Las perspectivas de crecimiento para la región, del Informe Económico América Latina y El Caribe (LACER) a septiembre de 2025, del Banco Mundial, señala que en la presente gestión Bolivia ya no crecerá 1,2% como lo había pronosticado en junio de este año, sino que registrará una recesión de -0,5%. Este indicador se aleja aún más de la tasa 3,51% que estimó el Gobierno en el Presupuesto General del Estado (PGE) 2025.
El informe de la organización multinacional proyecta que esta recesión económica se extenderá por tres años continuos. Indica que el PIB de Bolivia decrecerá -1,1% el próximo año y -1,5% en 2027.
El economista Fernando Romero, indica que estas proyecciones fueron rebajadas a desfavor de Bolivia desde junio 2025, lo cual la constituye como una de las economías de peor rendimiento de la región de acuerdo a este estudio.
“Es una clara muestra, que, para el Banco Mundial, nuestra economía fue desmejorando por problemas tan vigentes como la inflación, la escasez de dólares y de carburantes. Donde se requieren medidas urgentes para estabilizar su economía y sacar al país de la crisis, con el menor impacto social para su población”, manifestó el expresidente del Colegio de Economistas de Tarija.
Se prevé un leve crecimiento regional
El estudio del Banco Mundial señala que América Latina y el Caribe continúa sus esfuerzos para reactivar el crecimiento y crear más y mejores empleos, pero el progreso sigue siendo limitado. “Se espera que la tasa de crecimiento regional aumente ligeramente, del 2,2% en 2024 al 2,3% en 2025, pero con varias economías individuales enfrentando revisiones a la baja en sus proyecciones”, indica el informe.
El análisis sostiene que “esto refleja, en parte, un entorno externo que ofrece un apoyo limitado, caracterizado por un enfriamiento de la economía mundial, la caída de los precios de las materias primas y una mayor incertidumbre”.
Además, indica que la inversión, tanto pública como privada, sigue deprimida, y el impulso para el “nearshoring” —la práctica de trasladar operaciones extraterritoriales a países cercanos o amigables— se ha estancado por el aumento de la incertidumbre mundial y la falta de preparación de un entorno propicio para atraerlo y recibirlo.
“La persistente falta de espacio fiscal pone en evidencia la importancia de mejorar la eficiencia del gasto público y de replantearse las formas en que los gobiernos recaudan ingresos para financiar inversiones de desarrollo”, agrega el informe.
