Palabra: análisis económico de la pandemia

Coronavirus: enemigo común

Las muertes son la peor noticia ahora, pero el sufrimiento que puede generar la paralización de la economía mundial es también una cuestión de inquietud y preocupación para prácticamente todos.

 

El brote de Coronavirus se detectó por primera vez en el mes de diciembre y surgió en la ciudad china de Wuhan. Desde ese momento la cifra de infectados ha superado ya los 250.000 mientras que los fallecidos se cuentan ya por encima de los 10.000. Los datos son sin duda aterradores mientras en numerosos países del mundo la población se encuentra recluida en casa para minimizar los contagios y dar tiempo a los científicos para encontrar una vacuna.

Ante los datos iniciales que proponía como únicas víctimas de riesgo a las personas mayores de 65 años y adultos con afecciones respiratorias o cardiovasculares, los nuevos datos pone en el punto de mira a todas las personas ya que se han dado casos de jóvenes fallecidos sin patologías previas.

La gravedad del asunto no es un tema baladí y, por esta razón, el mundo entero paraliza su actividad dejando bajo mínimos la afluencia en las calles y el trabajo de los ciudadanos en favor de la salud y la supervivencia. Los avances científicos en los distintos estudios que se están realizando a lo largo del mundo dan esperanzas y afirman que el brote se controlará y saldremos con éxito de esta gran crisis sanitaria.

Lo que viene después

Ante la esperanza de encontrar una luz en este túnel de enfermedad, no podemos olvidar también atenernos a la realidad de un mundo interconectado marcado por la globalización y el triunfo del capitalismo. Se trata también de algo fundamental porque será elemento clave para comprender qué rastro dejará el virus cuando esté bajo control.

Y es que las muertes son la peor noticia ahora, pero el sufrimiento que puede generar la paralización de la economía mundial es también una cuestión de inquietud y preocupación para prácticamente todos.

Este virus nos está haciendo perder la producción de meses, está acabando con el trabajo de muchas personas, las industrias se transforman para hacer frente a las necesidades sanitarias y los países ponen en marcha la economía de guerra para sobrevivir a esta inaudita situación.

Les afecta a todos

Los trabajadores son la base fundamental sobre la que se construye la economía. Estos están viendo suspendidos sus contratos y sus sueldos durante el tiempo que dura la reclusión. Otros muchos están siendo despedidos, algunos afortunados pueden hacer el trabajo desde casa mientras otros se ven obligados a atender sus puestos corriendo el riesgo de infectarse. La gran mayoría que está viendo frenado su ingreso de liquidez serán los que hagan descender el consumo de una forma drástica cuando todo se pueda volver a poner en marcha.

Empresas y autónomos no tienen menos problemas ya que se ven obligados a cerrar sus puertas o, si las nuevas normas les permiten abrir, no encuentran demanda para sus productos y servicios. A pesar de las medidas tomadas por las administraciones para suspender los pagos a los que tienen que hacer frente por su actividad, los gastos siempre se suceden y los ingresos no llegan.

Además, aquellas empresas que sobrevivan al confinamiento tendrán el reto de superar una larga fase de ausencia de clientes.