XX CUMBRE IBEROAMERICANA DEL SEGURO

La revolución del aprendizaje desafía al sector asegurador en la era de la IA

Los panelistas cuestionaron los modelos tradicionales que evalúan la capacitación únicamente por horas cursadas o certificados obtenidos.

Expertos coinciden en que la inteligencia artificial está transformando el sector asegurador, pero advierten que el verdadero desafío se encuentra en el desarrollo del talento humano, el liderazgo y nuevos modelos de aprendizaje capaces de responder a la velocidad del cambio.

La inteligencia artificial (IA) dominó gran parte de los debates y ponencias de la XX Cumbre Iberoamericana del Seguro. Sin embargo, detrás de las conversaciones sobre automatización, análisis de datos y nuevas tecnologías, surgió una coincidencia entre algunos actores del sector: el futuro de la industria dependerá menos de la tecnología y más de la capacidad de las personas para adaptarse, aprender y liderar procesos de transformación.

En el marco del Congreso, el panel que reunió al Intendente de Seguros de Panamá, Francisco Álvarez; al CEO de Seguros y Reaseguros Santa Cruz, Mauricio Porro;  al especialista español Joseba Grajales, bajo la moderación de Mauricio Franco, director general de Seguros, Consultoría y Capacitación SDE, se analizaron los desafíos de la formación profesional en el nuevo contexto tecnológico.

Uno de los primeros puntos estuvo relacionado con el papel de la inteligencia artificial dentro de las organizaciones. Para Álvarez, la industria debe aprovechar las oportunidades que ofrecen estas herramientas, pero sin perder de vista que la tecnología sigue dependiendo de la capacidad humana para interpretar la información y gestionar los riesgos.

“Preparar a las personas dentro de las empresas para saber enfrentar los riesgos y los cambios tecnológicos sigue siendo la prioridad”, sostuvo.

Álvarez señaló que la inteligencia artificial puede generar información valiosa, pero también producir interpretaciones erróneas si no existe criterio profesional para analizar los resultados. En su criterio, la alfabetización digital y la formación continua serán determinantes para que las organizaciones aprovechen el potencial de estas herramientas sin descuidar la gestión de riesgos.

Por su parte, Porro resaltó que la tecnología debe traducirse en aplicaciones concretas que permitan automatizar procesos, mejorar la experiencia de los clientes y desarrollar estrategias basadas en datos. Sin embargo, advirtió que la transformación digital no debe desplazar otras competencias esenciales para el desarrollo organizacional.

“No hay que olvidarse de las capacidades blandas, del liderazgo, de la visión estratégica y de la capacidad de ejecución”, afirmó.

El ejecutivo destacó que los mandos medios desempeñarán un papel fundamental en la implementación de los cambios tecnológicos, por lo que las compañías deberán fortalecer competencias relacionadas con liderazgo, responsabilidad, disciplina y toma de decisiones estratégicas.

De una manera más disruptiva, Grajales planteó que el debate sobre inteligencia artificial está desviando la atención del verdadero desafío: transformar el modelo educativo y los procesos de aprendizaje dentro de las organizaciones.

“Estamos dando una excesiva importancia a la tecnología. El gran debate no está ahí, sino en transformar completamente el modelo pedagógico”, afirmó.

Según Grajales, muchas empresas continúan replicando esquemas tradicionales de capacitación, incluso en entornos digitales. Para el especialista, el desafío no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas tecnológicas, sino en rediseñar la forma en que las personas aprenden, toman decisiones y desarrollan habilidades dentro de las organizaciones.

Otro aspecto que generó coincidencias fue la necesidad de medir el impacto real de la formación. Los panelistas cuestionaron los modelos tradicionales que evalúan la capacitación únicamente por horas cursadas o certificados obtenidos.

Porro sostuvo que las organizaciones deben vincular cada programa formativo con objetivos concretos de negocio y métricas específicas que permitan evaluar resultados. Indicadores de satisfacción de clientes, productividad, ventas, desempeño y desarrollo profesional pueden ofrecer una visión más precisa del retorno de la inversión realizada en capacitación.

En las conclusiones, se abordó la discusión sobre capacitación presencial y virtual. Álvarez señaló que no existe un formato superior al otro, sino que cada modalidad debe responder a los objetivos específicos del aprendizaje.

Mientras los contenidos técnicos y teóricos pueden desarrollarse eficientemente en entornos virtuales, aspectos vinculados a negociación, liderazgo, relaciones humanas y construcción de confianza continúan requiriendo espacios presenciales de interacción.

En las conclusiones, coincidieron en que la transformación tecnológica seguirá acelerándose, pero el verdadero diferencial competitivo de las organizaciones continuará siendo la capacidad de desarrollar personas preparadas para aprender, adaptarse y liderar en entornos cada vez más cambiantes.