El Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT), encabezado por el ministro Yamil Flores Lazo, ha anunciado la liberación de una segunda semilla biotecnológica de soya, denominada HB4, para la campaña de verano 2024-2025. Esta tecnología, desarrollada en Argentina por científicos de la Universidad Nacional del Litoral y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), introduce un gen de resistencia a la sequía (HaHB4) proveniente del girasol, mejorando la capacidad del cultivo para adaptarse a condiciones de estrés hídrico.
Durante una reunión en Santa Cruz con representantes de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y otras organizaciones del sector, el ministro Flores reafirmó el compromiso del Gobierno con la seguridad alimentaria del país y el desarrollo del sector agrícola. La incorporación de esta tecnología permite seguir un procedimiento de importación ya establecido para semillas, lo que facilita su adopción en el país.
"Estamos comprometidos con el desarrollo del sector agrícola y la seguridad alimentaria del país", subrayó Flores Lazo, al explicar que el uso de esta biotecnología permitirá aumentar la competitividad y la producción agrícola en Bolivia.
José Luis Farah, presidente de la CAO, celebró la medida y destacó el trabajo realizado por Anapo para lograr la aprobación de HB4, calificándola como una herramienta que será clave para la sostenibilidad de los productores frente a los desafíos climáticos. Farah anticipó que la semilla HB4, junto con la semilla genéticamente modificada Soya Intacta aprobada en octubre, formarán parte de la próxima siembra de verano. Esta segunda semilla se une a las tecnologías ya autorizadas y abre la posibilidad de liberar en el futuro otros cultivos modificados, como maíz, caña de azúcar, algodón y trigo.
El encuentro también abordó la provisión de diésel en el sector agrícola, un insumo esencial para la producción en Santa Cruz y otras regiones. El MDRyT trabajará junto a YPFB para asegurar el abastecimiento de combustible, garantizando así la continuidad de las actividades productivas en Bolivia.

