Desde este este 19 de enero, todos los aspirantes a las Escuelas Superiores de Formación de Maestros (ESFM) rinden un examen de admisión obligatorio, digital y con preguntas aleatorias, en lo que el Ministerio de Educación define como un proceso necesario para enfrentar la crisis de calidad educativa en el país.
La viceministra de Educación Superior, Ana Cárdenas, reconoció que el sistema educativo atraviesa una “emergencia” y que la baja calidad de la enseñanza obliga a intervenir desde la raíz: la formación de los futuros docentes. “La educación en Bolivia es un tema muy preocupante y amerita que la pongamos en el centro de las políticas públicas”, afirmó.
Según datos oficiales, cerca de 90.000 postulantes se registraron para rendir las pruebas a nivel nacional, pero solo 3.010 accederán a las plazas disponibles en las distintas especialidades. El proceso se desarrolla en 88 recintos del país, con más de 1.000 equipos habilitados, y cuenta con el despliegue de aproximadamente 500 personas entre personal técnico, instituciones públicas, privadas y universidades que apoyan la logística.
Santa Cruz concentra alta demanda
En el departamento de Santa Cruz, el Director Departamental de Educación, Nelson Alcocer, informó que más de 18.000 postulantes participan del proceso, distribuidos en 16 recintos, uno de los cuales es la Univalle, que concentra cerca del 30% de los evaluados.
Alcocer calificó la jornada como “histórica”, al tratarse de la primera admisión completamente digital, con resultados inmediatos y sin uso de papel. “Van a ingresar los mejores, los que obtengan las notas más altas. Esto impacta directamente en la calidad educativa, porque estamos actuando sobre el formador, que es el maestro”, sostuvo.
Las pruebas se desarrollarán hasta el 3 de julio, bajo un cronograma escalonado. El Ministerio asegura que la aleatoriedad de las preguntas y la evaluación digital reducen los riesgos de manipulación y garantizan mayor transparencia en la selección.
Becas y empleabilidad
Paralelamente, el Gobierno iniciará las pruebas para 7.000 becas sociales, dirigidas a jóvenes bachilleres de entre 18 y 25 años provenientes de unidades educativas fiscales y de convenio. El objetivo, según Cárdenas, es facilitar el acceso a estudios superiores y mejorar la inserción laboral de los jóvenes.
Desde la mirada institucional, ambas medidas buscan articular calidad, equidad y empleabilidad, en un contexto donde los resultados educativos y la formación docente son cada vez más observados por el sector productivo y la sociedad civil.
El desafío, coinciden las autoridades, no es menor: sostener la transparencia del proceso, resolver los ajustes logísticos y, sobre todo, traducir esta selección más rigurosa en una mejora efectiva del sistema educativo boliviano en el mediano y largo plazo.

