ECONOMÍA Y GEOPOLÍTICA

Petróleo por encima de los $us 100, ¿puede empujar los precios de los combustibles en Bolivia?

Los analistas advierten que un aumento del precio internacional del petróleo tendría efectos directos sobre los costos de importación de combustibles. (Foto internet)
El alza del crudo impulsada por el conflicto en Medio Oriente amenaza con encarecer las importaciones de combustibles, presionar las divisas y reabrir el debate sobre subsidios en el país, advierten expertos energéticos.

El barril de petróleo WTI, referencia estadounidense del mercado, rompió la barrera de los $us 100, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Este efecto abre un escenario complejo para economías altamente dependientes de los combustibles fósiles.

Bolivia, que en los últimos años ha incrementado su dependencia de combustibles importados y ha reducido su producción de hidrocarburos, aparece como uno de los países más expuestos a este tipo de shocks externos.

El conflicto en esa región del mundo tiene implicaciones directas sobre el mercado energético global. Una de las principales preocupaciones está vinculada al Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio petrolero internacional. Según el investigador energético Francesco Zaratti, una eventual interrupción en ese punto podría generar presiones inmediatas sobre el precio del crudo.

En ese contexto, un aumento del precio internacional del petróleo tendría efectos directos sobre los costos de importación de combustibles.

Zaratti explicó que el conflicto entre Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del comercio energético mundial, es uno de los factores clave que podría impulsar el alza del crudo.

“De esa región pasa el 20% del comercio mundial de petróleo”, señaló. En términos absolutos, se trata de alrededor de 18 millones de barriles diarios, gran parte destinados a economías asiáticas como India, China, Japón y Corea.

Si ese flujo se reduce por el conflicto, la competencia global por el petróleo disponible aumentaría, elevando los precios para todos los compradores.

“Como es un commodity, la necesidad que pueden tener las potencias orientales de conseguir su petróleo va a hacer subir el precio para todos y también para Bolivia”, explicó.

El dilema de los combustibles

El impacto para Bolivia sería particularmente sensible debido al sistema de precios internos de combustibles.

Zaratti recordó que el ajuste reciente de precios se realizó tomando como referencia un petróleo cercano a $us 64 por barril. Con el crudo sobrepasando los $us 100, el costo de los derivados se incrementa en proporción.

“Si ha subido 40%, también la gasolina y el diésel van a subir casi el mismo valor”, advirtió.

En ese escenario, el país enfrentaría un dilema fiscal y político: reintroducir subsidios para contener los precios o trasladar el incremento al consumidor.

“O reponer la subvención para no variar el precio… o bien incrementar el precio del litro de gasolina hasta, quién sabe, Bs 12 o Bs 13”, explicó.

El problema es que ninguna de las dos opciones resulta sencilla. El especialista señaló que la estatal YPFB tendría dificultades financieras para sostener nuevamente un esquema de subsidios en un contexto de escasez de divisas.

“Yacimiento no tiene el dinero, no tiene las divisas para ese negocio, para comprar y para sostener una subvención nuevamente”, sostuvo.

El impacto de un petróleo más caro

El aumento reciente del precio del crudo, vinculado al conflicto geopolítico entre Irán, Israel y Estados Unidos, ya está generando señales de alerta en el mercado energético.

“En esta última semana nomás ha subido de $us 70 dólares el barril a $us 88 dólares (al 6 de marzo)”, explicó el analista de hidrocarburos de Fundación Jubileo, Raúl Velásquez. De mantenerse esa tendencia, el país enfrentaría mayores costos para importar combustibles.

El problema radica en que los precios internos fueron fijados bajo un escenario mucho más bajo del petróleo. El Decreto Supremo 5516 estableció nuevos precios tomando como referencia un barril cercano a $us 64.

“Hoy día está en 88 (al 6 de marzo). Entonces, esa diferencia sin duda es importante y muestra que los precios van a tener que ser seguramente ajustados”, advirtió.

Actualmente el precio del diésel fue elevado a Bs 9,86 por litro, mientras que la gasolina se ajustó a Bs 6,96, cifra que —según el analista— aún no refleja plenamente el precio internacional.

“La gasolina básicamente se la ajustó a un dólar al litro a tipo de cambio oficial, lo que equivale a cerca del 70% del precio real internacional”, explicó.

Presión sobre las divisas

Más allá del precio interno, el impacto más inmediato se vería en la demanda de dólares para importar combustibles.

“Al incrementarse el costo vas a requerir más divisas para poder importar ese diésel y esa gasolina que se consume en Bolivia”, señaló Velásquez.

El desafío es mayor porque el principal importador es la estatal YPFB, aunque recientemente se habilitó la participación del sector privado. Sin embargo, incluso las empresas privadas necesitan acceso a dólares para realizar las compras externas.

La escasez de divisas también estaría afectando la calidad del combustible importado.

“Eso en parte explica por qué el gobierno está comprando gasolina no de muy buena calidad, porque no hay dólares suficientes para comprar la gasolina más cara”, afirmó.

El dilema del precio interno

Frente a este escenario, Velásquez considera que la solución técnica más adecuada sería vincular los precios locales al mercado internacional.

“Lo recomendable es indexar el precio nacional al precio internacional, cosa que cuando el precio internacional suba el nuestro también suba y cuando baje también baje”, sostuvo.

Sin embargo, reconoce que el ajuste podría tener efectos sociales y productivos importantes, especialmente en sectores intensivos en combustible como el transporte y la agroindustria.

Por ello plantea complementar esa política con mecanismos de compensación directa para la población más vulnerable, en lugar de mantener subsidios generalizados.

Impacto directo en la economía boliviana

El economista energético, Álvaro Ríos, destacó que un barril de petróleo por encima de los $us 100 implica un incremento inmediato en la factura de importación de combustibles, presionando la ya delicada disponibilidad de divisas en el país. “La semana pasada, con promedios $us 80, necesitaremos alrededor de $us 300, 400 millones adicionales”, explicó el economista.

Además, el encarecimiento del petróleo suele trasladarse gradualmente a los precios internos de transporte, logística y producción, lo que podría generar nuevas presiones inflacionarias, especialmente en alimentos y bienes de consumo.

La "delicada" productividad del país

Este descenso ocurre en paralelo con un aumento de la dependencia de combustibles importados, lo que agrava la exposición del país a los cambios en el precio internacional del petróleo.

Para varios especialistas, el problema tiene raíces estructurales vinculadas a la gestión de las reservas y a la falta de reposición de nuevos recursos mediante exploración.

Según Zaratti, durante el periodo de mayor bonanza hidrocarburífera se explotaron intensivamente las reservas descubiertas en décadas anteriores.

“El gobierno del MAS recibió por lo menos 15 TCF descubiertas en gobiernos anteriores”, explicó.

Sin embargo, con el paso de los años, esas reservas comenzaron a agotarse sin que fueran reemplazadas por nuevos descubrimientos de magnitud similar.

“Los campos se fueron agotando por razones naturales, son recursos no renovables y por tanto se van gastando”, indicó.

A ello se suma que las inversiones en exploración fueron limitadas y con resultados insuficientes para compensar la declinación de los campos maduros.

“no se repusieron las reservas”, señaló el investigador.