REPORTAJE

Las heridas abiertas de los bloqueos en Bolivia: violencia, luto y una economía golpeada

Foto referencial: Bloqueos
Solo en el caso de las exportaciones, Bolivia dejó de recibir más de 700 millones de dólares hasta mayo, de acuerdo con los datos de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia.

Una paciente con cáncer en etapa terminal, quien pidió su alta de un hospital en Chuquisaca para pasar los últimos días con su familia, falleció antes de llegar a su hogar debido a los retrasos ocasionados por los bloqueos.

El Servicio Departamental de Salud de Chuquisaca confirmó este martes el deceso. El lunes, Urgente.bo reportó que, “debido a que los bloqueos se encontraban en su punto más alto, en La Paz, una familia doliente tuvo que pasar caminando con el ataúd para poder llegar a la ceremonia de entierro de su difunto”.

Los bloqueos de carreteras, que se extienden desde hace más de un mes, dejaron al menos 13 personas fallecidas entre pacientes sin atención médica, conductores varados y víctimas en rutas alternas, según informes de la Defensoría del Pueblo, el Ministerio de Salud y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen.

“Por favor ayúdenme a pasar, me lo voy a llevar al campo, ahí lo voy a enterrar a mi esposo”, pidió entre lágrimas Zulema Ramos, esposa del chofer del transporte pesado que falleció la noche del lunes 1 de junio en una carretera de La Paz, luego de permanecer varado en su camión durante más de 30 días de bloqueos.

Los efectos de esta extrema medida de presión dejan una profunda huella en el país, con pérdidas de vidas humanas, episodios de violencia y una economía severamente golpeada.

Millonarias pérdidas
La Paz permanece cercada por parte de sectores radicales que piden la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Este martes se cumplen 40 días de bloqueos de caminos en el departamento. Esta extrema medida también se registra en otras regiones del país, pese al llamado constante del Gobierno a dialogar para atender demandas y hallar una solución a los conflictos.

Durante esta jornada se registraron 85 puntos de bloqueo en todo el país, de acuerdo con la información de la Administradora Boliviana de Carreteras. El departamento más afectado vuelve a ser La Paz, con 21 puntos.

A causa de las movilizaciones, miles de familias sufren el desabastecimiento de alimentos, combustible, medicamentos y otros productos de primera necesidad. Además, se reportan millonarias pérdidas económicas en los diferentes sectores de la economía nacional.

Solo en el caso de las exportaciones, Bolivia dejó de recibir más de 700 millones de dólares hasta mayo, de acuerdo con los datos de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia.

En entrevista con la ABI, el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, sostuvo que los movilizados “deben aprender a vivir en democracia, a respetar las reglas de juego”, es decir, las leyes.

“Porque más allá de los más de 2.000 millones de dólares de pérdidas económicas que han causado (los bloqueos), más allá del deterioro de la imagen país a nivel internacional que están provocando, más allá de lo que pueda recuperarse en el tiempo, no pasa igual con la pérdida de vidas humanas, que suman dolor a muchas familias”, reflexionó.

5.500 camiones varados
Los bloqueos de caminos formaron largas filas de camiones paralizados con mercaderías. La Razón reportó este martes que el secretario general de la Federación de Choferes Asalariados de Transporte Nacional e Internacional de Camiones y Buses de Bolivia, Nelson Carrillo, informó que hay entre 5.000 y 5.500 camiones varados en diferentes puntos de bloqueo a nivel nacional.

El lunes, Correo del Sur reportó que, de acuerdo con denuncias recibidas, centrales, subcentrales y dirigentes comunales obligan a sus afiliados a cumplir la instrucción emitida por la Federación Única de Trabajadores de Pueblos Originarios de Chuquisaca bajo amenazas de multas económicas.

Hace dos semanas, dicha organización determinó ir a un bloqueo indefinido de caminos como medida de presión para exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz, publicó ese medio impreso de Chuquisaca.

El gerente del IBCE sostuvo que “todos los bloqueos frenan las posibilidades de desarrollo del país”.

Advirtió que este tipo de protesta deja de ser legítima cuando deriva en amenazas, coerción, discursos de odio y actos de violencia que incluyen el uso de palos, chicotes, dinamita y hasta armas, como ocurrió el fin de semana en San Julián durante un operativo de desbloqueo que dejó seis policías heridos y aprehendidos.

Además, cuestionó los cercos que impiden el paso de alimentos, medicamentos, oxígeno, pacientes y ambulancias.

“En situaciones así, no se puede hablar de ‘protestas’, sino de delitos y hasta de crímenes de lesa humanidad que cobran vidas de seres humanos y animales varados por los bloqueos, algo que hasta en conflagraciones bélicas no está permitido”, señaló.

“Nadie gana con bloquear”

Rodríguez reprochó que los bloqueos interrumpan la cadena de suministros, dificulten la importación de insumos y repuestos, generen escasez y alzas de precios, además de afectar la producción de diversos sectores. Lamentó también que esta medida frene las exportaciones, retrase el ingreso de divisas y provoque sobrecostos y sanciones para los exportadores.

“Esta situación que de forma inédita se prolonga por 40 días ya, nunca debió darse en el país por los enormes daños que está causando a la población boliviana en general, y al comercio exterior en particular”, sostuvo.

En ese contexto, informó que en el departamento de Santa Cruz, por ejemplo, “absolutamente” todos los sectores agrícolas y pecuarios están perjudicados, de una u otra forma, con los bloqueos.

“No pueden comercializar al mercado interno o exportar con normalidad, lo que ocasiona una sobreoferta en la región y pérdidas económicas al productor. Al mismo tiempo, en mercados como Cochabamba y La Paz, los consumidores enfrentan un incremento en los precios debido a las dificultades de abastecimiento”, explicó.

Enfatizó que la consecuencia es que, ante la pérdida, el productor se descapitaliza, asume deudas y, como ya no podrá producir, bajará la oferta y entonces subirán los precios de los alimentos.