BANCA & FINANZAS

Sistema Financiero: 2025 llega con incertidumbre, desafíos y un plan nacional de inclusión

Moneda. La modernización de normas para activos virtuales, como las criptomonedas, es uno de los desafíos que marcará este 2025

Perspectivas. Este 2025, Asoban espera que los bancos sigan mostrando una tendencia de crecimiento en la cartera de créditos y depósitos, acorde con el desempeño de la economía y sus perspectivas.

La gestión 2025 presenta para el sector financiero un escenario de incertidumbre, desafíos relacionados con el contexto macroeconómico y nuevas normativas, como la estrategia nacional de inclusión financiera, además de nuevas disposiciones para activos virtuales.

“Es un año incierto. El sistema financiero tendrá que ser bastante cauto, va a crecer bastante poco y tendrá que estar pendiente de lo político”, afirmó José Gabriel Espinoza, ex directivo del Banco Central de Bolivia (BCB).

El economista observa que el entorno macroeconómico está bastante deteriorado, que los riesgos han crecido sustancialmente y que hay una actitud muy agresiva del Tesoro General de la Nación (TGN) para captar recursos en el mercado interno, lo que ha hecho subir las tasas de interés y redujo el dinero disponible al que los bancos pueden acceder para poder prestar.

Sobre las perspectivas para la banca en 2025, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) prevé que su sector “continuará enfrentando desafíos relacionados con el contexto macroeconómico”.

“Sin embargo, se espera que las entidades financieras sigan mostrando una tendencia de crecimiento en la cartera de créditos y depósitos, acorde con el desempeño de la economía y sus perspectivas, en un marco prudencial, precautelando en todo momento el ahorro del público que le ha sido confiado”. Además, “es probable que el crecimiento de los depósitos continúe siendo liderado por los depósitos a la vista y que se mantenga la presión ante la demanda de dólares”, indica en respuesta a un cuestionario enviado por Economy.

El ex directivo del BCB considera que, en un año electoral, que posiblemente sea de gran conflictividad, la economía boliviana está entrando en una fase recesiva, lo que dificultará el pago de deudas y aumentará la presión sobre el sistema financiero.

Un aspecto a destacar, no obstante, es el negocio cambiario, que generó “utilidades extraordinarias” para el sector en 2024.

“Este desacople del tipo de cambio va a continuar. La cotización del dólar paralelo seguirá en alza y, en consecuencia, las operaciones cambiaras le permitirán al sistema financiero tener ciertos recursos. Sin embargo, los importadores ya están llegando a los límites en su margen de utilidad y si sigue aumentando el tipo de cambio (paralelo), a más de los 12 bolivianos por dólar, que hemos visto en este tiempo, las importaciones van a parar y el sistema financiero perderá el último ingreso que está teniendo de manera consistente”, alerta Espinoza.

Respecto a la rentabilidad, las proyecciones de Asoban “son positivas, aunque dependerán particularmente del desempeño de la economía en su conjunto, pues el sector bancario es transversal a muchas actividades. En términos generales, el sector es consciente de los desafíos, por lo que continuamente se ha mantenido preparado y con capacidad para adaptarse”.

En este escenario, la Asociación de Entidades Financieras Especializadas en Microfinanzas (Asofin) prevé la aprobación este año de la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera, la modernización del marco regulatorio para activos virtuales y normativa sobre finanzas sostenibles.

La estrategia incrementará los puntos de atención financiera en áreas rurales y comunidades marginadas; promoverá plataformas digitales como billeteras electrónicas y aplicaciones bancarias; se enfocará en especial en mujeres, jóvenes y comunidades rurales; fortalecerá programas de microfinanzas con fondos específicos para pequeñas y medianas empresas (pyme); y garantizará la transparencia en los préstamos y la prevención de prácticas abusivas.

La modernización de normas para activos virtuales incluirá el registro obligatorio para personas y empresas que operen con criptomonedas; el uso autorizado de stablecoins en transacciones gubernamentales; el mayor enfoque en educación financiera sobre activos virtuales; y medidas preventivas para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

Sobre los activos virtuales, Espinoza observa limitaciones con esta herramienta. “Por mucho que se abran estas operaciones, al final del día, su cotización es similar a la del dólar paralelo (…) y tiene restricciones de disponibilidad. Te abren otro canal de operación a niveles más pequeños que los que suele demandar la gran empresa, pero no permite esquivar la problemática cambiaria”, sostuvo.

En finanzas sostenibles, se implementará una taxonomía nacional que clasifique actividades económicas sostenibles; se emitirán normas de información ESG para empresas alineadas con estándares internacionales; se promoverán los bonos verdes y sociales, con incentivos fiscales para proyectos sostenibles; se ejecutarán programas de educación y capacitación en prácticas sostenibles.

Estas “normativas y estrategias impactarán significativamente en el sector microfinanciero”, indicó Asofin, en respuesta a un cuestionario enviado por Economy.

En 2024, el Gobierno boliviano promulgó varias normativas que influyen directamente en el desempeño del sector microfinanciero, pero no hubo “ninguna con impacto directo” para el sector bancario, según Asoban. La organización que representa a la banca sí identifica que entre las normas de relevancia están el Decreto 5096; y los decretos 5145 y 5227, que modifican el Reglamento para Devolución de Impuestos a las Exportaciones, al incluir entre sus disposiciones que el respaldo del ingreso efectivo de divisas al país por el 100% del valor de la exportación debe ser certificado por una entidad de intermediación financiera al Servicio de Impuestos Nacionales.

El año pasado, los depósitos del sistema financiero crecieron en 5,2% y los créditos en 4%, porcentajes que en su segmento están entre los más bajos de los últimos años. La mora, por su lado, a noviembre de 2024, aumentó a 3,4%, la más alta en los últimos 15 años, según el último reporte de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi).

Este índice, según el regulador, se relaciona principalmente con la culminación de los períodos de prórroga y de gracia de créditos diferidos por la pandemia, así como con los efectos negativos provocados por el paro cívico de 36 días en Santa Cruz a finales de 2022 y con las sequías, incendios, heladas, granizos y otros efectos climáticos registrados en el país.

En el siguiente enlace puedes ver la Edición #52, que presenta el siguiente contenido de valor en negocios y finanzas:
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