PERSPECTIVAS

Bolivia tendrá el crecimiento más bajo de Sudamérica en 2025, proyecta la CEPAL

La inflación de los productos de la canasta básica familiar es unos de los principales problemas de la economía boliviana.
Para el economista Fernando Romero la economía boliviana requiere con urgencia un ajuste estructural profundo que estabilice las variables macroeconómicas y siente las bases de un crecimiento sostenible en el mediano plazo.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta que Bolivia será la economía con menor crecimiento de Sudamérica en 2025, con una expansión de apenas 1,5% del PIB. Además, el informe coloca al país en el cuarto lugar de menor desempeño de toda la región de América Latina y el Caribe, solo por encima de México (0,3%), Jamaica (1,3%) y Saint Kitts y Nevis (1%).

El informe “Movilización de recursos para el financiamiento del desarrollo”, presentado recientemente por el organismo de Naciones Unidas, advierte que mientras Sudamérica crecerá en promedio un 2,7% este año y América Latina un 2,2%, Bolivia seguirá rezagada, mostrando una brecha cada vez más amplia respecto al resto de la región.

“Bolivia tendrá, según la CEPAL, el crecimiento económico más bajo de Sudamérica para este 2025, con un 1,5%. El año 2024, nuestro país apenas creció un 0,73%, muy por debajo del promedio regional (2,3%) y de América del Sur (2,4%). Para este año, la tendencia no cambia, es muy probable que crezcamos menos que la región, lo cual desmejoraría el 2026 con un crecimiento de solo un 1,1%”, observa el economista Fernando Romero.

El analista económico señala que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) proyectan que la economía boliviana crecerá este 2025 un 1,1% y 1,2% respectivamente, en una coyuntura con serios problemas de provisión de carburantes, escasez de dólares y una inflación elevada. “Nuestra economía seguirá desacelerándose, en un escenario estanflacionario, con bajo desempeño interno y alta dependencia (vulnerabilidad) de factores externos, cuyos problemas económicos deberían moderarse y solucionarse con la entrada de un nuevo gobierno que implemente medidas económicas estructurales, principalmente en el área fiscal”, sostiene el investigador.

Fuente: CEPAL

El informe de la CEPAL señala que, en América del Sur, el crecimiento esperado del 2,7% en 2025 se explica principalmente por las dinámicas observadas en la Argentina y el Ecuador, que pasaron de tener una contracción en 2024 a un crecimiento esperado positivo en 2025.

“A esto se suma Colombia, que presenta una aceleración importante de su tasa de crecimiento, sostenida por una mejora del consumo privado y de la inversión, debido a menores tasas de interés y una inflación en descenso, y el Paraguay, país para el cual se espera una expansión del 4,0%”, indica y agrega que para 2026, esta región permanecerá en una senda de bajo crecimiento, con una proyección que se sitúa en el 2,4%.

Factores que explican el rezago

Los problemas estructurales de la economía boliviana pesan sobre el bajo crecimiento. El economista Fernando Romero identifica un escenario complejo para la economía boliviana, marcado por la escasez de carburantes, la falta de divisas y una inflación elevada.

En 2024, la inflación alcanzó el 9,97%, más del doble del promedio regional (4,3%). Para este año, la CEPAL proyecta una inflación promedio de 3% en la región, pero Bolivia ya acumula 18,01% hasta agosto. “Se estima que podríamos llegar al menos al 20% al cierre de este año, debido a la continuidad en problemas tales como la falta de carburantes, escasez de dólares (precio elevado), excesiva emisión monetaria, contrabando a la inversa, otros”, proyecta el analista.

Respecto al déficit fiscal persistente, Romero recuerda que el gobierno, en su programa fiscal financiero, proyecto que este año el déficit fiscal seria de un 9,2% del PIB, sin embargo, por la falta de un reajuste en el gasto estatal y el incremento del mismo, por la inflación, por ejemplo, “se estima que el mismo sea igual o mayor al 11%, el cual sería financiado con mayor deuda pública y emisión monetaria”.

El 2024 en la región la deuda pública represento el 50,2% del PIB regional, la cual era un 52,6% deuda interna y 47,4% deuda externa. “Se proyecta que este 2025, la deuda pública siga creciendo (aprox. 90% del PIB), a mayor ritmo la interna que la externa, para financiar el elevado gasto estatal y para cumplir con las obligaciones financieras claves para la economía boliviana como las importaciones de carburantes, pago de servicio de deuda externa, subvenciones y subsidios estatales, entre otros”, indica el economista.

Para el analista, Bolivia requiere de la implementación de políticas económicas de reajuste (o shock) estructurales, tanto de corto y largo plazo, que moderen o controlen en primera instancia los problemas de carburantes, inflación y dólares, en búsqueda de una estabilización efectiva. “Para que de manera paralela (o posterior), se hagan los reajustes en la subvención de carburantes, tipo de cambio del dólar y gasto público, para sacar a Bolivia de la crisis y se inicie un proceso de crecimiento económico sostenible y pragmático”, afirma Romero.