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Falta de dólares y crisis de combustibles, el principal desafío del próximo Gobierno

De la inflación al bajo crecimiento: así está la economía de Bolivia antes del cambio de Gobierno.

Con una inflación acumulada elevada, bajo crecimiento y escasez de divisas, el nuevo mandatario que asumirá el 8 de noviembre enfrentará un panorama complejo, de acuerdo con el economista e investigador Luis Fernando Romero.

En pocas semanas del cambio de Gobierno, la nueva administración, que asumirá el 8 de noviembre, heredará una economía con déficit fiscal elevado, deuda en aumento, inflación sostenida y bajo dinamismo productivo, en un contexto de creciente informalidad y debilitada inversión extranjera.

De acuerdo con el economista e investigador Luis Fernando Romero, el nuevo gobierno “recibirá una economía desequilibrada y desestabilizada, tanto en lo económico como en lo político”. El experto comparó el escenario con “cambiar de médico en medio de una operación riesgosa”, informó Bloomberg en línea.

Romero, en su informe titulado “Bolivia: a un mes del cambio de gobierno ¿cómo está su economía?”, señala que el país vivirá un punto de inflexión no solo político, sino estructural: el cierre de un ciclo de casi 20 años de modelo económico socialista. Advierte que los nuevos gobernantes “agarrarán un hierro caliente” y deberán “resolver problemas complejos en un corto tiempo y con recursos limitados”.

El “dragón de tres cabezas”

El análisis identifica tres grandes desafíos inmediatos para la nueva administración: inflación, escasez de divisas y abastecimiento de carburantes.

Romero advirtió que el nuevo presidente enfrentará “un dragón de tres cabezas” en un contexto de problemas de liquidez, desequilibrios fiscales y riesgo de recesión económica durante los próximos tres años.

Según su proyección, el país necesitará al menos $us 3.000 millones en los primeros ocho meses del nuevo gobierno para importar diésel y gasolina, cumplir con el pago de la deuda externa y atender obligaciones derivadas de operaciones previas, incluidas las comprometidas con las reservas de oro.

El economista también alertó sobre el impacto social y económico de un posible desabastecimiento. “Una crisis por falta de carburantes generaría mayor presión inflacionaria y menor dinamismo económico del que ya existe”, sostuvo.

Además, advirtió que “una inflación que siga en avance puede ser totalmente corrosiva para el nuevo gobierno”, afectando la estabilidad política y la confianza en las instituciones.

Gobernabilidad y estabilidad: los retos inmediatos

El informe subraya que la estabilidad económica dependerá tanto de la gobernabilidad en las calles como de la gobernanza en el Parlamento, en un momento de polarización política y fragmentación legislativa.

Romero considera que la prioridad del nuevo Ejecutivo será “estabilizar la economía con el menor costo social posible, cuidando especialmente la pobreza y el desempleo”.

Estado de la economía boliviana, según Bloomberg

  • Crecimiento económico: Bolivia atraviesa una desaceleración marcada. Tras crecer apenas un 0,73% en 2024, el Gobierno tiene como meta una expansión del PIB de 3,51%. Recientemente, “el Banco Mundial ha reajustado las proyecciones de crecimiento económico de la región, en cuyo informe indica que Bolivia entraría en una recesión económica de 3 años, teniendo un decrecimiento en su PIB real del -0,5%, -1,1% y del -1,5% desde el 2025 al 2027″, indicó Romero.
  • PIB y modelo productivo: El PIB nominal fue de $us 46.967 millones en 2024, pero la economía sigue concentrada en sectores primarios y con poca diversificación. Según el autor del reporte, “un dato llamativo, y preocupante a la vez, es que hasta la fecha el INE (Instituto Nacional de Estadística de Bolivia) no ha publicado el crecimiento económico del país ni siquiera al primer trimestre de 2025″. Para Romero, “con seguridad no es una cifra alentadora, pero esta información es clave para orientar en la toma de decisiones de los diferentes agentes económicos del país”.
  • Déficit fiscal: El país acumula 11 años consecutivos de déficit, que podría alcanzar el 11% del PIB este año, financiado con deuda y emisión monetaria. Reducir el gasto improductivo será clave para estabilizar las finanzas públicas.
  • Deuda pública: Se estima en torno al 90% del PIB, impulsada por la necesidad de cubrir gasto estatal, importaciones de combustibles y pagos externos. La deuda interna crece más rápido que la externa. “Recientemente, el ministro de Economía indicó que la deuda interna fue del 19% del PIB, hasta agosto 2025, aunque no indicó el dato. A pesar de unas cifras subestimadas o poco precisas, sin duda la deuda interna es mucho mayor”.
  • Inflación: En septiembre, la inflación interanual fue de 23,3%, una de las más altas de la región. La pérdida del poder adquisitivo supera el 50% en un año, afectada por la escasez de dólares, emisión monetaria y bajos niveles de producción. “Se estima que podríamos llegar al menos al 20% de inflación anual al cierre de este año, debido a la continuidad de problemas tales como la falta de carburantes, escasez de dólares (precio elevado), excesiva emisión monetaria, bajo dinamismo productivo nacional, otros”, dijo Romero.
  • Reservas internacionales netas: Alcanzan los $us 3.275 millones (a septiembre de 2025), de los cuales el 95% corresponde a oro. La liquidez en divisas es mínima —unos $us 103 millones— suficiente solo para 20 días de importaciones de diésel y gasolina, según Romero.
  • Reservas de oro: Se redujeron un 43% en volumen a septiembre de 2024, de 42,5 a 24,1 toneladas después de la aplicación de la ley del oro (ley 1503). El Banco Central las ha usado para obtener liquidez, aumentando la vulnerabilidad ante shocks externos.
  • Empleo: Aunque la tasa oficial de desempleo urbano es de 3,1% (al segundo de trimestre de 2025), la informalidad laboral llega al 80%, con crecimiento del subempleo y la precariedad salarial.
  • Pobreza: Afecta al 40,1% de la población y el 70% tiene necesidades básicas insatisfechas. La inflación podría elevar la pobreza moderada a cerca del 40% para finales de 2025.
  • Comercio exterior: En 2024, el déficit comercial fue de $us 845 millones y hasta agosto de 2025 suma $us 580 millones. Las exportaciones siguen dominadas por minerales e hidrocarburos (67%) y afectadas por la falta de dólares y combustibles.
  • Inversión extranjera: La IED apenas alcanzó $us 247 millones en 2024 (0,1% del total regional). Bolivia (1.362 puntos) es percibida como una de las economías más riesgosas para invertir, después de Venezuela, según JP Morgan. Según el informe, “para los inversores y capitalistas mundiales, Bolivia es muy poco atractiva para invertir, por lo cual, para el próximo gobierno será clave dar seguridad económica y jurídica a los inversionistas, y hacer reformas institucionales y normativas, como en el tema laboral e impositivo, para revertir esta tendencia negativa”.
  • Hidrocarburos: La producción de gas cayó 46% desde 2014 y las exportaciones 73%. El reporte señala que “el sector hidrocarburífero (petróleo y gas natural) fue la actividad económica de peor rendimiento económico la gestión 2024, con un decrecimiento del 13,41%. Y desde hace 2 años, existe un desbalance comercial y energético en el sector hidrocarburífero”.