sábado. 18.07.2026

Cuando se habla de desarrollo económico, rara vez se menciona una de las herramientas más eficaces para mejorar la productividad, reducir la pobreza y cerrar brechas de género: la planificación familiar. Cuando hablamos de desarrollo y cierre de brechas, pocas herramientas son tan eficaces y silenciadas como la planificación familiar. En Bolivia, su avance en los últimos años se relaciona directamente con el crecimiento del capital humano y productivo.

De acuerdo con datos de instituciones que trabajan en derechos sexuales y reproductivos en Bolivia, entre 2020 y 2023, el uso de métodos anticonceptivos por mujeres de 15 a 49 años creció un 51%. Según cifras oficiales el Sistema Nacional de Información en Salud-Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud y Deportes, en 2023, la fertilidad promedio en mujeres bolivianas fue de 2.5 hijos, mientras que la tasa de embarazo adolescente (15 19 años) bajó un 31%, de 90,3 a 62,3 nacimientos por cada mil jóvenes.

Cuando las mujeres pueden decidir el momento y número de hijos que quieren tener, sus oportunidades de continuar estudiando, capacitarse o permanecer activas en el mercado laboral aumentan. “Esto no solo mejora su calidad de vida, sino que también incrementa el capital humano disponible y fortalece la base productiva de una sociedad”, explica Carlos Morón, director en Bolivia de DKT Internacional, organización sin fines de lucro dedicada a mejorar la salud sexual y reproductiva en países en desarrollo a través del marketing social.

Inversión e inclusión

En América Latina, cada dólar invertido en planificación familiar genera hasta $us 120 en beneficios económicos y sociales, de acuerdo con estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). A largo plazo, también contribuye a la reducción de embarazos no deseados y, por tanto, del abandono escolar, uno de los factores que más limitan la inclusión de las mujeres jóvenes en el mercado formal.

“En un país donde las brechas de género aún afectan la inserción laboral y los ingresos de las mujeres, garantizar el acceso equitativo a métodos anticonceptivos, más que una política de salud, se convierte en una apuesta inteligente por el desarrollo”, asevera Morón.

Cómo la planificación familiar impulsa la productividad y reduce brechas