viernes 22/10/21
DESIGUALDAD

Las emprendedoras fueron más afectadas por la pandemia pero recibieron menos ayuda

Una encuesta del Banco Mundial realizada en 18 países encontró resultados sorprendentes. A pesar de que la COVID-19 golpeó con mayor fuerza a la economía de las mujeres, recibieron menos ayuda que los hombres acrecentando los desequilibrios en remuneración y atención del hogar. “Esta crisis ha puesto al descubierto la desigualdad de género en la actividad empresarial, y su resolución sigue siendo una tarea pendiente”, asegura un reciente estudio del Banco Mundial.
mujer trabajadora BM
Las emprendedoras tuvieron que realizar un mayor esfuerzo. Foto: Banco Mundial

Las emprendedoras latinoamericanas fueron más golpeadas por la COVID-19. Un estudio del Banco Mundial realizado en marzo pasado en 18 países muestra que los negocios dirigidos por mujeres sufrieron una mayor caída en ventas e ingresos y que muchos de ellos tuvieron más probabilidades de cierre, amenazando el trabajo de décadas.

El estudio revela tres factores causantes de este extremo: que las actividades económicas con mayor concentración femenina fueron también los afectados por la pandemia, que las mujeres tuvieron que sacrificar más tiempo que los hombres en la atención de actividades no remuneradas (incluido el trabajo doméstico) y, finalmente, que los negocios de las mujeres recibieron menos apoyo que los emprendimientos dirigidos por hombres.

“Esto ha generado preocupación por la posibilidad de que la COVID‑19 eche por tierra años de progresos para las emprendedoras. Los reveses que estas han sufrido en los países de ingreso bajo y mediano han sido graves”, asegura el estudio realizado por las investigadoras Carmen De Paz, Isis Gaddis y Miriam Muller, y que se basa en un panel de Encuestas de Empresas.

Las más afectadas

En primer lugar, establece el estudio, “en muchos países, los sectores de la economía que emplean en mayor proporción a mujeres han sido los más perjudicados, como el turismo, la hostelería y el comercio minorista”.

Y no es un grupo pequeño; otro estudio del organismo en la región muestra que el 56% de todos los empleos que se perdieron entre mayo y agosto de 2020 fueron en comercio, servicios personales, educación y hostelería que desde siempre tienen una fuerte participación de mujeres.

Además y de acuerdo con la encuesta El futuro de los negocios, la pandemia ha impactado con mayor fuerza en las empresas dirigidas por mujeres que se concentran en sectores orientados al consumidor (servicios, hostelería, educación y servicios de cuidado infantil, por ejemplo),

“Esta es probablemente una de las razones por las que tales empresas tenían más probabilidades de cerrar durante las primeras etapas de la pandemia que las dirigidas por hombres.

Desequilibrio

En segundo lugar, apunta el estudio, “las mujeres han asumido una carga desproporcionada de trabajo no remunerado, lo cual genera un impacto económico y social significativo. Incluso antes de la pandemia, las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas, basadas en datos de seis países, mostraban que si se asignara un valor monetario al trabajo no remunerado de las mujeres, se agregaría entre un 10 % y un 39 % al PIB de los países”.

La pandemia llevó esta situación a los extremos. En el último año las mujeres subieron sus horas de trabajo no remunerado y el home office solo aumentó el tiempo de trabajo dedicado a las labores de casa, el cuidado de los hijos y las tareas de acompañamiento y seguimiento en las clases no presenciales.

“Las mujeres, tanto las empleadas como emprendedoras, pagaron un precio muy alto por asumir esta carga. En la encuesta sobre el futuro de los negocios, las dirigentes empresariales tenían una probabilidad unos 10 puntos porcentuales más alta que los hombres de indicar que el cuidado de los niños, la educación en el hogar y las tareas domésticas estaban afectando su capacidad para concentrarse en el trabajo”, sentencia el documento del Banco Mundial.

Para mostrar otro de los impactos de esta situación, los investigadores traen a colación un resultados del Laboratorio de Innovación sobre Género de África del Banco Mundial que encontró que las emprendedoras de África al sur del Sahara “participan en mayor medida que los hombres en actividades de baja remuneración, lo que limita su capacidad de ahorro y, por lo tanto, su resiliencia cuando deben enfrentar crisis”.

Sin apoyo

El tercer problema identificado por la encuesta del organismo multilateral es que las emprendedoras mujeres recibieron menos apoyo que las empresas dirigidas por hombres; y las microempresarias se ubican en primera línea.

“El análisis de los datos de las encuestas de empresas y de la encuesta de pulso empresarial pone de manifiesto que las firmas dirigidas por mujeres, en particular las microempresas, tenían menos probabilidades de haber accedido al apoyo público que las lideradas por hombres, a pesar de que se vieron más perjudicadas”, afirma el documento.

En Etiopía agrega el estudio, a pesar de que la COVID‑19 afectó de manera desproporcionada a las empresas propiedad de mujeres, “menos del 1 % de dichos negocios recibió algún tipo de apoyo gubernamental durante los primeros meses de la pandemia”.

¿Qué hacer?

Los expertos no se limitan a identificar las debilidades. Para revertir la situación proponen que, en primer lugar, se priorice el acceso al financiamiento.

“El financiamiento es fundamental para que las empresas dirigidas por mujeres no sobrevivan simplemente, sino que prosperen”, enfatiza el documento destacando las iniciativas globales orientadas a este propósito.

Además y como respaldo esencial, recomiendan una urgente subida en la inversión para facilitar el acceso a servicios de cuidado infantil asequibles y de calidad como una forma de aliviar la desequilibrada carga en la atención a los hijos, situación exacerbada por la pandemia.

“Como se destaca en un informe reciente del Banco Mundial, las inversiones en los servicios de cuidado de los niños son una vía prometedora para mejorar la participación de las mujeres en la fuerza laboral y su productividad”, dice el documento.

Finalmente, se propone eliminar las trabas legales que impiden el desarrollo de las emprendedoras. “Como se pone de relieve en el informe Mujer, Empresa y el Derecho 2021 y en la base de datos correspondiente, del Grupo Banco Mundial, muchas leyes —como las restricciones legales a la propiedad y la administración de propiedades o a la apertura de una cuenta bancaria— siguen coartando la capacidad de las mujeres para establecer, manejar y hacer crecer un negocio”, sentencian los investigadores.

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