viernes 22/10/21
INDUSTRIALIZACIÓN

Gobierno nacional proyecta la segunda construcción de una planta petroquímica

El presidente, Luis Arce, afirmó que la actual planta petroquímica será la base para la construcción de la nueva factoría y de ese modo continuar con la industrialización en el país.
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Hasta diciembre de este año se estima que la planta de Bulo Bulo comercializará 150 mil toneladas.

El Gobierno reactivó ayer las operaciones de la planta de urea y amoniaco de Bulo Bulo, que estuvo paralizada 22 meses, y anunció que el Ministerio de Hidrocarburos y Energías iniciará los estudios de factibilidad para la construcción de un segundo complejo petroquímico.

El presidente Luis Arce Catacora manifestó que este hecho forma parte de la reconstrucción económica del país.

La factoría está ubicada en el municipio de Entre Ríos, en la provincia Carrasco del trópico del departamento de Cochabamba, fue adjudicada a la empresa surcoreana Samsung Engineering Co. Ltda., y le costó al Estado una inversión histórica de $us 953 millones, financiada mediante un préstamo del Banco Central de Bolivia (BCB). Fue puesta en operación en septiembre de 2017 por el entonces presidente Evo Morales.

“Hay que ir pensando en una segunda planta de urea que hemos encomendado a nuestro ministro (de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina) que vaya preparando los estudios para determinar su factibilidad”, anunció el Jefe de Estado, quien dijo que la nueva factoría costaría unos $us 900 millones.

Afirmó que la actual planta petroquímica será la base para la construcción de la nueva factoría y de ese modo continuar con la industrialización del país con el objetivo de fortalecer la producción agropecuaria y la seguridad con soberanía alimentaria.

Arce Catacora también abrió la posibilidad de convertir a la planta de Bulo Bulo en una empresa independiente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), tomando en cuenta el tamaño y agilidad que requiere el complejo industrial para llegar de manera oportuna a los mercados nacionales e internacionales a través de negociaciones comerciales, logística de transporte y otros.

“También se hace necesario el estudio de independizar nuestra planta (de urea) de YPFB y que sea la base para nuestra futura planta de fertilizantes y agroquímicos para la producción agropecuaria propia con industria nacional e insumo nacional”, apuntó el mandatario.

Aseveró que se debe industrializar el país y apuntó al complejo petroquímico de Bulo Bulo como la base importante para profundizar esta tarea estratégica.

“Hoy (por el lunes), en el reinicio de operaciones de nuestra planta le decimos al mundo entero, nuevamente hay urea para Bolivia y para el mundo desde Bolivia", dijo.

Producción

Según Arce Catacora, antes de la implementación de la planta industrial, el productor agrícola llegaba a pagar $us 833 por la tonelada (t) de urea importada; sin embargo, una vez que fue implementada la planta, el fertilizante nacional se comercializaba en $us 400 por t, es decir “más del doble estaba pagando el agro boliviano por una urea importada”.

De acuerdo con YPFB, en la actualidad el precio internacional de la urea y su importación es de $us 800 por t, lo que encarece costos para quienes se dedican al agro. Una de las ventajas tangibles de la producción del fertilizante se sentirá en el bolsillo de los agricultores y agroindustriales, quienes se beneficiarán con precios más bajos. La expectativa es grande y prestigiosas instituciones como la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), el sector cañero, distribuidores, agroindustriales y pequeños y medianos productores, entre otros, manifestaron su interés a YPFB.

Hasta diciembre de este año se estima que la planta de Bulo Bulo comercializará 150 mil t que se distribuyen en 25 mil t en el mercado interno y 125 mil t en el externo, con ingreso promedio por ventas de $us 22 millones mensuales.

Hasta 2019, Bolivia exportaba el agrofertilizante a seis países: Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina, Perú y Cuba, lo que demuestra su alta calidad y competitividad.

Reparación

Para el proceso de reparación y reactivación de la planta de urea participaron especialistas extranjeros altamente calificados de origen venezolano, europeo, chino, norteamericano, entre otros.

El ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, explicó que el daño económico generado por la paralización de la producción y comercialización de la planta alcanza a $us 428 millones; sin embargo, este monto supera los $us 450 millones si se toma en cuenta costos financieros que significan intereses no pagados.

La reparación de la planta implicó un gasto económico de $us 52 millones. Según el Gobierno, hubo destrozos en componentes como turbinas, sistema de generación de vapor y el turboexpander de nitrógeno.

“Quiero mencionar y agradecer a todo ese equipo profesional de técnicos de YPFB que estuvieron trabajando día y noche”, sostuvo Molina.

Agregó que con la reactivación de la planta se generarán 480 empleos directos y más de 2.000 indirectos en las comunidades vecinas, logística de transporte, servicios auxiliares y otros de la cadena productiva de industrialización de la urea.

El complejo fortalecerá la Hidrovía Ichilo-Mamoré

El reinicio de operaciones de la planta de urea y amoniaco fortalecerá el transporte de carga como el fertilizante agrícola por la hidrovía Ichilo-Mamoré a mercados del norte del país y la exportación a Brasil, destacó ayer el presidente Luis Arce Catacora.

La hidrovía Ichilo-Mamoré, habilitada para el traslado de mercancía el 5 de julio de este año, comienza en puerto Villarroel (Cochabamba), pasa por puerto Siles, entre Yacuma y Mamoré (Beni); finalmente, concluye en puerto Sucre, en el municipio de Guayaramerín, en la frontera con Brasil.

El Jefe de Estado mencionó que la hidrovía también permitirá llegar al norte del departamento de Santa Cruz, una región con alta producción agropecuaria.

“Esta planta de urea, y así lo habíamos pensado nosotros cuando planteábamos en nuestro plan de gobierno del año pasado al pueblo boliviano, va a fortalecer la hidrovía Ichilo-Mamoré, porque a través de esta hidrovía tenemos que llegar al norte cruceño, pero también al Beni y con la exportación hacia Brasil”, sostuvo Arce Catacora.

Agregó que el complejo industrial tiene un enorme potencial exportador de urea.

El Gobierno impulsa la construcción de la Red Vial Fundamental de Hidrovías en Bolivia que incluye a los ríos Beni, Madre de Dios, Iténez y Guaporé.

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