domingo. 21.04.2024
CONVERSATORIO

Daniel Valli: Las empresas deben definir su posición sobre temas centrales en tiempos de polarización política

El consultor internacional de negocios explicó cómo las empresas afrontan esta polarización durante el conversatorio "Las claves de la comunicación que todo CEO considerar en 2024", organizada por XPertis Advisory Team.
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Valli afirmó que las empresas no están para discutir en el campo de la política, están para hacer negocios.

La polarización política en un país suele llegar acompañada de efectos negativos y desafíos para las empresas, las cuales deben afrontar la situación de manera apartidistas, pero con posturas definidas sobre temas concretos de la sociedad o la economía, afirmó Daniel Valli, consultor internacional de negocios.

Un estudio de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung (FES) indica que en las últimas décadas se ha observado en muchas democracias alrededor del mundo un aumento en la polarización política. Este fenómeno se refleja en la creciente brecha entre los partidos políticos, con una menor disposición a dialogar y a encontrar soluciones comunes; en una creciente desconfianza en las instituciones estatales y los medios de comunicación; y en una mayor fragmentación de la sociedad, con intolerancia hacia opiniones opuestas en cuestiones clave, entre otros.

Un claro ejemplo es Bolivia, que se ha visto inmersa en una fragmentación social y en una polarización política creciente que alcanzó su clímax en 2019, con efectos que siguen afectando la vida de los bolivianos.

“El punto es ¿cómo las empresas se enfrentan a esa polarización?”, afirmó Valli durante el conversatorio "Las claves de la comunicación que todo CEO considerar en 2024", organizada por XPertis Advisory Team.

“En general, las compañías no se meten en temas que están fuera de su ámbito de actuación, pero con la polarización uno debe tener definiciones concretas sobre temas sociales y pseudopolíticos que no implican partidismo político”, indicó. “El problema es que, muchas veces, las empresas no tienen una narrativa para los temas centrales”, puntualizó.

Esto implica tener, por ejemplo, un acuerdo entre accionistas para definir posturas sobre temas relacionados con medio ambiente, sindicalismo y diversidad, entre otros, explicó.

Sobre un paro, por ejemplo, la narrativa podría ser que por ningún concepto la empresa va a detener sus actividades, ya sea que la medida de presión sea organizada por uno u otro bando político. “Sin una idea o posición clara, el problema es que el silencio puede hacer que cualquiera piensa cualquier cosa”, dijo Valli.

Esto es imprescindible en una sociedad que necesita certidumbre y en la que el 46,7% de sus habitantes cree que Bolivia corre el riesgo de dividirse y tiene miedo a lo que le pueda pasar dados los altos niveles de racismo e intolerancia política en el país, según la Encuesta Nacional de Polarización (2023) de la FES.

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Valli sostuvo, además, que en contextos políticos polarizados, los partidos en función de gobierno “toman decisiones que muchas veces impactan negativamente en las compañías”.

“Cuando una economía goza de buena salud, no hay conflictos; posiblemente exista polarización, pero no habrá acciones contra las empresas y organizaciones. Normalmente, el problema surge cuando hay situaciones económicas complejas; ahí, los Gobiernos tienen muchas veces que tomar decisiones que afectan intereses empresariales”, sostuvo el consultor argentino.

“Las empresas y las organizaciones sufren con esto, definitivamente. Las empresas no están para discutir en el campo de la política, las empresas están para hacer negocios, tienen que ser imparciales”, aseveró.

Valli cuenta con una trayectoria sobresaliente en el mundo de los negocios y la comunicación. Se desempeñó durante más de una década como vicepresidente ejecutivo y socio en la empresa argentina Mora y Araujo Grupo de Comunicación, y ocupó el cargo de director general y presidente consejero para el Cono Sur en la consultora internacional Llorente & Cuenca.

A lo largo de su carrera, ha asesorado a más de 100 empresas internacionales y ha capacitado a más de 900 ejecutivos en América Latina.

Desde la visión global del especialista, comparándola con otros países, Bolivia carece aún de representaciones empresariales “fuertes” que defiendan los intereses o posiciones del sector. Así, las empresas no se verían en la necesidad de expresar posiciones que generen conflicto con el Gobierno “o percepciones que podrían ser incorrectas a la vista de la opinión pública”.

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