sábado 27/11/21
REVISTA IMPRESA

Arte boliviano que vale oro

Artistas. Melchor Pérez Holguín y Marina Núñez del Prado son dos bolivianos que han conquistado el mercado internacional.
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"Entrada del virrey Morcillo en Potosí" (1716), de Melchor Pérez de Holguín. En el Museo de América, Madrid.

A escala mundial, existen obras de arte que se revalorizan batiendo nuevos récords de precios cada que se ponen a la venta. Y hay muchas obras de primerísimo nivel, propiedad de prestigiosos museos, que no imaginamos lo que llegarían a costar si estuviesen a la venta.

A diferencia del mercado mundial, que mueve millones de dólares, el mercado del arte en Bolivia es reducido en cantidad de compradores y en precios. No obstante, hay artistas y obras que destacan del resto siendo las más caras.

Según el investigador y crítico de arte boliviano, Harold Suárez, dos artistas locales han podido trascender las fronteras llegado a cotizar y exhibirse en mercados internacionales: el pintor cochabambino del siglo XVIII, Melchor Pérez de Holguín, y la artista paceña Marina Núñez del Prado, famosa por sus esculturas en piedra y bronce.

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Cuadro de Herminio Pedraza.

Una de las obras más famosas de Pérez de Holguín es “Entrada del virrey Morcillo en Potosí”, un óleo sobre lienzo que data desde 1716 y es parte de la colección pictórica del Museo de América, ubicado en Madrid, España.

Hace poco salió a luz “La Piedad”, un lienzo del pintor boliviano que fue adquirido por el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA). Aunque no se reveló el precio, para la restauración del mismo se asignó $us 56 mil lo que da un indicio del valor del cuadro. Solo en Bolivia un Holguín puede estar entre los $us 20 mil y 50 mil.

En lo que respecta a Marina Núñez del Prado, sus esculturas en piedra y bronce han llegado a casas de subasta y se venden en galerías importantes del mundo.

La escultórica Núñez del Prado se encuentra expuesta en diecinueve museos y colecciones a lo largo de todo el mundo. Desde el Hirshhorn Museum de Washington hasta el museo que lleva su nombre en Lima, Perú, ciudad donde radicó y falleció en 1995.

“Después de estos dos grandes artistas, ningún otro ha conseguido que su obra se cotice en una cifra mayor a los cinco ceros”, dice Suárez. Pero esto no significa que en Bolivia no existan maestros con técnica y calidad, sino que muchas veces falla la promoción.

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La Piedad, de Pérez de Holguín propiedad del Museo LACMA.

“Hay un mercado internacional que funciona en base a la cantidad de exposiciones, obras vendidas a colecciones importantes, a una internacionalización que implica inversión. Tiene que existir crítica para que una obra se revalorice en el mercado internacional”, acotó.

Otro de los artistas más demandados en el mercado nacional es el cruceño Herminio Pedraza (1935-2006), quien es uno de los referentes en la pintura boliviana del siglo XX. Él tenía predilección por el uso de lienzos grandes y usaba el color para crear luz, movimiento y definir una forma.

“Es un pintor fauve del oriente boliviano influenciado por la obra de Paul Gauguin, que plasma la nostalgia que nos produce el paso de la Santa Cruz de antaño a la moderna”, define Harold Suárez.

Varios de los cuadros más significativos del artista están en manos del propio municipio cruceño que los exhibe en la Casa de la Cultura y otras galerías de la ciudad. Sarah Mansilla, secretaria Municipal de Cultura y Turismo, afirma que en la actualidad un cuadro de Pedraza puede valer más de 40 mil dólares.

De la misma generación de Pedraza, destaca el extinto escultor Marcelo Callaú que se hizo famoso por sus tallados en madera y que pasó por la Escuela de Bellas Artes de París. Sus obras oscilan entre los 4 mil hasta los 10 mil dólares.

Pero ¿qué hace que una persona pague tanto por un cuadro o una escultura? “El amor al arte, por placer estético, para mejorar la calidad o como una inversión a largo plazo”, dice Suárez.

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