sábado. 18.07.2026
PETRÓLEO & GAS

Bolivia y Perú analizan el modelo de importación y comercialización de hidrocarburos

YPFB y Petroperú compartieron sus estrategias para garantizar el abastecimiento energético en un contexto regional marcado por los desafíos logísticos, fiscales y de transición energética.

YPFB-PETROPERU
La normativa boliviana permite la importación privada para autoconsumo, la estructura actual de subsidios limita el ingreso de nuevos actores al mercado.

El abastecimiento de combustibles en América Latina se enfrenta a un entorno complejo, marcado por la volatilidad de los precios internacionales, restricciones fiscales internas y exigencias crecientes por parte de sectores industriales y consumidores. En ese marco, el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorgathen, y el gerente corporativo interino de Comercialización y Cadena de Suministro de Petroperú, José Rafael Martínez, fueron parte de un panel técnico para analizar las perspectivas de importación y comercialización de hidrocarburos en la región.

Ambos ejecutivos del sector petrolero ofrecieron una mirada comparativa entre los modelos de gestión energética de Bolivia y Perú, dos países con estructuras distintas pero con una problemática común: asegurar el suministro de combustibles en condiciones sostenibles, eficientes y alineadas con los objetivos de desarrollo económico, en el panel Perspectivas en la Región: Importancia y Comercialización de los Hidrocarburos desde YPFB - Petroperú del conversatorio “Comercialización de Hidrocarburos a travpes de Traders para Bolivia y el Mundo”.

Dorgathen inició su intervención con un diagnóstico del modelo boliviano, donde el Estado mantiene todavía la totalidad de la importación y comercialización mayorista de combustibles a través de YPFB, debido a la vigencia de una política de subvención que busca mantener precios bajos al consumidor final.

“El abastecimiento de combustibles en Bolivia está garantizado al 100% y se sostiene con fondos propios, sin financiamiento externo. Esto es posible gracias a una planificación rigurosa, compras anticipadas a proveedores internacionales, contratos a mediano plazo y una cadena logística nacional que permite llegar a cada rincón del país”, explicó Dorgathen.

El presidente de YPFB remarcó que, si bien la normativa boliviana permite la importación privada para autoconsumo, la estructura actual de subsidios limita el ingreso de nuevos actores al mercado. “La apertura existe, pero aún no se ha desarrollado por completo. Mientras haya subvención, será poco atractivo para el sector privado ingresar a un mercado donde los precios son regulados”, sostuvo.

No obstante, destacó iniciativas como el lanzamiento del diésel ULS (Ultra Low Sulfur), un producto no subvencionado que apunta a sectores industriales, exportadores y usuarios con necesidades específicas. “El desarrollo de productos diferenciados es una forma de flexibilizar el sistema sin comprometer la estabilidad”, puntualizó.

Perú, un mercado abierto con competencia

A su turno, Martínez presentó el modelo peruano, caracterizado por una liberalización progresiva que ha permitido la coexistencia de Petroperú como empresa estatal, con grandes comercializadores privados e internacionales.

“Hoy el mercado de combustibles en Perú está abierto. Petroperú compite en condiciones de mercado con actores como Valero, Marathon, Exxon y otros operadores privados que abastecen al vecino país. Esta apertura ha permitido ganar eficiencia, diversificar el suministro y reducir costos logísticos”, explicó Martínez.

Según el ejecutivo, la compañía ha logrado ampliar su capacidad de importación de 56.000 a más de 90.000 barriles diarios en los últimos años, gracias a una planificación estratégica y al uso de herramientas de mercado. “Competimos con calidad, logística eficiente y servicio. Eso nos obliga a mejorar cada día”, añadió.

Asimismo, subrayó la importancia de la infraestructura portuaria y de refinación para lograr mayor autonomía energética y competitividad regional. “Con la modernización de la Refinería de Talara, proyectamos ampliar aún más nuestra capacidad de procesamiento, lo que impactará positivamente en la balanza energética del país”, detalló.

"Hacia un modelo híbrido"

Ambos ejecutivos coincidieron en que los países sudamericanos deben avanzar hacia modelos más híbridos que combinen participación estatal con apertura regulada al sector privado, permitiendo mayor eficiencia sin perder el control estratégico sobre un recurso crítico.

Dorgathen sostuvo que en Bolivia se podrían ampliar los espacios para la participación privada a través de esquemas diferenciados, siempre que se garantice el abastecimiento y no se distorsione el sistema de subsidios. “No descartamos ningún mecanismo, pero se debe actuar con responsabilidad, pensando en la sostenibilidad financiera del país”, recalcó.

Martínez, por su parte, consideró que el modelo peruano, si bien competitivo, necesita fortalecerse en aspectos regulatorios y técnicos para asegurar la calidad y trazabilidad del combustible. “La apertura no es sinónimo de desregulación. La supervisión sigue siendo clave para proteger al consumidor y al medio ambiente”, apuntó.

El panel concluyó con una visión compartida entre ambos ejecutivos de empresas estatales, la cual coincide que la energía seguirá siendo uno de los pilares del crecimiento en América Latina, pero para sostener el desarrollo es necesario repensar los modelos actuales, reducir las vulnerabilidades y prepararse para una transición energética gradual pero inevitable.

Bolivia y Perú analizan el modelo de importación y comercialización de hidrocarburos