Los mercados internacionales reaccionaron con fuerza tras las elecciones en Bolivia. Los bonos soberanos en dólares del país registraron este lunes su nivel más alto en más de dos años, impulsados por la expectativa de un giro económico bajo un nuevo gobierno.
Los títulos con vencimiento en 2028 y 2030 subieron más de 3,5 centavos por dólar, hasta acercarse a 81 centavos, consolidándose como los de mejor rendimiento entre los mercados emergentes. La mejora se dio tras los resultados de la primera vuelta electoral, que dejaron fuera de competencia al Movimiento al Socialismo (MAS) después de dos décadas en el poder, y posicionaron a Rodrigo Paz y Jorge “Tuto” Quiroga como favoritos de cara al balotaje del 19 de octubre.
De acuerdo con una publicación de Bloomberg en Línea, ambos candidatos han hecho campaña con propuestas de corte liberal y promercado, lo que fortalece la percepción de un cambio estructural en la política económica. Según el estratega de KNG, Bruno Gennari, la combinación de un presidente y un Congreso con mayoría favorable al mercado “podría significar un giro de 180 grados en las políticas económicas del país” a partir de noviembre.
Expectativa de reformas y FMI en la agenda
Los analistas señalan que el nuevo escenario abre la puerta a ajustes fiscales, revisión de subsidios a los combustibles y normalización del tipo de cambio. Si bien Quiroga se ha mostrado proclive a solicitar un programa inmediato con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Paz ha sido más cauteloso, aunque la mayoría coincide en que Bolivia necesitará un acuerdo con el organismo para reponer reservas internacionales y restablecer la sostenibilidad externa.
La consultora StoneX proyecta que los bonos podrían seguir al alza y alcanzar hasta 85 centavos por dólar en el corto plazo. En paralelo, Ricardo Penfold, director de Seaport Global, resaltó que la reducción significativa de la representación de la izquierda en la Asamblea Legislativa facilitaría acuerdos entre las fuerzas opositoras para garantizar gobernabilidad y reformas.
Un contexto de tensiones macroeconómicas
El país enfrenta un cuadro desafiante: caída en la producción de gas, reservas internacionales en mínimos históricos, escasez de dólares, inflación en su mayor nivel desde 1991 y déficit fiscal sostenido por más de una década.
A ello se suma la presión de los pagos de deuda externa: Bolivia deberá desembolsar $us 333 millones en los próximos dos años y $us 617 millones en 2028, lo que alimenta especulaciones sobre una posible reestructuración.
Pese al entusiasmo de los mercados, JPMorgan advierte que la tensión económica y social sigue latente y que los resultados de la primera vuelta son apenas el inicio de un proceso que se definirá con la posesión del nuevo gobierno el 8 de noviembre. “El costo de no actuar será mucho más alto en el futuro”, alertó el estratega Ben Ramsey en un informe reciente.

