GUARDIANES DE LA MARCA

“Confianza, coherencia y gestión responsable”, claves de la comunicación corporativa

Perfil. Martín Llanos Profesional con más de 20 años de experiencia en comunicación y relaciones públicas, con maestría en Comunicación Estratégica, diplomado en Educación Superior y licenciatura en comunicación social.

La comunicación corporativa es y ha sido un activo intangible clave para construir confianza, proteger la reputación y fortalecer el vínculo entre las organizaciones y sus públicos.

En el ecosistema empresarial, marcado por la sobreinformación y el avance tecnológico, la comunicación dejó de ser un área netamente operativa y pasó a convertirse en un componente estratégico de la gestión organizacional. Su correcta administración impacta de manera directa en la confianza, la reputación y la sostenibilidad de cualquier institución.

Precisamente de la confianza, el Jefe Nacional de Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas del Banco Unión, Martín Llanos, afirma que es el pilar sobre el cual se construyen relaciones sólidas y duraderas entre una organización y sus públicos. El asumir con responsabilidad la gestión de los activos de terceros, así como monitorear permanentemente los contextos internos y externos, refuerza una relación de confianza de ida y vuelta.

En ese marco, Llanos destaca que la comunicación representa uno de los activos intangibles más importantes de cualquier institución. Su correcta administración exige una coordinación permanente con las distintas áreas técnicas, lo que permite convertir información especializada en mensajes claros, comprensibles y alineados a las necesidades reales de los públicos. La función del comunicador, explica, no es solo informar, sino interpretar, ordenar y priorizar.

Otro elemento clave es la coherencia entre el discurso institucional y la identidad de la organización. Para Llanos, la comunicación es el reflejo de la esencia corporativa: valores, principios y forma de actuar. Cuando existe alineación entre lo que se dice y lo que se hace, la reputación se fortalece de manera sostenida. De lo contrario, el riesgo reputacional se incrementa.

La era digital amplificó este desafío. La velocidad con la que circula la información, sumada a la exposición permanente en redes sociales, obliga a una gestión aún más cuidadosa. Llanos subrayó la importancia de clasificar, verificar y contextualizar la información antes de difundirla, evitando la sobreexposición de datos sensibles y reduciendo los riesgos asociados a la desinformación. En paralelo, considera fundamental promover una cultura de gestión de riesgos y educación en ciberseguridad.

Las crisis, reconoce, son inevitables. Sin embargo, su impacto depende en gran medida de cómo se las enfrenta. Un análisis riguroso del escenario, acompañado de una comunicación oportuna, clara y honesta, permite mitigar daños y evitar interpretaciones erróneas. “El silencio o la ambigüedad suelen agravar los escenarios críticos”, advirtió.

Las redes sociales, lejos de ser solo un canal de difusión, se convirtieron en espacios de interacción directa. Para Llanos, esta retroalimentación constante ofrece una oportunidad estratégica para mejorar procesos, ajustar mensajes y fortalecer la relación con los públicos. Escuchar activamente es hoy tan importante como comunicar.

Finalmente, más allá de la tecnología y las métricas, el Jefe Nacional de Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas del Banco Unión enfatiza el componente humano. En un contexto cada vez más automatizado, la empatía, la comunicación asertiva y la calidez siguen siendo diferenciales claves. “Las personas reconocen cuándo se les habla con autenticidad”, afirmó.

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