Bolivia se abre al mundo: incentivos y aliados para activar el emprendimiento de escala
La narrativa de que “Bolivia es un país emprendedor” es cierta, pero incompleta. No es lo mismo formar talento orientado al comercio, que desarrollar talento que proponga modelos de negocios que resuelvan problemas a través de modelos de negocio transformadores. Ambos son valiosos, pero requieren políticas y acompañamiento diferenciado.
El problema surge cuando se aglomeran a todos los emprendedores bajo una misma etiqueta. Así, los esfuerzos públicos y privados tienden a homogeneizar los apoyos, sin considerar la diversidad de perfiles que en conjunto sostienen el tejido emprendedor del país.
Repensar el mapa del emprendimiento: reconocer la diversidad del talento
Existen emprendimientos impulsados por necesidad económica, centrados en la generación inmediata de ingresos —una realidad legítima y valiosa—, pero también hay otros que surgen de la vocación profesional o el conocimiento técnico, donde el propósito va más allá del sustento: buscan aportar valor desde la especialización.
Un ejemplo demostrativo y real es Alpha un catering saludable para mascotas emprendimiento creado por Paloma veterinaria que decidió emprender motivada por su especialidad en nutrición. Lo que comenzó como una idea de negocio consecuencia de una profesión hoy se ha convertido en una empresa con más de 20 colaboradores y productos con distribución nacional.
En el mismo rubro de mascotas, pero desde una base tecnológica, los hermanos Estenssoro desarrollaron una APP llamada Envíos Pet abriendo operaciones en Bolivia y Paraguay. Ambos emprendimientos fueron potenciados por un proceso educativo – Pista8 - especializado en startups y en un perfil de emprendedor que emprende por conocimiento.
Ese tipo de iniciativas reflejan cómo el conocimiento profesional, cuando se combina con un proceso educativo enfocado, puede generar nuevos modelos de negocio expansivos aquellos que se convierten en empresas donde muchos quisieran trabajar.
En los últimos años, sin embargo, el talento urbano especializado ha sido relegado en el discurso y en la práctica. Las políticas de apoyo al emprendimiento han dejado de invertir en los ecosistemas urbanos que, por su diversidad y concentración de conocimiento, son el terreno más fértil para la innovación. Las ciudades siguen siendo los laboratorios naturales del cambio, donde convergen universidades, empresas, incubadoras, aceleradoras y profesionales que pueden transformar ideas en soluciones escalables.
Si realmente queremos construir un país emprendedor y competitivo, debemos entender, segmentar y acompañar con inteligencia. No se trata de excluir, sino de reconocer las diferencias. Porque el desarrollo no nace de repetir modelos, sino de dar espacio a todos los talentos —los que necesitan emprender, los que crean iniciativas para impulsar el país y los que eligen emprender para crear soluciones.
¿Puede el sector público ser motor del emprendimiento y la innovación?
El debate sobre el rol del Estado en el impulso al ecosistema emprendedor boliviano sigue abierto. Más allá del financiamiento, el reto está en construir una base institucional sólida que garantice continuidad y sostenibilidad. Mientras algunos han abogado por nuevas leyes en pasadas administraciones, otros advierten que la clave no es sumar burocracia, sino activar al mercado mediante instrumentos ágiles, como convocatorias abiertas de fortalecimiento ecosistémico, al estilo de Corfo en Chile adaptable a las realidades y presupuestos de los actores y la realidad del ecosistema boliviano.
El ejemplo de Córdoba, Argentina, demuestra que la innovación puede ser política de Estado cuando existe articulación público-privada-académica. La creación de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender, respaldada por la Ley Provincial 10.351, permitió sostener políticas más allá de los gobiernos, generando un activo invaluable: la confianza y la previsibilidad que hacen posible innovar con visión de futuro. “La articulación público-privada que predomina en la escena cordobesa ha sido el factor clave para la sostenibilidad de este tipo de políticas. Porque, en primer lugar, un ecosistema de innovación no sucede de la noche a la mañana, se requieren varios años para empezar a medir su evolución y que resultados viene arrojando”, afirma Gonzalo Valenci, director ejecutivo, Agencia Córdoba Innovar y Emprender.
Cooperación internacional: inversión inteligente estratégicamente enfocada
Bolivia tiene hoy la oportunidad de conectar su talento con el mundo. El nuevo gobierno puede catalizar un ecosistema emprendedor que, por primera vez, está preparado para potenciar innovación y desarrollo.
Durante años, la cooperación internacional concentró gran parte del financiamiento en pocas instituciones expertas en formular proyectos, desmotivando la aparición de nuevos actores que traigan nuevo valor. Este modelo ha dejado fuera a emprendedores y organizaciones con soluciones especializadas, propósito claro y capacidad técnica comprobada.
El desafío es dirigir recursos de manera estratégica hacia quienes pueden transformar sectores productivos: los verdaderos game changers. Como señala el experto en desarrollo económico Daniel Agramont, “la cooperación internacional tal como la conocemos en los últimos 60 años está cambiando; hoy se enfoca en nuevos espacios de inversión como fondos especializados y negocios que apalanquen potencialidades locales basadas en conocimiento compartido.”
Si el Estado asume un rol articulador y conecta a estos actores locales con las nuevas corrientes de cooperación, Bolivia puede convertir la innovación y el talento en motores sostenibles de crecimiento. Apostar por ellos no es un riesgo: es invertir en el futuro económico del país.
Un ejemplo en la región es la Alianza para el Emprendimiento e Innovación del Ecuador (AEI), una red de actores públicos, privados y académicos que se unieron para posicionar el emprendimiento y la innovación como base del desarrollo productivo de Ecuador.
Apoyando iniciativas en varias ciudades y fortaleciendo a sus actores. “Un país para desarrollar su talento emprendedor no requiere esperar a leyes, puede tomar acciones más directas como unificar propósitos y potenciar a quienes ya están impulsando iniciativas en Bolivia”, afirma Andrés Zurita, director de AEI.
La AEI ha sido reconocida por organismos como United Nations Conference on Trade and Development (UNCTAD) por su modelo de colaboración multilateral. Los logros alcanzados en 2024 por el accionar de sus miembros fueron ventas por USD 160 millones y la creación de 5 000 empleos. Ahora, Ecuador inicia una nueva etapa con un plan para movilizar el 1 % del PIB y lanzar un Hub BioAgrotech hacia 2030.
La empresa privada como un aliado de la propuesta de valor
En un contexto donde la innovación suele asociarse únicamente con startups, la empresa privada tiene un rol que aún no se ha potenciado del todo: el de “arenero de experimentación”. Cuando una organización se abre a colaborar con actores externos —emprendedores, universidades, aceleradoras — y promueve equipos de intraemprendedores dentro de su estructura, no solo impulsa su propio capital humano, sino que se convierte en un aliado estratégico del gobierno para diversificar el tejido empresarial del país.
Cuando el sector privado se anima a experimentar, el país gana dinamismo. Se crean nuevas culturas laborales, más colaborativas y orientadas a resultados; se acelera la adopción de tecnología; y se construye una base de talento que aprende haciendo.
Desde mi experiencia de años impulsando iniciativas que han abierto espacios internacionales para Bolivia en emprendimiento, venture capital e innovación corporativa, estoy convencida que el apoyo de una gestión pública realmente comprometida por el impulso del talento emprendedor y empresarial debería comenzar por reconocer y fortalecer a quienes ya están construyendo nuevos entornos educativos, creativos y tecnológicos, conociendo de cerca a los actores, el porqué de la creación de sus iniciativas y el enfoque país que tienen. Y haciendo la gran pregunta del millón ¿Cómo puedo apoyarte a potenciar tu impacto? De esta manera habilitar a los actuales y futuros game changers —personas capaces de transformar espacios en oportunidades— Abrirse al mundo no es solo integrarse económicamente: es atreverse a contar una nueva narrativa, una donde la inversión venga por propósito, el conocimiento por intercambio, y el progreso es diseñado para potenciar a muchos actores no solo a unos cuantos. Porque los países no se transforman solo con políticas o eventos para la foto sino con personas valientes que deciden seguir apostando por su país. Como dirían mis amigos argentinos “ustedes vinieron remando en dulce de leche” ojalá no lo hagamos más, si no por el contrario, encontremos a los impulsores e incentivos que aceleren y fortalezcan las iniciativas que proyectan el talento emprendedor basado en conocimiento capaz de generar las soluciones reales para el país y su gente.