EMPRESARIO

Daniel Morillo, CEO del grupo empresarial MS: "El agro no es atraso, es futuro"

“Cada crisis obliga a innovar”, sostiene, convencido que el país debe competir con calidad, tecnología y valor agregado en mercados internacionales cada vez más exigentes.
El líder del Grupo Empresarial MS marcó un hito en el Beni con un proyecto arrocero reconocido como el más revolucionario de la región y que lo posicionó como uno de los empresarios con mayor visión e inversión en el oriente boliviano.

La historia de Daniel Morillo es la de un hombre que convirtió la tierra en el punto de partida de una visión empresarial que trasciende fronteras. Su proyecto arrocero en el Beni no solo dinamizó el desarrollo agrícola de la zona, sino que también fue distinguido por la prensa nacional como el más revolucionario del departamento, un reconocimiento que lo catapultó como referente de innovación y visión en el agro boliviano.

“Mi historia comienza en el campo, al lado de mi padre. Desde pequeño crecí viendo cómo se trabajaba la tierra y cómo es importante tener visión de país con esfuerzo, disciplina y paciencia”.

Ese aprendizaje se transformó en el motor de una trayectoria marcada por la constancia y la honestidad, valores que hoy guían al Grupo Empresarial MS.

Uno de los hitos más destacados en la trayectoria de Morillo ha sido el desarrollo de un proyecto arrocero en el Beni, que no solo transformó la dinámica productiva de la región, sino que también fue reconocido por medios de comunicación como el proyecto más revolucionario del departamento. Este emprendimiento marcó un antes y un después en la agricultura beniana, generando empleo, impulsando la economía local y consolidando al empresario como el empresario con mayor visión e inversión en la zona.

Daniel Morillo, al momento de ser reconocido por la Gobernación del Beni por su aporte a la sociedad
y al sector empresarial e industrial.

"A pesar de la dificultar para conseguir los permisos, el arroz boliviano se exporta", explicó Morillo; sin embargo, lo ideal es lograr que el mercado internacional conozca la calidad que se tiene en el país, para ello, se necesita que el Gobierno libere las exportaciones, ya que en su totalidad se produce para el mercado interno.

Morillo busca que Bolivia dé el salto hacia las cadenas globales de valor, donde los granos nacionales no solo sean exportados como materia prima, sino transformados en alimentos con marca y sello boliviano. “Cada crisis obliga a innovar”, sostiene, convencido de que el país debe competir con calidad, tecnología y valor agregado en mercados internacionales cada vez más exigentes. Su apuesta va más allá de los números: se trata de demostrar que el productor boliviano puede estar a la altura de cualquier estándar mundial y que el futuro del país está en el campo, la innovación y la apertura al mundo.

"Exportar no es solo vender afuera, es abrir puertas, demostrar que nuestros productos tienen calidad y que el productor boliviano puede estar a la altura de cualquier mercado internacional”, afirma.

Modernización del agro

Uno de los aspectos diferenciadores del Grupo MS es su línea de servicios de maquinaria agrícola y pesada, diseñada para optimizar costos y mejorar la productividad de los productores que no cuentan con acceso a equipos modernos. Morillo sostiene que este modelo “democratiza la tecnología agrícola” y permite que pequeños y medianos productores se sumen a un esquema productivo más competitivo.

El empresario también destaca los avances tecnológicos que en la última década han transformado el agro boliviano: drones para el monitoreo de cultivos, software especializado en planificación y sistemas de riego eficientes que han modernizado procesos antes manuales y poco eficientes. “Pasamos de un modelo tradicional a un esquema más moderno donde la agricultura de precisión empieza a ser una realidad en Bolivia”, afirma.

No obstante, reconoce los desafíos estructurales que aún enfrenta el país: deficiencias en logística, infraestructura insuficiente y trabas administrativas que frenan la competitividad frente a países vecinos. “Tenemos tierra fértil, capacidad productiva y talento humano, pero necesitamos mayor apoyo para que la producción boliviana tenga la competitividad que merece”, señala.

El salto industrial con Don Rodolfo

La visión de Morillo no se limita a producir, sino a transformar. Por ello, uno de sus proyectos más ambiciosos es la consolidación de la planta industrial integral de alimentos Don Rodolfo, con la que busca dar valor agregado a la producción agrícola. Su meta es que Bolivia deje de ser vista únicamente como exportadora de materia prima y se convierta en referente de alimentos industrializados con marca propia.

“Exportar no es solo vender afuera, es abrir puertas, demostrar que nuestros productos tienen calidad y que el productor boliviano puede estar a la altura de cualquier mercado internacional”, sostiene.

Complementariedad

Morillo destacó que cada rubro empresarial le ha dejado lecciones distintas pero que sumadas se complementan. En el caso de la agricultura, la paciencia y resiliencia: "uno siembra hoy, pero debe esperar y confiar en que el esfuerzo dará frutos mañana". La industria maderera, por su parte, le mostró el valor de transformar la materia prima en productos de valor agregado, dando siempre un extra en la cadena productiva. Y finalmente, el sector gastronómico, le enseñó a estar cerca de la gente y entender que detrás de cada persona hay familias que dependen de ella.

"Estas tres áreas, en apariencias diferentes, me formaron como empresario integral y me dieron una visión más completa del ciclo económico", acotó Morillo.

Un mensaje para los nuevos emprendedores

La historia de Morillo es también una inspiración para las nuevas generaciones. A los jóvenes interesados en el agro, les deja un mensaje claro: “El futuro está en la tierra, en la tecnología y en la capacidad de emprender con propósito, principios y honestidad. El agro no es un sector atrasado, sino un sector lleno de oportunidades y desafíos apasionantes”.