Palabra: ERICK SAAVEDRA MENDIZÁBAL / CEO DE TOYOSA S.A.

“Los autos eléctricos e híbridos serán nuestro nuevo negocio”

Estudió Negocios Internacionales, fue embajador de Bolivia en Japón, aprendió a hablar el idioma y ama la gastronomía japonesa. Actualmente es CEO de la importadora más grande de Bolivia, Toyosa

Su pasión por los fierros lo llevó a trabajar en Japón, en una de las industrias más grandes de mundo automovilístico: Toyota. Erick Saavedra mira atrás y recuerda que a sus 12 años comenzó haciendo pasantías en Toyosa en un taller de 150 m2, realizando trabajos de mecánica, chaperío y pintura. Pasó por todas las áreas de la empresa, hasta convertirse en el CEO de Toyosa, la compañía que tiene la representación de Toyota en Bolivia.

Todos los días maneja su vehículo favorito y, uno de los más vendidos en Bolivia, el Hilux. Deja a sus hijos en la escuela y se dirige a la oficina para cumplir con su apretada agenda, casi siempre es el primero en llegar y el último en irse.

Viajó más de 60 veces a Japón, ama su gastronomía y habla su idioma. Muchas lecciones de negocios las aprendió de la cultura japonesa y del ejemplo de su padre, Edwin Saavedra. También fue Embajador de Bolivia en Japón.

Practica las artes marciales mixtas (MMA), disfruta ir de pesca con sus hijos y su compadre Mario Foianini. Lee mucho sobre temas de motivación y estrategia empresarial.

Hoy, a sus 42 años, tiene muchas aspiraciones en el mundo de los negocios, una de ellas diversificar el mundo Toyosa con la importación de nuevas líneas de tecnología.

¿Cómo comenzó su travesía por el mundo automotriz? ¿Desde cuándo?

Toyosa es una empresa familiar fundada por mis padres hace 38 años. Prácticamente me crié en la empresa. A mis 12 años empecé a hacer pasantías como mecánico, a los 15 años estuve en la parte de ventas, luego en logística y así fui creciendo junto a la empresa. 

Estudié Negocios Internacionales en EE.UU. y cuando regresé, para ocupar un cargo ejecutivo en Toyosa, la fábrica fue muy severa conmigo en las condiciones de manejo de la compañía y la transición de generación debía tener una formación más corporativa, por ello tuve que ir a trabajar a Japón, cuando tenía 22 años.

Después de siete meses regresé a Bolivia como subgerente de marketing, y de forma paralela fui invitado a trabajar con el coordinador de Toyota para Sudamérica.

¿Cómo es un día normal para usted? ¿Cómo equilibra su vida empresarial, la familiar y social?

Mi prioridad en la vida es mi familia. Todos los días llevo a mis hijos al colegio a las siete de la mañana, a las siete y media ya estoy en la oficina, por lo general soy el primero en llegar. Trabajo en esta dinámica durante 20 años, mi esposa entiende, también el equipo que me acompaña. 

La forma de trabajo que tenemos es muy simple, por KPI, por productos. Las soluciones son muy simples de identificar. Tengo un equipo muy enfocado porque a todos nos gustan los fierros, mi gerente de marketing es la que mejor sabe de autos. Es una pasión para todos.

Entregando el premio de la campaña ‘Hilux gladiadora del tiempo’

¿Qué lecciones de negocio aprendió de la corporación Toyota?

Aprendí tres lecciones, la comunicación; la verdad, por muy dura que sea; ‘No hay estrellas’, hay equipo. Nadie es más importante que cualquier otro ejecutivo, yo tengo la tarea de liderar la empresa, y los gerentes me acompañan con la visión, la responsabilidad, pero el éxito y el fracaso es de todos.

Hacer empresa en Bolivia no es fácil, pero es un país con muchas oportunidades y potencial de crecimiento, siempre y cuando tengas la visión de visualizar el futuro y apostar. No es fácil, porque si fuera fácil cualquiera lo haría. Aprendí también, a no echarle la culpa a la gente por lo que pasó, la pregunta sería que hice ayer. El trabajo duro y la perseverancia es la única fórmula de éxito.

Saavedra visitó al ex Emperador de Japón cuando fungía como embajador

¿Cómo Toyosa se convierte en uno de los líderes del sector automotriz en Bolivia?

Toyosa siempre ha sido muy agresiva, como la forma de ser de mi padre y su liderazgo. Nació como una empresa ética y el liderazgo de mi padre permitió posicionar a Toyosa en el mercado boliviano, el hombre es un visionario, todo lo que Toyosa es hoy, es gracias a él.

¿Qué oportunidades hicieron que se despegue el crecimiento de Toyosa en estos años?

La vida de una empresa es como la vida de una persona, tiene sus ciclos buenos y malos. Como empresa tuvimos dos crisis grandes que casi nos llevan a la quiebra, uno por tema inmobiliario, y otra por construcción, nos diversificamos y una mala coordinación o mala visión que a los dos años vino una presión económica que nos costó mucho, ahora aprendimos a ser más pragmáticos con las decisiones que tenemos y vemos la tendencia antes de hacer nuevos negocios.

Toyosa es parte del Grupo Saavedra, que es un grupo familiar, tenemos automotrices, bienes raíces, logística, somos un grupo que está en Bolivia, aporta a Bolivia, cree en Bolivia.

¿Qué resultados obtuvieron en el 2018 y cómo les está yendo este año?

Ha sido un buen año, pero la industria automotriz hace dos años sufrió un cambio, pasaron de vehículos grandes a vehículos subcompactos, donde comenzó el quiebre. Desde entonces iniciamos la importación de autos pequeños, porque todos quieren productos accesibles.

El año pasado lanzamos el Agya, este año lanzaremos vehículos más accesibles, no tan caros para poder captar nuevos mercados, tuvimos una reestructuración de costos pero el volumen no nos ha ayudado. En términos porcentuales crecimos 16%, estamos muy contentos con el número, aunque no fue fácil.

 

Erick Saavedra junto a su equipo Toyosa en la Expocruz 2018

¿Cuáles son sus planes de inversión?

Nos vamos a mantener como estamos hoy, tenemos 39 puntos de ventas en el país, pero si agregaremos unos tres nuevos productos, posiblemente estaremos introduciendo modelos híbridos y electrónicos, que es otro modelo de negocio.

 

“El negocio cambió, hay que tener mucho volumen para tener buen margen”

¿En qué etapa se encuentra el sector automotriz? ¿está en crecimiento, estancado?

Ha caído un poco como el año pasado, puede estar terminando igual o un poco mejor que el 2018 en números generales; en rentabilidad, quizás un poco menor. Mucha gente piensa que ganamos millones de dólares, pero no es así, los modelos de negocios cambiaron, el margen es pequeño y se tiene mucho volumen. El margen de la industria promedio es de $us 500 a $us 1.000, se tiene que tener mucho volumen para tener buen margen.

¿Cómo cambia con la incursión de los biocombustibles?

Los biocombustibles es una propuesta interesante y muy bien sentada por el Gobierno, pero está mal acompañada, no hay una política de incentivo para el cambio de parque automotor, no se puede lanzar una política que no genere volumen de consumo.  Si se tiene bioetanol o biodiesel tienes que tener vehículos que consuma esos biocombustibles, que generen volumen.

El factor elemental es el volumen, si no hay volumen no hay negocio. El mercado automotor está creciendo, pero si tenemos un incentivo para que el producto sea más accesible, sería más popular y esto generaría consumo y el consumo se traduce en divisas. Si no se hace un cambio del parque automotor por mucho biocombustible que se ponga, el 80% del subsidio es el diésel y el 100% del diésel se importa. 

¿Los vehículos chinos son una amenaza para las marcas mundiales?

Son marcas buenas que fueron creciendo, algunas se van a fusionar otras van a desaparecer, pero en poco tiempo van a dar sorpresas. La cantidad de marcas eléctricas que hay son mucho más dinámicas y agresivas de lo que existió en 100 años en la industria de autos tradicional, no hay que perder la atención de lo que el mercado chino hará.

El 2003 Estados Unidos era el dueño de la economía; Japón el número dos, era un tercio de la economía americana y China era un tercio de la japonesa.

Hoy Japón está en el cuarto puesto de la economía mundial y China es la segunda. Que no nos sorprenda que China a poco tiempo sea el número uno.