Banca Digital marca el rumbo hacia una economía con menos efectivo
Medidas. Herramientas tecnológicas que fortalecen la velocidad, seguridad y eficiencia financieras definen la nueva relación de los bolivianos con el dinero.
Un crecimiento sostenido y avances significativos han caracterizado a la banca digital boliviana en los últimos años, un logro que no está exento de desafíos y que se orienta hacia la consolidación y la expansión, hacia el open banking y hacia una economía digital integral en la que el dinero físico no sea más base de las transacciones.
La banca boliviana está en plena aceleración digital. Las transacciones electrónicas y activos virtuales crecieron de forma exponencial en los últimos años, mientras que la entidad reguladora aprobó un nuevo marco normativo que fomenta la innovación y abre espacios para las fintechs, un proceso destacado por el Banco Central de Bolivia (BCB).
“La profundización de la digitalización de la economía evidenció la preferencia de la población por las transacciones electrónicas para procesar sus transacciones económicas y financieras”, expone el ente emisor en su último Informe de Estabilidad Financiera.
Banco FIE considera que la banca digital del país destaca hoy por ofrecer mayor comodidad, rapidez, facilidad de uso y seguridad, y –sobre todo– por ser un motor clave para la inclusión financiera.
Para Jorge Velasco, experto en innovación y transformación digital empresarial y de banca, el desarrollo del sector ofrece ventajas principales que están transformando la manera en que los bolivianos se relacionan con el dinero: la inclusión, la eficiencia, la seguridad y la democratización tecnológica.
“La banca digital, en especial a través de las billeteras móviles, ha permitido que millones de persona, incluso en zonas rurales y periurbanas, puedan enviar, recibir o pagar dinero sin necesidad de una cuenta bancaria tradicional”, destaca.
Agrega que hoy las transferencias se realizan en segundos, las 24 horas del día y sin filas, lo que ha cambiado la dinámica del comercio y del consumo cotidiano. Además, sostiene que el dinero digital es más seguro que el efectivo y las operaciones dejan un registro que ayuda a construir historial crediticio.
“Comerciantes, transportistas, jóvenes y microemprendedores operan actualmente en entornos digitales, lo que genera equidad económica y oportunidades reales”, explica Velasco, también director de la IFD Idepro.
Además de la accesibilidad y seguridad, y de la agilidad en las transacciones, Banco Unión destaca como ventaja la modernización y servicios personalizados. “La banca digital ofrece productos personalizados, incluyendo notificaciones en tiempo real, administración de cuentas en línea y acceso a servicios digitales adicionales, lo que facilita la interacción con los clientes”, apunta.
El Banco Ganadero lo resume: la banca digital “cambió la forma de vivir las finanzas”. La billetera móvil de esta entidad, por ejemplo, ofrece accesibilidad, agilidad y seguridad al momento de enviar o recibir dinero, realizar compras, pagar servicios y hasta adquirir criptomonedas. Todo en línea y con sistemas de ciberseguridad y verificación avanzada para proteger cada operación. “Con Yolo Pago, la banca digital ya no es el futuro, es el presente que todos pueden vivir hoy”, subraya Edgardo Cuéllar, gerente de Negocios Digitales y Marketing del Banco Ganadero.
Desde el Banco Ecofuturo destacan que la Banca Digital y la Banca Móvil Econet permite que varios de los clientes que viven en el área rural puedan realizar sus operaciones por sus dispositivos móviles y así evitar el traslado a las agencias que en muchos de los casos significa varios kilómetros de viaje.
Gracias a la digitalización, el banco logró capturar y analizar más datos sobre sus clientes rurales lo que permite conocer más al usuario con el objetivo de ofrecer productos que se adapten a sus necesidades. Un ejemplo, es la “EcoCaja Digital”, caja de ahorro que se puede aperturar desde la comodidad del celular.
Existe consenso en que la banca digital boliviana ha logrado avances significativos, pero persisten desafíos estructurales que se deben abordar para ampliar la inclusión financiera, fortalecer la confianza del usuario y consolidar la competitividad de cada banco.
¿Qué se necesita para dar un nuevo salto tecnológico?
Aunque la banca digital avanza a paso firme, en Bolivia todavía enfrenta retos importantes como la conectividad limitada en algunas zonas, la educación financiera y digital, y la confianza en las plataformas virtuales, menciona Cuéllar.
Para FIE, los principales desafíos se centran en factores humanos, tecnológicos, de seguridad y de infraestructura, afirma la gerenta Nacional de Marketing Estratégico, Karoline Terán.
Entre los retos más importantes están: la brecha digital aún presente en sectores que viven en zonas rurales o alejadas; la desconfianza de grupos de clientes sobre las transacciones digitales, por miedo a fraudes o experiencias negativas; las amenazas cibernéticas; la posible exposición a ingeniería social (para obtener información confidencial); y la necesidad de inversión constante en infraestructura tecnológica, que fortalezca la agilidad, eficiencia, seguridad, conectividad y el procesamiento y almacenamiento de información.
En seguridad, los bancos realizan inversiones para aumentar la confianza de su clientela e incrementar el uso de sus plataformas.
FIE, por ejemplo, implementa tecnologías avanzadas de seguridad que van desde la autenticación hasta la confirmación de las transacciones con el uso de la huella digital, el reconocimiento facial, tokens vinculados a los dispositivos móviles y herramientas de monitoreo y prevención de fraudes, expone Terán.
Para Velasco, uno de los principales desafíos tiene que ver con la brecha digital. “La inclusión financiera necesita ir acompañada de inclusión tecnológica”, asevera.
Indica que otro reto es la falta de integración con productos financieros formales, que las billeteras se usen también para ahorro o crédito.
También sostiene que otros desafíos tienen que ver con la confianza y la educación financiera y la interoperabilidad total y los costos de transacción.
Banco Unión coincide en que los principales desafíos tienen que ver con la brecha digital y el acceso limitado, con la desconfianza y la falta de educación financiera, además de la infraestructura tecnológica que está en proceso de desarrollo.
“El sector bancario digital se enfrenta a retos vinculados con la modernización tecnológica, la integración de sistemas y la estabilidad de las plataformas. Estos factores pueden generar interrupciones en los servicios y repercutir de manera negativa en la experiencia del usuario”, explica.
Un nuevo camino
En Bolivia, la banca digital crece a paso firme. Cada vez más bolivianos pagan o transfieren dinero a través de sus teléfonos, en el momento y lugar donde estén. Lo que comenzó como una opción de conveniencia está transformando el sistema financiero. Pero eso no terminan ahí; se esperan cambios como un fluido ingreso de startups al sistema, la ampliación de la oferta de productos financieros y la mayor integración de servicios, como soluciones que combinan pagos y crédito instantáneo.
Velasco considera que lo que se viene para la banca digital en Bolivia es una etapa de “madurez”. “En la primera fase, el foco estuvo en digitalizar pagos y transferencias; ahora, el desafío es digitalizar la inclusión financiera completa: ahorro, crédito, seguros y formalización”.
Esta segunda etapa, afirma, se orientará hacia una integración cada vez mayor entre billeteras móviles, bancos e instituciones de microfinanzas, para que los usuarios puedan acceder a productos financieros personalizados desde sus aplicaciones. También se avanzará hacia un ecosistema más interconectado y seguro, impulsado por la IA, blockchain y canales digitales que comienzan a vincularse con criptomonedas de uso controlado.
“Este será un salto importante hacia una economía digital integral, en la que el dinero físico ya no sea la base de las transacciones cotidianas”, asegura Velasco.
Para la gerenta Nacional de Marketing Estratégico de FIE, el futuro de la banca digital en Bolivia se define por un enfoque en la innovación impulsada por la tecnología, la profundización de la regulación y una mayor colaboración entre bancos tradicionales y Fintech.
“El reto es lograr avances importantes en el Open Banking (Banca Abierta)”, tener “conexiones e interfaces con otras entidades”, puntualiza Terán.
Añade que en esta era digital, la data es el nuevo motor de la toma de decisiones, ya que el análisis de datos y la IA la transforman en información útil para mejorar la eficiencia, la experiencia de la clientela y la innovación.
“Seguiremos fortaleciendo la colaboración entre bancos, fintechs y reguladores para que la banca digital siga creciendo con seguridad, transparencia e inclusión”, subraya el ejecutivo del Ganadero, banco que apuesta “por una experiencia financiera totalmente móvil, inmediata y personalizada”.
“La banca digital en Bolivia se dirige hacia la consolidación y expansión. Con el fortalecimiento de la seguridad y estabilidad de las plataformas se prevé un mayor crecimiento de los servicios personalizados como la reducción de la brecha digital en zonas rurales y sectores vulnerables. La innovación, las nuevas tecnologías y la colaboración intersectorial serán fundamentales para aumentar la inclusión financiera y optimizar la experiencia del usuario”, sostiene Banco Unión.
Desde Ecofuturo coinciden en que la amplia disponibilidad de datos permite realizar análisis avanzados que para el desarrollo de productos financieros personalizados. “Gracias a estos hallazgos, es posible ofrecer préstamos a medida para cada cliente, procesos de aprobación más ágiles, seguros y personalizados”.