sábado 27/11/21

El mercado circular del siglo XXI

Heiver Andrade Franco, es director de Fundación AMIGARSE y miembro del Consejo Editorial de ECONOMY

En estos últimos 5 años con una rapidez vertiginosa se fue posicionando el modelo de la economía circular en él planeta hasta llegar a colocarse en la “cresta de la ola”, recuerdo lo que costo en estos últimos 20 años posicionar en Bolivia el modelo de responsabilidad social empresarial, y no puedo dejar de preguntarme; ¿qué cambio? ¿qué está ocurriendo en el planeta? ¿por qué la urgencia del cambio?

El sexto informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) emitido la primera semana de agosto, nos muestra algunos datos que ayudan a responder estas interrogantes y nos permiten pensar que definitivamente hay cosas que las empresas deben dejar de producir y otras que el consumidor responsable debe dejar de consumirlas, en definitiva, se requiere de manera urgente un cambio de paradigma porque el futuro será circular o no habrá futuro.

Algunas respuestas que me surgen en esta reflexión son:

1) Tenemos una sobrepoblación que demanda un alto consumo de productos que vienen de la economía lineal, lo que no permite darle tiempo al planeta de regenerarse. La última medición de la Huella Ecológica fue el 2.019, e indicó que el 29 de Julio consumimos lo que debería alcanzar al 31 de diciembre; es decir que a partir del 30 de julio del 2.019 se vivió el déficit ecológico. Esto ocurre todos los años habrá que estar atento con el dato del 2.021.

2) Hoy, la economía global, solo el 9% es circular (Circle  Economy,2021) , lo que significa la urgencia de la transición de la economía lineal a la economía circular, si queremos mejorar la resiliencia de las economías, incluyendo el crecimiento del PIB.

3) Hoy, el 80% de las ciudades tienen la contaminación del aire más alta de lo recomendado por la OMS. En ese 80% viven el 90% de la población mundial. Por ello la importancia del primer mandato del Acuerdo de París, que es el de reducir emisiones.

4) Hoy, todavía la demanda inducida y la obsolescencia programada se campea en el mercado, eso requiere de políticas públicas urgentes que obliguen a construir productos de larga duración, reparables y/o reciclables. Que contribuyan a la dignidad humana y cuidado del planeta.

5)   La desertificación, incendios y la escases de agua va en aumento, el sexto informe del IPCC nos hace ver que el estrés hídrico del 50% de la población al 2050 será una realidad.  El agua dulce es finita y América Latina cuenta con el 31% de dichos reservorios ¿Dónde creen que está migrando la población ante un contexto creciente de desertificación de África y la desaparición de islas pobladas por la subida del nivel del mar?

En un contexto como el actual que tiende a empeorar; o nos impregnamos del modelo de economía circular o simplemente no seremos viables. Es decir, tenemos que aprender a producir y a consumir con los mínimos residuos posibles, de lo contrario las empresas depredadoras sucumbirán, hoy todavía muchas de ellas están generando un gran daño al planeta, demasiada cantidad de residuos en sus modelos de producción y/o su producto final o envase está pensado en ser desechado en el corto o mediano plazo. ¡Esas empresas ya no tendrán lugar en el planeta!

Es importante pensar que los 900 millones de centennials que se están sumando al mercado hasta el 2.030, pueden ser aliados estratégicos de esta transición, si trabajamos con ellos y les brindamos la educación necesaria, ellos deben ser conscientes de que hacer con los 194 millones de barbijos que usa el planeta mensualmente, de las 160.00 bolsas plásticas que utilizamos por segundo(9.600.000 por minuto), que comer un kilo de carne vacuna significa haber utilizado 15.400 litros de agua y que tener un vehículo significa haber generado 17 toneladas de GEI, el equivalente a 3 años de consumo de gas y electricidad de una casa media europea. ¡Por ejemplo!

En contextos tan complejos y sensibles, debemos maximizar la colaboración público-privada, innovaciones disruptivas que permitan reducir emisiones, apostar por las energías limpias, por la agricultura regenerativa, e ingresar a la autopista del carbono neutro. Aquellas empresas que cumplan esas condiciones serán resilientes y exitosas, son esos los nuevos modelos que permitirán producir bienes útiles, aquellos bienes que contribuyen a hacer posible la dignidad humada y el cuidado del planeta; es esa la nueva apuesta del mercado circular del siglo XXI.

El mercado circular del siglo XXI
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