profesionales reparadores de los problemas en procesos judiciales pesados y onerosos, en contrapartida a los asesores legales que se encargan de prevenirlos al ser parte de un equipo que avanza a un norte común.