La historia olvidada del primer smartphone, un IBM
Actualmente, es casi imposible imaginarse el diario vivir sin un smartphone, dispositivos que conquistaron todo. Lo que quedó casi en el olvido es que en la década de 1990, IBM estrenó la categoría de smartphone con el IBM Simon, aunque en su momento no se llamara así. Un incomprendido de su época.
IBM Simon, teléfono y PDA en uno. Por un lado estaban los teléfonos móviles, por el otro las agendas personales o PDAs. Estaban condenadas a entenderse. Y fue IBM quien oficializó el casamiento con una nueva línea de producto que, en su momento, no fue demasiado exitosa, infomó el portal tecnológico Xataka.
El IBM Simon tenía una pantalla táctil monocroma de 4,5 pulgadas. Era de tipo resistiva, lo que dificultaba el uso directo con los dedos, para eso estaba su stylus. Incluía aplicaciones preinstaladas dirigidas a la productividad y se le podían instalar nuevas apps, aunque no era precisamente sencillo. Tenía una batería que daba para la asombrosa cifra de... una hora de uso continuo. Y pesaba 500 gramos, casi tres iPhone 16e.
IBM se junta con Mitsubishi. Si IBM popularizó el estándar de ordenador personal, y dio paso a los PCs que tenemos actualmente, lo mismo ocurrió con los smartphones. La tecnológica norteamericana organizó un equipo para crear un dispositivo que conjuntase teléfono y ordenador, todo diseñado para llevarse a cualquier parte.
El equipo responsable del IBM Simon puso la visión del producto y el software, pero faltaba materializar todo eso en un hardware compatible. Para ello se juntaron con Mitsubishi después de haberlo intentado previamente con Motorola. El historial de colaboraciones entre IBM y Mitsubishi comienza en 1991, IBM presentó el primer prototipo en 1992 (su nombre en clave era «Sweetspot») y logró arrancar la venta en 1994 después de que el operador móvil BellSouth se interesara por el dispositivo. Además, IBM tenía un competidor que también luchaba con un concepto similar: Apple.
Apple mantenía conversaciones con BellSouth. Mientras IBM desarrollaba su Simon en colaboración con el operador estadounidense, este intentaba llegar a un acuerdo con Apple para su primera PDA, otra adelantada a su tiempo: el Apple Newton. BellSouth buscaba que Apple integrase conectividad celular en su dispositivo, algo que finalmente no ocurrió.
Según recogió la prensa de la época, el responsable de producto de BellSouth no consideraba al Apple Newton y al IBM Simon competencia. El Newton era un organizador electrónico y el Simon un comunicador personal, por eso el operador mantuvo conversaciones con Apple a pesar de que colaboraba con IBM. Ahora tenemos todo cubierto con el smartphone.
Visionario y todo un logro tecnológico. Hoy en día sabemos lo que puede hacer un smartphone, pero en los 90 nadie imaginaba que un móvil serviría para algo más que llamar. IBM pensó que sería buena idea tener un teléfono que pudiera enviar correos electrónicos y faxes. Y la atención que tuvo el dispositivo en la feria COMDEX de 1992, primera vez que IBM lo mostró en público, corroboró que el híbrido había dado en el clavo.
Los anuncios de la época mostraban al IBM Simon como un todo en uno que permitía enviar hasta faxes. El problema es que las redes no estaban al nivel de lo que el dispositivo demandaba, empezando por el operador que vendía el IBM Simon. BellSouth lo ofrecía en exclusiva a 895 dólares, unos 1.877 dólares actuales contando la inflación (1.612 euros al cambio). Vendieron unas 50.000 unidades entre 1994 y 1995.
13 años antes que el iPhone. IBM sentó las bases de lo que debería ser un smartphone, aunque en su momento calificara el Simon como una PDA. Después vendrían ejemplos más evolucionados, como el Nokia 9000 Communicator de 1996 o el Ericsson R380, primero con el sistema operativo Symbian. Fueron ganando en prestaciones mientras mantenían un elemento característico: el stylus, ese que tanto odiaría Steve Jobs.