martes 28/9/21
CONTRABANDO

Comité de lucha conjunta, el engranaje que falta para salvar a las industrias

El contrabando se ha vuelto en un coloso sin control que requiere del apoyo decidido de todas las instancias del Estado para hacerle frente. Ocasiona pérdidas por unos $us 3.000 millones.

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La Aduana comisó mercancía de contrabando valuada en Bs 243 millones a junio. No representa ni el 2% del daño económico que deja este flagelo.

La arremetida del contrabando desde comienzos de año, sumada a las secuelas económicas que deja la pandemia del Coronavirus y un tipo de cambio fijo desde hace una década, no solo amenazan con achicar el mercado  a cientos de industrias, sino que ha puesto en vilo la sostenibilidad de sus operaciones.

A pesar de este panorama sombrío, no son pocas las empresas industriales que han decidido adaptar su modelo de negocio a esta ‘nueva normalidad’, innovar y seguir invirtiendo en nuevas tecnologías, con la esperanza de que el Estado, con todas sus instancias, se conviertan en ese ‘engranaje’ que les permita crecer en un mercado de competencia leal. 

En Villamontes, frontera con Argentina, el Viceministro de lucha contra el contrabando, Gral. Daniel Vargas Carrasco, apunta a la creación de un Comité de lucha contra el contrabando, en el que participe el sector público y privado. 

Las industrias requieren de estrategias más eficaces del sector estatal a la cabeza del Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando, que lidere operaciones conjuntas y coordinadas entre las instancias llamadas a apoyar: las Fuerzas Armadas, la Policía, el Senasag, el Ministerio Público y la Aduana. 

La afectación económica al Estado de esta actividad ilegal es de unos $us 600 millones anuales en evasión de impuestos. Un estudio de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) estimó hace dos años  que la internación ilícita de productos era de $us 2.300 millones anuales, pero esta cifra ha ido en aumento. El Presidente de la Cámara Departamental de Industrias de La Paz, Pablo Camacho, advirtió de una “peligrosa multiplicación” del contrabando. Según estimaciones austeras, al menos $us 3.000 millones han ingresando al país en contrabando.

“Tenemos que encontrar mecanismos que sean eficientes y que no pase solo por la interdicción por las carreteras”, agrega Ibo Blazicevic, Presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), al señalar que cuando se anuncia que los decomisos suman Bs 243 millones y este monto se lo compara contra esos más de $us 2.300 millones, se ve que el impacto ha sido solo del 1,5% del total del contrabando.

La Aduana Nacional informó que durante los primeros seis meses de este año realizó 3.100 operativos y que comisó mercancía  de contrabando valuada en aproximadamente Bs 243,1 millones. Los departamentos donde mayor incidencia se ha tenido son Oruro, La Paz y Santa Cruz. 

Pero esto no es suficiente. Esta lucha contra el contrabando no solo debe ser en zonas fronterizas y mercados -acota Blazicevic- sino incluso en redes sociales, como Marketplace y WhasApp, donde se comercializan productos de contrabando sin ningún tipo de regulación ni control del Estado.

Mientras tanto, esta actividad ilegal provoca una caída entre el 30 y 40% en las ventas de industrias legalmente establecidas, según un estudio elaborado por el Centro Boliviano de Estudios Económicos (Cebec-Cainco).

Esta baja en los ingresos también afecta las utilidades de las industrias que ven peligrar la sostenibilidad de sus empresas. Un análisis de la CNI sobre los Estados Financieros de las 65 empresas más grandes y representantivas de Bolivia, señala que el promedio de esas compañías reflejan pérdidas en sus ganancias de hasta un 85%. 

Pero el contrabando no lo es todo. Entre otras medidas urgentes que pide el sector industrial están: derogar el Decreto Supremo del doble aguinaldo, concertar la no intervención de empresas estatales en sectores dónde la empresa privada es más eficiente, la modernización y actualización del sistema tributario, y reponer el Ministerio de Industria como la institución líder para ejecutar la estrategia de desarrollo industrial. 

Estrategia empresarial

Hernando Salazar, gerente general Gustossi SRL, recuerda que la empresa se ganó su participación de mercado en el competitivo sector de las galletas y panadería, con un trabajo persistente para demostrar la calidad de sus productos. 

Este año, esta actividad ilegal ha afectado un 30% al descenso de sus ventas. “El contrabando se inició con fuerza el 2020 y a raíz de las modificaciones en el tipo cambio de la moneda ha ido creciendo y ahora se ha vuelto un coloso”, manifiesta el ejecutivo. Y es que mucha gente opta por ingresar a un negocio que les genera jugosos márgenes de ganancia. Por ejemplo, en Guayaramerín hay personas que incluso se dedican a hacer ‘delivery’ con productos de contrabando. 

En medio de la pandemia, la Cervecería Boliviana Nacional (CBN) decidió que cada una de las áreas se adapte a la nueva realidad, desde la forma de encarar el trabajo precautelando la seguridad de las personas, acelerar sus proyectos, hasta la forma de hacer negocios.

“Nuestro mercado estuvo restringido completamente casi todo el 2020, nuestras ventas cayeron en 26% y nuestra rentabilidad disminuyó considerablemente. Pese a este escenario, el trabajo conjunto con cámaras gastronómicas, secretarías de Salud y demás aliados, nos permitió desarrollar protocolos de seguridad y adaptarnos al nuevo escenario”, indicaron desde la CBN, que en la gestión 2020, todavía fue la empresa privada que más contribuyó con impuestos al Estado, según el SIN. 

Henry Ruiz, gerente general de la Sociedad Industrial Molinera S.A.  (Simsa), que produce harina de trigo, avena y cereales extruídos, indica que apuestan a la reactivación de sus ventas tratando de bajar un poco sus márgenes en algunas líneas donde puedan competir contra los productos de contrabando.  

“Este año el contrabando ha entrado a precios impresionantemente bajos”, exclama. “Esperemos que la economía no sea peor que el 2020”.


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CBN

Cervezas, las más afectadas

El negocio de la Cervecería Boliviana Nacional (CBN), así como el de la industria cervecera, fue fuertemente impactado por la pandemia, pero el golpe más duro hoy lo viene dando el contrabando. 

Los puntos de ingreso de contrabando de cerveza sobre las fronteras que Bolivia tiene con Brasil y Argentina se han multiplicado. Entre enero a mayo y solo en la frontera sur, se decomisaron 46 tn de bebidas internadas ilegalmente al país. 

Pese a ello, la CBN impulsó sus canales digitales para la venta y distribución de sus productos y fomento alianzas público-privadas para reactivar sectores como el gastronómico. Esta año tienen previsto invertir Bs 245 millones, aproximadamente, en innovaciones y nuevas tecnologías. 

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GUSTOSSI SRL

Contrabando le resta un 30% de sus ventas

Industrias Alimenticias Gustossi SRL arrancó en noviembre de 2013 y se dedica a la producción de diversos tipos de galletas, panes y panetones. Genera 140 fuentes de trabajo directo. 

Al primer semestre, sus ventas cayeron un 30% a causa del contrabando, mientras que los efectos de la pandemia y la recesión económica afectan a un 10% de sus ingresos. El contrabando afecta principalmente a su línea de galletería que ingresa de Argentina, Brasil y Perú. Temen que a fin de año, el mercado se inunde de panetones provenientes del mercado brasileño. 

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SIMSA

Compite con productos de contrabando 

SIMSA (Sociedad Industrial Molinera S.A.) es una empresa boliviana con 90 años de trayectoria, dueña de la marca Princesa, que a través de sus diferentes líneas produce avena, cereales para el desayuno, harina, galletas, cereales integrales, etc.

La harina de trigo y la avena están entre los productos más afectados por el contrabando, que provienen desde Argentina, Perú y Chile. Por este motivo, la empresa  ha visto descender sus ventas en un 40%. Generan cerca de 500 empleos directos e indirectos. 

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