Filas, Pérdidas y Frustraciones: la cara visible de la crisis de combustible en Santa Cruz de la Sierra
El estudio se basó en una encuesta aplicada a 534 personas que compraron o cargaron combustible en estaciones de servicio, ya sea para uso particular, transporte público o actividades comerciales. El trabajo de campo se realizó entre el 3 y 9 de junio, bajo un muestreo probabilístico y con un nivel de confianza del 95%, con un margen de error del 4.23%.
La Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz (Utepsa), a través de su Observatorio de Mercados Económicos y Opinión, con el apoyo de la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (Cadex) y el Colegio de economistas de Santa Cruz, presentaron los resultados del estudio denominado: Filas, Pérdidas y Frustraciones: la cara visible de la crisis de combustible en Santa Cruz de la Sierra, que evidencia el impacto multidimensional de la crisis de combustible en la ciudad. El informe revela que la escasez no solo afecta la movilidad del ciudadano, sino que también genera pérdidas económicas, estrés social y una percepción crítica sobre la gestión gubernamental.
El estudio se basó en una encuesta aplicada a 534 personas que compraron o cargaron combustible en estaciones de servicio, ya sea para uso particular, transporte público o actividades comerciales. El trabajo de campo se realizó entre el 3 y 9 de junio, bajo un muestreo probabilístico y con un nivel de confianza del 95%, con un margen de error del 4.23%.
Entre los hallazgos más relevantes, destaca que el 81% de los encuestados pasa más de tres horas en fila para cargar combustible. En el caso del diésel, la situación es más crítica: el 74,29% reporta tiempos de espera superiores a siete horas. Esta situación ha derivado en pérdidas económicas considerables, especialmente para el sector del transporte. El informe estima un sobrecosto logístico incremental de aproximadamente $us 250 por camión por día de espera, lo que representa hasta $us 3,3 millones en pérdidas mensuales si se consideran 444 camiones en fila.
En términos individuales, se reporta un promedio de Bs. 555 diarios en ingresos no percibidos por persona afectada. Además, el 71% de los participantes afirma haber gastado más de lo habitual en combustible durante el último mes, y un porcentaje similar señala que la escasez ha perjudicado su trabajo o actividades laborales.
El impacto emocional también es evidente: el 75% de los encuestados dice sentir ansiedad o estrés por la situación, y el 43% ha vivido conflictos familiares asociados a la escasez. De manera preocupante, el 58% de los jóvenes considera la posibilidad de recurrir al mercado negro para acceder al combustible.
Respecto a la percepción ciudadana sobre la gestión del problema, el 78% considera ineficaces las medidas implementadas por el gobierno y el 84% anticipa que la situación empeorará en los próximos meses. Esto refleja un sentimiento generalizado de desconfianza y frustración.
Como estrategias de adaptación, el 51% ha optado por usar medios alternativos de transporte como bicicleta, caminar o compartir vehículo, mientras que el 56% admite almacenar combustible por temor al desabastecimiento, una práctica que contribuye a agravar la crisis. El 91% de los encuestados asegura llenar el tanque completo en cada carga, incluso cuando no lo necesita, lo que evidencia un patrón de compra motivado por la incertidumbre.
Desde la academia, los investigadores hacen un llamado urgente a las autoridades para que se tomen medidas estructurales y sostenibles que garanticen el abastecimiento y reduzcan los efectos colaterales de esta crisis que afecta de manera directa la economía y la vida cotidiana de miles de ciudadanos en Santa Cruz de la Sierra.