sábado. 18.07.2026

La actual escasez de dólares en Bolivia se solucionará solo con reformas estructurales que incluyen ajustes fiscales, otro régimen cambiario y diversificación económica, según economistas que advierten sobre la incertidumbre que pesa sobre la divisa estadounidense, cuyo valor en el país ya superó los Bs 20 en el mercado paralelo.

“Si no se toman medidas de fondo para corregir los desequilibrios del sector externo y recuperar la confianza en el sistema financiero, es probable que la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo persista o incluso se amplíe”, aseveró Claudia Pacheco, presidenta del Colegio de Economistas de Santa Cruz.

“Si continúa este proceso inflacionario, la gran incertidumbre y la volatilidad económica y política, (el dólar) podría seguir subiendo”, indicó Fernando Romero, titular del Colegio de Economistas de Tarija.

La actual “política monetaria débil” está siendo utilizada por la especulación financiera y económica, lo cual provoca “altas variaciones” en el tipo de cambio. “Esto significa que el valor del dólar puede llegar a niveles más elevados, si el Gobierno no interviene en los sectores o subsectores económicos que demandan dólares para importación o exportación de bienes y servicios”, sostuvo Luis Pablo Cuba, ex presidente del Colegio de Economistas de Cochabamba.

Para Germán Molina, el aumento o reducción del valor de esa divisa está sujeto en esencia a la demanda. “Si el dólar está en ese precio elevado, no significa que se va a quedar ahí o que va a subir sin límites, sino al contrario. Depende de los demandantes. Si continúan comprando y no hay los dólares, (el valor) sí va a subir; pero también pueden presionar para que ese precio baje”, sostuvo Molina, miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

El economista reconoció, asimismo, que si el valor del dólar se disparó en estos últimos meses es a “consecuencia del actual proceso electoral, en el que el presidente en funciones ha expandido el gasto (público), generando una presión adicional sobre el mercado cambiario. Y esta situación se mantendrá, al menos hasta las elecciones (de agosto) o hasta la segunda vuelta (en octubre)”, dijo.

La escasez de esta divisa en Bolivia responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que incluyen políticas económicas rígidas y una gestión fiscal cuestionable que han generado una crisis económica multifacética.

El país recibe dólares a través de la exportación de bienes y servicios, la llegada de inversión extranjera directa, la recepción de remesas , el desembolso de créditos y financiamiento externo y el turismo, pero la mayor parte de estos elementos ha sufrido en los últimos años duros golpes que han mermado su aporte de divisas al mercado nacional.

Las exportaciones de gas –principal fuente de ingresos públicos– cayeron de $us 6.113 millones en 2013 a $us 1.614 millones en 2024; el déficit comercial aumentó de $us 585 millones en 2023 a $us 845 millones en 2024; la inversión extranjera se hundió de $us 1.730 millones en 2013 a $us 37 millones en 2023; y el déficit fiscal se ha extendido por 11 años.

Estos efectos, sumados al uso de las reservas internacionales netas (RIN) en proyectos productivos estatales cuestionables y en la importación de combustibles, entre otros, causaron que se desplomen de $us 15.122 millones en 2014 a $us 1.976 millones en 2024 (con solo 47 millones en efectivo). Esto ha limitado la capacidad del Banco Central de Bolivia (BCB) para intervenir en el mercado cambiario.

Para el ente emisor, los conflictos geopolíticos, las perspectivas de estancamiento global, la fragmentación del comercio mundial y las condiciones financieras restrictivas han influido en la gestión de las RIN, a través de un mayor costo en divisas para la importación de combustibles, una menor demanda para las exportaciones bolivianas y un incremento en el servicio de deuda externa.

Ante la menor disponibilidad de dólares en el sistema formal, surgió el dólar del mercado paralelo, el cual ha ganado relevancia como indicador económico, escalando de Bs 8,50 a inicios de 2023 a Bs 10,20 a finales de 2024 y a Bs 20 en mayo, una brecha del 187% respecto a la cotización oficial (Bs 6,96), la cual no se ha movido en más de 14 años.

Y la población sufre este efecto en sus bolsillos, a través de las compras de alimentos de la canasta básica, material escolar, medicamentos o repuestos para vehículos. Varios factores mantienen en alza la demanda de esta divisa.

Desbalance entre oferta y demanda

“La población sobredemanda esta divisa no solo por temas económicos, sino por la incertidumbre de lo que ocurrirá en Bolivia, por temor a una mayor subida de precios, a la devaluación aguda y a la crisis política. El entorno externo también influye en las perspectivas negativas, como los aranceles impuestos por el gobierno de (Donald) Trump, por lo que para muchos el dólar se convierte en un refugio financiero”, observó Romero.

“El dólar paralelo no es un fenómeno aislado, responde a la escasez de divisas y a la percepción de riesgo. Si estos factores se mantienen o empeoran podríamos ver una cotización por encima de los niveles actuales (…). Por eso, la política económica debe enfocarse en estabilizar expectativas y garantizar transparencia en el manejo de reservas”, aseveró Pacheco.

Para Molina, el dólar paralelo se disparó en mayo ante la falta de confianza y credibilidad en la moneda nacional; a la mayor demanda de la población para resguardar el valor de sus ingresos fijos; y a la demanda habitual que realizan importadores en el primer cuatrimestre para surtirse de productos que venderán en las fiestas de fin de año.

Para salir del actual desbalance entre la oferta y la demanda de la moneda estadounidense, los expertos plantean propuestas de corto, mediano y largo plazo.

Para lo inmediato, coinciden en el recorte del gasto público, que al momento –según Molina– demanda más dólares que la población y el sector empresarial.

También es necesario la liberación de las exportaciones y de las importaciones de carburantes, el levantamiento de la subvención a los combustibles y la obtención de créditos externos. Para este último punto se requiere de un consenso político en el Legislativo, que hoy no es posible, y que el país recupere la confiabilidad ante organismos internacionales, dijo Romero.

Estas acciones deben estar acompañadas por otras medidas estratégicas, acotó Molina. Algunas de ellas son: la eliminación del Impuesto a las Transacciones Financieras, que grava con 0,30% todas las operaciones en moneda extranjera; la adopción de un tipo de cambio de “flotación sucia”, determinado por el mercado, pero con una intervención limitada del Estado; la autonomía del BCB, para que el Ministerio de Economía no le diga qué debe hacer ni cuánto prestar; una estricta disciplina monetaria, para no dar más créditos al TGN ni a las empresas públicas; y una apertura irrestricta de cuentas bancarias en moneda extranjera. “Esas medidas inmediatamente conduciría a una credibilidad y confianza del público”, subrayó Molina.

El economista manifestó, además, que una buena parte de los bolivianos –autoeducados por la hiperinflación del periodo 1982-1985– tiene ahorrados “bajo el colchón” unos $us 10.000 millones para protegerse de la inflación y de la depreciación de la moneda boliviana, los cuales pueden ser depositados en el sistema financiero si los ahorristas recuperan la confianza en el sistema.

Para una disponibilidad adecuada del dólar en el mediano y largo plazo, será esencial la reconfiguración del modelo económico, con enfoque en la diversificación, la mejora en la gestión de ingresos y gastos públicos, y la atracción de inversión extranjera y privada nacional en sectores productivos con reglas claras y previsibilidad, respeto a la propiedad privada, menor burocracia y fomento a las alianzas público privadas.

DOLAR-04

Pacheco propuso también impulsar las exportaciones con el uso irrestricto de biotecnología y una reforma tributaria integral y progresiva, que amplíe la base de contribuyentes bajo el principio de equidad.

Cuba añadió que es imprescindible una transición energética, el impulso a la educación tecnológica y científica, y la no exportación del litio, para poder recibir el apoyo de la cooperación internacional y controlar el déficit fiscal y monetario.

Entretanto, los analistas anticipan que la escasez de dólares y las presiones en el mercado paralelo continuarán e incluso se intensificarán, al menos hasta noviembre, cuando podría ingresar un nuevo gobierno con otra visión de país.

De acuerdo con el BCB, la reducción de los volúmenes exportados de gas, los efectos climáticos en el sector agropecuario y la no aprobación de créditos externos en la Asamblea Legislativa “afectaron el ingreso de dólares y redujeron el margen de maniobra para la política cambiaria”.

“La falta de divisas en Bolivia es una expresión de desequilibrios estructurales que deben enfrentarse con políticas coherentes, sostenibles y socialmente viables”, manifestó Pacheco.

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