Las mujeres perciben 21% menos en el sector minero boliviano, según Cepal
Con solo el 6% de participación en la minería boliviana, las mujeres enfrentan barreras estructurales como el ingreso laboral que es Bs 1087 menos que los hombres de acuerdo con un informe de Cepal, basado en datos del INE.
El sector minero en Bolivia sigue siendo uno de los más complejos para las mujeres. Las mujeres que trabajan en el sector de explotación de minas y canteras enfrentan una brecha salarial del 21% respecto a los hombres. Según el informe “Minería y género en el Estado Plurinacional de Bolivia; Diagnóstico y perspectivas”, con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el ingreso promedio de las mujeres mineras es de Bs 4.013,01, mientras que el de los hombres alcanzó los Bs 5.100,85.
Además, la carga laboral es alta y afecta su calidad de vida. Muchas trabajan entre 14 y 18 horas diarias, alternando entre actividades remuneradas y no remuneradas, lo que dificulta su acceso a mejores oportunidades y limita su desarrollo profesional.
Las mujeres en la minería boliviana suelen estar concentradas en actividades a pequeña escala y/o cooperativista, realizando labores de menor reconocimiento y remuneración.
“Las mujeres en la minería boliviana suelen estar concentradas en la minería de pequeña escala y cooperativista, realizando labores de menor reconocimiento y remuneración. En las cooperativas tradicionales, las mujeres suelen trabajar como "palliris", recolectando minerales de desechos mineros, o en roles administrativos y de apoyo”, destacó el informe.
Las condiciones laborales también presentan grandes desafíos. El 48% de las mujeres mineras no cuenta con seguro de salud, lo que las deja en una situación de vulnerabilidad frente a enfermedades laborales como problemas respiratorios y cáncer de cuello uterino, vinculados a la exposición a contaminantes.
Además, la carga laboral es alta y afecta su calidad de vida. Muchas trabajan entre 14 y 18 horas diarias, alternando entre actividades remuneradas y no remuneradas, lo que dificulta su acceso a mejores oportunidades y limita su desarrollo profesional.
Además el 94% de participación en minas y canteras es cubierto por hombres, mientras que el restante son mujeres, Esta cifra es menor al promedio de América Latina y el Caribe, en donde las trabajadoras representan cerca del 10% de la fuerza laboral minera.
Barreras normativas
A pesar de los avances en materia legal, la normativa minera boliviana aún presenta vacíos que afectan a las mujeres. “La Ley 535 de Minería y Metalurgia establece la igualdad de oportunidades en el sector, pero en la práctica, no existen mecanismos específicos de incentivo a la inclusión femenina, como cuotas de género o incentivos a la contratación”, destaca el informe.
En el caso de las cooperativas mineras, las mujeres enfrentan aún más barreras. Muchas de ellas no pueden acceder a áreas mineras sin constituirse como empresas unipersonales, un requisito difícil de cumplir debido a la precariedad organizativa y técnica del sector.
A nivel de representación, las mujeres también están subrepresentadas en los cargos directivos y de decisión. La Minera San Cristóbal, una de las más grandes del país, reportó en 2022 que solo el 13% de sus trabajadores eran mujeres, y la mayoría estaba en roles administrativos más que en operaciones técnicas.
Una minería más inclusiva
Para mejorar la inclusión de la mujer en la minería, la Cepal sugiere el desarrollo de estrategias de formación técnica, eliminar barreras de acceso y promover incentivos para su contratación. Como ejemplo, países como Chile ya han fijado metas concretas, como alcanzar un 35% de participación femenina en la industria minera para 2050.
En Bolivia, otro aspecto importante es la falta de acceso a educación y capacitación en áreas técnicas sigue siendo un obstáculo. La tasa de analfabetismo en mujeres mineras alcanza el 25%, muy por encima del 7% de la media nacional.
En este contexto, la implementación de políticas de género en la minería no solo promovería la equidad, sino que también fortalecería el sector al aprovechar el potencial de una fuerza laboral más diversa y capacitada.