CRISIS ECONÓMICA Y HUMANITARIA

Familias y comerciantes paceñas enfrentan el costo de los bloqueos con los precios volátiles de la canasta familiar

La gente acude a los mercados de La Paz para abastecerse con lo que le alcanza el bolsillo

En los mercados, hogares y calles de La Paz, la crisis se refleja en jornadas que comienzan antes del amanecer, comidas que deben rendir varios días y comerciantes que apenas logran recuperar el capital invertido para volver a comprar mercadería.

Con 49 días de bloqueos en las principales rutas del país que conectan a las ciudades de La Paz y El Alto, con el resto del país, los precios de los principales productos de la canasta familiar son volátiles.

En los mercados, hogares y calles de La Paz, la crisis se refleja en jornadas que comienzan antes del amanecer, comidas que deben rendir varios días y comerciantes que apenas logran recuperar el capital invertido para volver a comprar mercadería.

"Lo que antes compraba para un día ahora tengo que hacerlo alcanzar para tres o cuatro", cuenta Janet, madre soltera y comerciante de verduras en el mercado Rodríguez. 

Durante las primeras semanas de la crisis, Janet dejó de vender porque los costos eran demasiado altos y resultaba imposible abastecerse con normalidad tanto para su negocio y su hogar. Sin embargo, la necesidad económica la obligó a regresar.

"He vendido, pero a veces solo se saca el capital. No sacamos ganancias. Los precios cambian todos los días y cuando vamos a comprar nuevamente, todo está más caro", explica, lamentando que algunos compradores no entienden eso.

La comerciante relata que debe salir de su casa entre las tres y cuatro de la madrugada para conseguir productos antes que otros vendedores.

"Hay personas que caminan toda la noche para conseguir mercadería. Yo no puedo porque soy mamá sola y no tengo quién me acompañe", señala.

Las dificultades para el abastecimiento han provocado fuertes variaciones en los precios. La zanahoria llegó a costar hasta 10 bolivianos (Bs) la libra y actualmente ronda los Bs 5 La cebolla alcanzó precios de hasta Bs 15 durante las semanas más críticas y hoy se comercializa entre Bs 7 y 6.

Así mismo el costo de tomate llegó a los Bs 15 y ahora está en 5, respecto al precio de la arroba de papa estos varían según el tamaño, llegando a costar más de Bs 100.

Según Janet, la disponibilidad de productos sigue siendo irregular.

Respecto a las carnes de res y pollo, en las semanas más críticas no se los encontraba por ningún lado y sus costos llegaron a ser muy elevados, como un kilo de carne molida era más de Bs 100 y dependiendo el corte superaban la cifra, ahora se comercializa entre Bs 80 a 86 la molida, Bs 100 a 106 la pulpa.

Respecto al pollo llegó a tener un costo de Bs 150, pero en algunas agencias comercializaron este producto entre Bs 45 a 28 el kilo. El maple de huevo llegó a costar Bs 80 y ahora está entre Bs 40 y 50, dependiendo el tamaño.

"No alcanzaba la plata"

La situación también golpea a los consumidores y amas de casa, que deben adaptar sus hábitos de compra y alimentación para hacer frente al aumento del costo de vida.

Marta Apaza, una trabajadora independiente que realizaba compras en el mercado Rodríguez, recuerda las dificultades que enfrentó durante las semanas más duras de la crisis.

"Todo estaba caro. No alcanzaba la plata", relata.

Marta comparó la situación actual con una de las épocas más difíciles que recuerda haber vivido.

"Me hace recordar los años de (expresidente de Bolivia) Hernando Siles. No había pan y teníamos que ir a las cuatro o cinco de la mañana a hacer fila en las panaderías", comenta.

Aunque logró conseguir algunos alimentos, tuvo que reducir considerablemente las cantidades.

"He podido comprar carne, pero ya no por cantidades. Era poquitito, una cuartita más o menos. Hay que hacerse aguantar", dice.

Su preocupación va más allá de su propia situación económica.

"Si a mí me está pesando siendo soltera, imagínese cómo estarán las familias con varias guaguas. ¿Cómo estarán estirando la economía?", cuestiona.

De la misma manera la señora Carmen Calle, quien preguntaba los precios de las verduras en la zona Garita de Lima junto a su hijo menor, contó su experiencia de las semanas pasadas, cuando fue a comprar verduras y al ver los costos elevados se indispuso, al saber que no le alcanzaría para llevar muchas cosas.

“Un montón de espinaca estaba Bs 10, tres ramas de apio a Bs 5, todo estaba muy caro, más bien ahora los precios están bajando”, indicó con alivio, al comentar que el dinero ya no les alcanza.

Comentó que en su casa tuvo que ingeniárselas para que todo lo que tenía le alcanzara para ella y sus cuatro hijos.

“Nada es como antes”, dijo, al recordar que en meses pasados un pollo lo utilizaba en un día y ahora tiene debe alcanzar para 3 preparaciones de comida. Además de preparar tortillas o tratar de usar lo menos posible en la comida que prepara.

Llegan más verduras, pero se vende menos

Mientras algunos productos comienzan a reaparecer en los mercados y los costos bajan, los comerciantes enfrentan un nuevo problema: la caída de las ventas.

Una casera del mercado Rodríguez explica que durante las semanas más críticas llegó a vender 3 choclos por Bs 20 debido a la escasez. Posteriormente pasó a vender 4 por Bs 10 y actualmente ofrece 6 por Bs 10.

Sin embargo, la disminución de precios no ha significado una recuperación económica.

"La venta ha bajado harto", asegura. La comerciante atribuye esta situación al crecimiento del comercio informal en distintos puntos de la ciudad.

"Las que vendían ropa, las alteñas, todos se han vuelto verduleros. En la Garita está lleno de vendedores de verduras. En San Miguel también hay fruta, verdura y huevos por todo lado", afirma.

La competencia ha reducido considerablemente el número de clientes en los mercados tradicionales.

"Hoy día no he vendido ni una lechuga. Voy a tener que aguantarme. ¿Qué puedo hacer?", lamenta.

La mujer también expresa preocupación por sus hijos y por otras familias que dependen de los ingresos diarios para sobrevivir.

"Ahora ya no alcanza para nada. Mis hijos viven aparte y me preocupa cómo estarán pasando esta situación", comenta.

Estos 49 días de bloqueos de carreteras de parte de la Central Obrera Boliviana (COB) afectaron en gran medida la economía de la población paceña, por lo que las entrevistadas coincidieron en que esperan que esta medida se levante y que la tranquilidad retorne al país. 

Vendedoras y vendedores en inmediaciones del mercado Rodríguez en La Paz