RESERVAS DE GAS

Analista: Bolivia ya no produce suficiente gas para recuperar su mercado exportador

Imagen referencial de instalaciones del sector hidrocarburífero
El analista económico sostiene que el agotamiento de las reservas era previsible por la falta de inversión en exploración y advierte que las soluciones que se adopten ahora tardarán años en dar resultados.

La caída de las reservas de gas natural, la disminución de la producción y la ausencia de nuevas exploraciones han colocado a Bolivia en una situación crítica que ya afecta su capacidad exportadora y amenaza la sostenibilidad energética del país. En entrevista con el programa Factor K de ESN, el analista económico Óscar Tomianovic atribuyó la crisis del sector hidrocarburífero a la falta de inversión acumulada durante años y afirmó que la recuperación dependerá de reformas estructurales que brinden mayor certidumbre a los inversionistas.

La reducción de las reservas de gas natural no responde a un hecho aislado ni inesperado. Para el analista económico Óscar Tomianovic, la situación actual es el resultado de varios años de escasa inversión en exploración y explotación de nuevos yacimientos, mientras las reservas existentes continuaron utilizándose para abastecer el mercado interno y cumplir los compromisos de exportación.

Recordó que Bolivia llegó a registrar cerca de 10 trillones de pies cúbicos (TCF, por sus siglas en inglés) de reservas en 2013, pero que actualmente estas se ubicarían entre 3,5 y 3,7 TCF. A su juicio, esa reducción refleja el agotamiento progresivo de los campos productores sin que se hayan incorporado nuevos reservorios capaces de reemplazarlos.

Tomianovic explicó que distintos estudios e informes fiscales ya advertían este escenario debido a la caída sostenida de la inversión en exploración. "Era algo que ya se podía prever, era algo que ya se veía hace varios años", afirmó el analista económico.

A ese deterioro, agregó, se sumó una política de subsidios que durante años incentivó un mayor consumo de combustibles, especialmente de gas natural vehicular, al mismo tiempo que el parque automotor crecía y la producción nacional perdía capacidad para responder a esa demanda.

Ese desequilibrio, sostuvo, dejó al país con un margen cada vez más reducido para exportar hidrocarburos. Explicó que la producción de gas natural ronda los 21 millones de metros cúbicos por día, mientras el consumo interno alcanza entre 15 y 16 millones, por lo que el excedente disponible para los mercados externos es cada vez menor.

Como consecuencia, indicó, Bolivia ya no cuenta con la capacidad productiva necesaria para sostener contratos de exportación como los que mantenía con Argentina y Brasil, lo que también reduce el ingreso de divisas para la economía nacional.

La preocupación, añadió, va más allá de las exportaciones. Tomianovic advirtió que una parte importante de la generación de electricidad depende del gas natural, por lo que una mayor caída en la producción pondría en riesgo la seguridad energética del país y el funcionamiento de miles de actividades productivas.

Frente a este escenario, cuestionó la ausencia de un plan integral que permita revertir la situación. Aseguró que, pese a los anuncios realizados en torno al sector hidrocarburífero, no se conocen medidas estructurales orientadas a recuperar la producción ni a atraer nuevas inversiones.

En ese contexto, consideró imprescindible modificar el marco normativo vigente para generar condiciones que permitan el ingreso de capital privado a proyectos de exploración y explotación. "La reforma de la Ley de Hidrocarburos es fundamental y no es eludible en forma alguna", sostuvo Tomianovic.

El economista descartó que un decreto pueda reemplazar esa reforma, al considerar que las inversiones hidrocarburíferas requieren estabilidad y seguridad jurídica debido a los elevados montos de capital que demandan y al largo tiempo que transcurre entre la exploración y el inicio de la producción.

También recordó que las decisiones que se adopten ahora no resolverán la crisis en el corto plazo, ya que este tipo de proyectos necesitan varios años para mostrar resultados. "Las medidas que se tomen hoy recién van a dar sus frutos en el próximo lustro", señaló Tomianovic, al insistir en que las reformas debieron iniciarse cuando comenzaron a evidenciarse la caída de las reservas y el declive de los principales campos productores.

Mientras tanto, advirtió que recurrir únicamente a soluciones temporales solo postergará el problema. Comparó esa posibilidad con "querer colocar cinta adhesiva en un barco que se está hundiendo", una imagen con la que ilustró que las medidas de emergencia no resolverán una crisis de carácter estructural, afirmó el analista.

Tomianovic también alertó sobre las consecuencias económicas que podría generar la continuidad de este escenario. Explicó que las dificultades para garantizar el abastecimiento de combustibles afectarían transversalmente a la economía, comprometiendo la actividad de miles de empresas que dependen del suministro regular de gas y de combustibles para mantener su producción.

Respecto a un eventual incremento en el precio del gas natural, del gas licuado de petróleo (GLP) o del gas natural vehicular (GNV), evitó realizar proyecciones. Explicó que el traslado de mayores costos a los consumidores dependerá de la estructura de costos de cada sector, así como del comportamiento de la demanda, por lo que consideró que anticipar porcentajes o plazos sería especulativo.

Ese diagnóstico coincide con la advertencia realizada por el exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos, quien proyectó que Bolivia podría comenzar a importar gas natural desde 2029 si no logra revertir la caída de la producción mediante nuevas inversiones. Según su estimación, las reservas del país se redujeron desde alrededor de 14 trillones de pies cúbicos en 2005 a entre 2,5 y 2,6 trillones en la actualidad, mientras la producción continuó descendiendo desde 2015.

Ríos sostuvo que, de mantenerse esa tendencia, la producción nacional llegará en 2029 a un nivel similar al consumo interno, eliminando el margen para exportar e incluso obligando al país a importar gas para cubrir la demanda local. También advirtió que el deterioro del sector podría reflejarse antes en el abastecimiento de GLP y resumió el panorama con una frase: "El fantasma de la importación de gas está a la vuelta de la esquina", advirtió el exministro.

Aunque ambos analistas abordan el problema desde perspectivas distintas, coinciden en que la recuperación del sector pasa por una reforma de la Ley de Hidrocarburos que genere seguridad jurídica e incentive nuevas inversiones. Mientras Tomianovic remarca que las medidas adoptadas hoy tardarán años en reflejarse en mayor producción, Ríos también sostiene que, incluso si las reformas comenzaran de inmediato, los nuevos proyectos requerirían entre tres y cuatro años para empezar a producir. "Estamos tarde", afirmó la exautoridad.