Las recientes versiones que circulan en redes sociales sobre presuntos problemas en la calidad de las gasolinas y el uso de etanol en Bolivia motivaron pronunciamientos tanto del sector agroenergético como del Ministerio de Hidrocarburos y Energías, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), con la finalidad de aclarar el tema con datos técnicos, normativos y verificaciones independientes.
En una conferencia conjunta, el ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, el presidente de YPFB, Yussef Akly y la directora ejecutiva de la ANH, Margot Ayala, reconocieron que se identificaron fallas puntuales en el combustible, aunque aclararon que estas no están asociadas a la calidad del etanol ni a la gasolina importada recientemente, sino a condiciones heredadas del sistema de almacenamiento y mezcla.
El ministro explicó que, tras más de 100 días de gestión, 88 de ellos con estabilización en la producción de gasolina y diésel, normalización del tipo de cambio y la obtención de un superávit fiscal, surgieron dudas sobre la calidad del combustible que motivaron una revisión técnica profunda. Señaló que la estabilización económica no responde a una sola medida, sino al conjunto de acciones adoptadas y al respaldo social a estas decisiones, lo que llevó a transparentar el problema detectado.
Medinaceli indicó que aunque el nuevo insumo cumple con todas las especificaciones, al mezclarse con residuos acumulados de gestiones anteriores, el resultado final se ve afectado. En términos técnicos, indicó que la gasolina nueva y el etanol cumplían con los estándares, pero al ingresar en tanques con residuos heredados, se generaron alteraciones que no fueron detectadas en los análisis estándar iniciales.
El presidente de YPFB complementó que durante dos semanas se realizaron investigaciones exhaustivas en toda la cadena de abastecimiento, desde el ingreso del combustible por puerto o vía terrestre, hasta los tanques, cisternas, ductos y puntos de mezcla, identificando componentes residuales como manganeso y gomas, que no forman parte de los análisis convencionales y requieren estudios especializados. Estos residuos, acumulados en años anteriores, alteraron ciertos parámetros al mezclarse con el combustible nuevo.
Como medida correctiva, YPFB informó que la mezcla de gasolina y etanol comenzó a realizarse directamente en refinería, cerrando brechas operativas heredadas y reduciendo cualquier riesgo de afectación futura. Según la estatal, estas acciones permitirán eliminar los problemas detectados de forma puntual en algunas zonas del país, aclarando que no se trata de una situación generalizada a nivel nacional.
Por su parte, la directora ejecutiva de la ANH explicó que, si bien la entidad garantiza la calidad de los combustibles, sus capacidades técnicas son limitadas, por lo que se reforzó el trabajo conjunto con YPFB Refinación, el único laboratorio certificado para análisis completos en el país. Además, anunció inspecciones desde origen en Paraguay y un proceso de verificación ampliado que incluirá también a importadores privados, con el objetivo de garantizar la calidad óptima del combustible para el consumidor final.
Estándares internacionales
YPFB informó que la calidad de la Gasolina Especial Plus (GE+) comercializada en el mercado interno fue certificada por la firma inspectora internacional Camin Cargo Control Argentina, tras un análisis completo de muestras tomadas en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. La verificación se realizó en un laboratorio acreditado bajo normas internacionales y confirmó que el producto cumple con las especificaciones técnicas exigidas por la normativa boliviana.
“YPFB reafirma ante la opinión pública que la Gasolina Especial Plus que se comercializa en el país cumple plenamente con los estándares de calidad, tras ser certificada por esta inspectora internacional en su laboratorio acreditado bajo normas internacionales. La verificación se realizó luego de muestreos en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, como respuesta directa a las inquietudes ciudadanas, demostrando una actuación inmediata y transparente de la estatal petrolera”, indicó este lunes Carlos Cuéllar Pinto, gerente de Productos Derivados e Industrializados de YPFB.
La estatal petrolera explicó que mantiene controles permanentes a lo largo de toda la cadena de suministro, desde el origen del combustible importado desde Paraguay, Argentina y Chile, pasando por el transporte y almacenamiento, hasta su comercialización. Estos controles incluyen análisis diarios en plantas de almacenaje, verificaciones en refinerías y monitoreos coordinados con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).
Adicionalmente, YPFB anunció medidas preventivas para fortalecer la confianza de la población, como el ingreso de gasolina importada a tanques de YPFB Refinación para su tratamiento y certificación previa, además de la conformación de un Comité de Crisis que realizará seguimiento continuo con laboratorios internacionales.
Comunicado del sector agroenergético
Mediante un comunicado público, el sector agroenergético desmintió que el etanol anhidro utilizado en las gasolinas cause sedimentos, turbidez, daños mecánicos o deterioro del combustible. Asimismo, aclaró que no es correcto afirmar que las gasolinas comercializadas en el país contengan mezclas de 18%, 20% o 25% de etanol, precisando que la mezcla promedio nacional se mantiene por debajo del 9%.
Según el sector, Bolivia utiliza etanol anhidro de producción nacional desde hace siete años, sin haber superado el 12% máximo permitido por la normativa vigente. En ese periodo, señalan que no se registraron casos comprobados de fallas mecánicas atribuibles al uso de este biocombustible, lo que, a su criterio, confirma que se trata de una práctica técnica consolidada y no experimental.
El pronunciamiento también destaca que el etanol anhidro producido en el país cumple estándares internacionales, con una pureza del 99,5% y un índice de octanaje (RON) mínimo de 108, características que contribuyen a mejorar la combustión y elevar el octanaje del combustible final. A nivel internacional, más de 60 países utilizan mezclas de etanol en gasolinas, y en Sudamérica 8 de 12 países lo incorporan de manera regular.

