Palabra: José Alberti

Libertad económica para la prosperidad

Bolivia se encuentra en el puesto 173 de 180 economías analizadas en el índice. Comparte el rezago con países que tienen en común la desdicha y pobreza de sus habitantes

 

Por José Alberti - Docente universitario

El Índice 2018 de Libertad Económica, informe que elabora anualmente la Heritage Foundation, ofrece categóricamente experiencias exitosas, pruebas y hechos de los amplios beneficios de la libertad económica tanto para las personas como para los países. En ese sentido, la libertad económica es un derecho fundamental de todo ser humano y elemento esencial para su desarrollo económico, social y espiritual. La libertad económica trasciende al mercado y permite crear los incentivos que conduzcan hacia la prosperidad de los países. No es un sofisma, porqué está más qué demostrado la relación virtuosa entre libertad económica y bienestar.

Igualmente, el estudio señala sobre principios y fundamentos determinantes en la forma de organización económica y la importancia de contar con un gobierno limitado, sólidos derechos de propiedad privada, instituciones económicas independientes, apertura inteligente al comercio y las finanzas internaciones, además de una regulación sensata. Su correcta aplicación debería ser suficiente para alcanzar el progreso económico. Los países que han entendido el valor que tiene la libertad económica en el pasado hoy son economías cada vez más prosperas tal como; Hong Kong y Singapur que lideran el índice 2018. Al final del día, esta libertad, se traduce en que sus pobladores detentan más y mejores oportunidades económicas y controlan los frutos de su trabajo.

El país se encuentra en el puesto 173 de 180 economías analizadas, compartimos el rezago con Zimbabue, Guinea Ecuatorial, República del Congo, Cuba, Venezuela y Corea del Norte. Estos países sí algo tienen en común es la desdicha y pobreza de sus habitantes.

Bolivia está al borde, lo que tenemos por delante es menos libertad económica y más doctrina. Traducida en instituciones cooptadas, más burocracia, más intervencionismo, más incentivos perversos. Depende de nuestra determinación individual cambiar el actual curso.