REPORTAJE

Finanzas sostenibles, cuando la sostenibilidad deja el discurso y entra al balance

El Programa Avanza Mujer, de BancoSol, marca un gran paso en las inversiones sostenibles en el país, al permitir el acceso al crédito a miles de micro y pequeñas empresas lideraras por mujeres.

En Bolivia, la sostenibilidad ya no es solo un tema de largo plazo: el impacto ambiental y social irrumpe como un nuevo criterio para otorgar crédito y gestionar riesgos, en un contexto de crisis económica, escasez de divisas e inseguridad jurídica.

Óscar Ríos conoce cada metro de su predio ganadero en las afueras de Villamontes, Tarija. Aprendió el oficio de su padre y durante años repitió el mismo modelo: pastoreo extensivo, escasa planificación y una dependencia casi total de las lluvias. “Cuando venían los años secos, el ganado se resentía y las pérdidas eran inevitables”, recuerda.     

El punto de quiebre llegó tras participar en una capacitación sobre ganadería sostenible, organizada a finales de 2025 por la Fundación PROFIN y el Banco de Desarrollo Productivo – Sociedad Anónima Mixta (BDP, ex NAFIBO), una institución financiera perteneciente al Estado Plurinacional de Bolivia (80%) y a la Corporación Andina de Fomento – CAF (20%)

Allí escuchó, por primera vez, que prácticas como el manejo rotacional de pasturas, la incorporación de bebederos eficientes y la mejora genética podían ser financiadas a través de un crédito con enfoque ambiental. “No fue solo un préstamo; fue cambiar la forma de producir”, dice.

Hoy, Óscar no habla solo de rentabilidad, también habla de resiliencia. Su historia refleja una transición silenciosa que empieza a tomar forma en el sistema financiero boliviano: cuando la sostenibilidad deja de ser discurso y se convierte en criterio financiero.

Ganaderos de Trinidad (Beni) y Villamontes (Tarija) ahora acceden a créditos del BDP que le permiten hacer frente a los riesgos climáticos

Durante décadas, las decisiones financieras en Bolivia se guiaron casi exclusivamente por variables tradicionales: rentabilidad, liquidez, capacidad de pago, entre otros. Sin embargo, en los últimos años, el sistema financiero comenzó a incorporar un nuevo conjunto de factores que trascienden lo estrictamente económico. Se trata de las llamadas finanzas sostenibles, un enfoque que integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la evaluación de créditos, inversiones y gestión de riesgos.

Este giro responde a una realidad cada vez más evidente: los riesgos climáticos, sociales y regulatorios también tienen impacto financiero. Sequías prolongadas, eventos climáticos extremos, presión regulatoria internacional y cambios en la demanda de los mercados han llevado a los bancos bolivianos a replantear cómo y a quién financian.

Para Lucía Sossa, directora ejecutiva del Pacto Global Red Bolivia, un principio sostenible se transforma en una decisión concreta de crédito o inversión cuando deja de ser únicamente un marco ético o discurso y se integra de manera efectiva en los procesos internos de evaluación financiera. Esto ocurre cuando las entidades financieras incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) junto al análisis tradicional de riesgo crediticio, permitiendo una visión más integral del proyecto y de su aporte al desarrollo sostenible.

“En la práctica, esta integración se refleja cuando la sostenibilidad se traduce en condiciones financieras específicas: tasas diferenciadas, plazos preferenciales, líneas de financiamiento verde, incentivos para proyectos con impacto positivo o exclusiones sectoriales claras para actividades de alto riesgo ambiental o social”, explica Sossa.

El programa Avanza Mujer busca impulsar el progreso de mujeres emprendedoras con créditos adaptados para sus necesidades

Pamela Soria, quien aprendió de sus padres el negocio de la venta de carne y embutidos en ciudad de La Paz, hoy tiene dos tiendas que atiende con mucho esmero.

“Yo acompañaba a mi mamá en el puesto, ayudándola a vender, desde ahí me di cuenta que me gusta atender a la gente”, recuerda.

Pero Pamela anhela tener su propia empresa de embutidos, incluso ya escogió el nombre: se llamará DeliCarnes, en memoria de su querida abuelita Delicia, que falleció en 2024.

Ella es parte de las 3.200 micro y pequeñas empresas lideradas por mujeres emprendedoras en todo el país que pueden adquirir un crédito para capital de inversión y operación, gracias a que el BancoSol logró en agosto de 2025 la emisión y colocación de su segundo Bono Social Avanza Mujer, por Bs. 150 millones, con una tasa de interés del 6,30% a cinco años y calificación AA1 otorgada por AESA Ratings.   

Ya en junio de 2024, la entidad financiera había emitido el primer bono social de género en Bolivia por un monto de Bs 205.800.000 (equivalente a $us 30 millones), que permitió beneficiar con financiamiento a 4.500 emprendedoras, a través del Programa Avanza Mujer.

“Con esta operación, que marca un gran paso en las inversiones sostenibles en el país, BancoSol ratifica su compromiso con el empoderamiento económico de las mujeres bolivianas, aportando al cierre de brechas económicas y al desarrollo sostenible”, destacó en esa oportunidad, su gerente general, Verónica Gavilanes.

Otras iniciativas destacadas en finanzas sostenibles

Banco FIE también ha desarrollado productos financieros orientados al agro sostenible, que priorizan prácticas productivas responsables, el uso eficiente de recursos naturales y la resiliencia climática en el sector rural. Estos productos permiten que pequeños y medianos productores accedan a financiamiento alineado con criterios ambientales y sociales, fortaleciendo cadenas de valor sostenibles.

De manera complementaria, existen iniciativas productivas sostenibles apoyadas mediante programas de finanzas sostenibles desarrollados en alianza con organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y World Wide Fund for Nature (WWF). Estos programas han canalizado recursos hacia agricultura sostenible, eficiencia energética y soluciones basadas en la naturaleza, demostrando que, cuando los proyectos presentan impactos claros y estructuras financieras sólidas, el acceso al financiamiento es no solo posible, sino estratégico para el desarrollo sostenible de Bolivia.

“Estudios a nivel regional muestran que más del 70% de las entidades financieras ya incorporan variables ambientales y sociales en sus análisis. En Bolivia, si bien el nivel de madurez aún es incipiente en comparación con otros países de la región, esta brecha representa una oportunidad estratégica para fortalecer capacidades y modernizar el sistema financiero”, sostiene la directora del Pacto Global Red Bolivia.

Estudios en América Latina muestran que más del 70% de las entidades financieras ya incorporan variables ambientales y sociales en sus análisis.

Por ello, Sossa afirma que los espacios de diálogo, formación y articulación multisectorial son fundamentales para avanzar en esta temática.

Bajo este marco, la Mesa de Finanzas Sostenibles de Pacto Global Red Bolivia es una iniciativa que reúne a los diferentes actores del sector financiero con el objetivo de promover e implementar iniciativas basadas en los factores ASG mediante capacitaciones sectoriales, visibilización de buenas prácticas, artículos de opinión, investigaciones y eventos, dentro de los cuales se destaca el Foro Internacional de Finanzas Sostenibles, en sus cinco versiones, que se consolida como un espacio de encuentro e intercambio entre líderes nacionales e internacionales para reflexionar sobre el rol de las finanzas sostenibles en el país.

El V Foro Internacional de Finanzas Sostenibles, reunió a expertos nacionales e internacionales para analizar el rol de las finanzas sostenibles en la construcción de un desarrollo más inclusivo

Para María Mercedes Roca, investigadora y especialista en biotecnología, el crédito y la inversión deben orientarse a subir productividad real, lo que implica apoyar la intensificación sostenible: mejores prácticas agrícolas, manejo integral de suelos, biotecnología, eficiencia en el uso de insumos, trazabilidad y certificación.

“Estos factores reducen riesgos productivos, estabilizan rendimientos y protegen el valor de las inversiones en el tiempo”, sostiene Roca y agrega que para ello es indispensable una formación técnica profunda del personal bancario y de quienes diseñan políticas públicas y aprueban créditos.

La especialista remarca que la sostenibilidad debe ser entendida como una herramienta de gestión de riesgos productivos, climáticos y legales, y no como un requisito accesorio o meramente reputacional.

Primera emisión de Bonos Verdes de Bolivia

Un hito histórico para Bolivia fue la primera emisión temática en el país ejecutado por el Banco de Desarrollo Productivo (BDP-SAM), captando a través de la emisión de un bono verde una cifra significativa que supera los Bs 102,9 millones, equivalente a $us 15 millones. Esta iniciativa marca un paso importante en la contribución del país a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) que constituyen los compromisos hacia la sostenibilidad ambiental y la lucha contra el cambio climático, destaca en un comunicado el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Uno de los aspectos más destacados de esta emisión, es la financiación del producto financiero "Ecoeficiencia del BDP", que se alinea con los objetivos de cuidado del medio ambiente, fortalecimiento de las acciones de mitigación y la medición de impactos al cambio climático. La inversión obtenida a través de la emisión de Bonos Verdes permitirá impulsar iniciativas clave para la transición hacia fuentes de energía más sostenibles, promoviendo la eficiencia energética y la adopción de prácticas de producción más limpia para diversas unidades económicas, que contribuirán a la reducción de alrededor de 1.200 toneladas de CO2, indicaron desde la entidad financiera. 

El producto financiero Ecoeficiencia ha generado un ahorro energético de 5.990 megavatios por año por medio del uso de paneles solares

Hasta septiembre del año pasado, Ecoeficiencia BDP desembolsó Bs 207 millones en 253 operaciones, evitando la emisión anual de 24.717 toneladas de CO2 equivalente. Este financiamiento también ha generado un ahorro energético de 5.990 megavatios por año, reducido el consumo de agua en 3,2 millones de metros cúbicos anuales y promovido el reciclaje de 4.574 toneladas de residuos al año.

Principales retos para las finanzas sostenibles en Bolivia

Si bien el escalamiento de las finanzas sostenibles en Bolivia presenta desafíos estructurales, estos representan, sobre todo, oportunidades estratégicas para fortalecer el sistema financiero y el desarrollo productivo del país. 

Uno de los avances más relevantes que se debería gestar, es el inicio del proceso de construcción de una taxonomía nacional de actividades sostenibles, afirma Lucía Sossa, del Pacto Global Red Bolivia. "En ese marco, actualmente nos encontramos trabajando junto a la Gobernación de Santa Cruz en la fase inicial de desarrollo de una taxonomía económica, que constituye un primer paso concreto para brindar mayor claridad y certidumbre a entidades financieras, inversionistas y empresas", explica. 

Asimismo, se debe promover el fortalecimiento de capacidades técnicas, tanto en el sector financiero como en el empresarial. Esto constituye una prioridad para integrar de manera efectiva los criterios ambientales, sociales y de gobernanza en la evaluación de riesgos y en la estructuración de proyectos bancables. 

Otro eje fundamental que se debe abordar es la generación y estandarización de datos e indicadores confiables, que permitan incorporar de forma sistemática los riesgos climáticos y sociales en la toma de decisiones financieras. Contar con información robusta no solo mejora la calidad del análisis, sino que también facilita el diseño de productos financieros innovadores y alineados con las necesidades del país.

La irrupción de las finanzas sostenibles marca un punto de inflexión en la banca boliviana. Cuando el crédito comienza a evaluar no solo balances, sino también impactos ambientales y sociales, la sostenibilidad deja de ser discurso para convertirse en decisión financiera. El reto es consolidar este enfoque en un contexto de restricciones económicas, informalidad y urgencias productivas. Pero el camino ya está trazado y en él la banca tiene una responsabilidad clave.


PUNTO DE VISTA

María Mercedes Roca / Investigadora y especialista en biotecnología 

"La sostenibilidad debe entenderse desde una visión sistémica e integral, basada en cuatro pilares interdependientes: ambiental, social, económico y jurídico-institucional.

Cuando uno de estos pilares falla, el sistema deja de funcionar; y en el caso ambiental, sus impactos ya no son solo de largo plazo, sino visibles hoy en el riesgo productivo y financiero. Bolivia ya está viviendo estas consecuencias a través de incendios recurrentes, degradación acelerada de suelos, pérdida de resiliencia climática y creciente incertidumbre económica.

Desde esta perspectiva, la sostenibilidad no se opone a la producción. Por el contrario, exige producir conservando y conservar produciendo: incrementar productividad y valor agregado en el mismo espacio, mediante mejores prácticas agrícolas, manejo y recuperación de suelos, ciencia, tecnología e innovación, evitando la expansión de la frontera agrícola como respuesta simplista a problemas estructurales de baja productividad.

Este enfoque solo es viable si existe seguridad jurídica y coherencia en las políticas públicas. Sin reglas claras, estables y aplicables, la sostenibilidad queda atrapada entre el corto plazo económico y presiones estructurales que terminan favoreciendo informalidad, degradación ambiental y pérdida de competitividad".