sábado. 18.07.2026

En el marco de la celebración de los 40 años de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), se llevó a cabo el conversatorio “Diagnóstico y Perspectivas de la Construcción y su Relación con los Ciclos Económicos de Bolivia”, que reunió a destacados expertos y empresarios del rubro para analizar el contexto actual y proyectar estrategias frente al nuevo ciclo económico que vive el país.

El evento, moderado por el gerente general de Cadecocruz, Javier Arze, contó con la participación de Oscar Mario Ortiz, director del Centro de Estudios Económicos y Desarrollo (CEED); Carolina Gutiérrez, past presidente de Cadecocruz; y Martín Rapp, director de Masterminds.

El panel coincidió en que Bolivia atraviesa una fase de crisis económica que podría agravarse en los próximos años, y en la que la construcción, por su alta elasticidad frente al crecimiento, juega un rol clave como sector amplificador del ciclo.

La construcción, un sector “altamente sensible”

Ortiz, quien abrió el encuentro con una presentación técnica sobre el comportamiento de los ciclos económicos, explicó que Bolivia presenta una elasticidad de 2,23% entre el PIB y el sector construcción, lo que significa que por cada punto porcentual que se mueve la economía, la construcción se mueve más del doble. En el caso de Santa Cruz, la elasticidad es aún mayor: 4,31% lo que convierte al departamento en un polo altamente influenciado por el dinamismo o freno del rubro constructor, convirtiéndolo en un sector sensible a los cambios.

Oscar Mario Ortiz, director del Centro de Estudios Económicos y Desarrollo (CEED)
Oscar Mario Ortiz, director del Centro de Estudios Económicos y Desarrollo (CEED)

El ciclo actual muestra que estamos en una fase de crisis y que el peor momento aún no ha llegado. La construcción ha crecido más que el PIB en las últimas décadas, pero también cae más cuando el entorno se contrae”, advirtió Ortiz, tras detallar que Santa Cruz tiene una participación del 34,7% en el PIB nacional y que la construcción representa el 3,3% del producto cruceño.

Factores que impulsaron y que frenan

Para Martín Rapp, el ciclo positivo del pasado fue impulsado por tres factores clave: tasas de interés históricamente bajas, inversión pública significativa y un boom inmobiliario alimentado por la modernización urbana y la migración. Sin embargo, advirtió que proyectar el futuro con las condiciones del pasado puede ser un error, ya que “la situación actual es completamente distinta”.

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Martín Rapp, director de Masterminds.

Rapp destacó que el financiamiento barato que alguna vez impulsó el desarrollo ya no está disponible con la misma facilidad y que muchos proyectos financiados en el pasado bajo condiciones favorables hoy son inviables. “Tenemos que distinguir entre empresas frágiles, robustas y antifrágiles. Solo las últimas prosperan en contextos adversos, y ese es el tipo de visión que el sector debe adoptar”, enfatizó, recomendando al empresariado que evalúe su resiliencia, adapte sus estrategias y no espere señales claras desde el Estado.

Una industria golpeada por la incertidumbre

Carolina Gutiérrez, por su parte, remarcó la vulnerabilidad de la construcción frente al tipo de cambio, la inflación y la caída de la inversión pública. “Más del 90% de los insumos del sector son importados, por lo que cualquier variación del dólar impacta directamente en los costos. Esto ya ha empujado al límite los márgenes y muchas empresas han desaparecido”, lamentó.

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Carolina Gutiérrez, past presidente de Cadecocruz.

Gutiérrez también denunció que el 45% de los costos de construcción se han incrementado, lo que afecta especialmente a las obras en preventa, y advirtió que “la industria de la construcción es transversal a más de 17 sectores, incluyendo comercio e industria. Si este sector se frena, se paraliza una parte significativa de la economía nacional”.

¿Qué se necesita para reactivar el sector?

Los tres panelistas coincidieron en que, más allá del diagnóstico, es urgente pensar en soluciones estructurales. Entre las medidas sugeridas estuvieron:

  • Incentivar la inversión pública en infraestructura y vivienda social.
  • Acceder a financiamiento externo a través de organismos multilaterales (BID, CAF, Banco Mundial).
  • Fomentar las asociaciones público-privadas.
  • Impulsar la construcción sostenible como política de largo plazo.
  • Repatriar capitales bolivianos en el exterior mediante incentivos fiscales y seguridad jurídica.
  • Implementar una reforma tributaria proinversión y flexibilizar las tasas reguladas del sistema financiero.

Este sector no puede seguir dependiendo exclusivamente del crédito local o de la inversión pública centralizada. Necesitamos una visión descentralizada y con incentivos claros para que el capital privado vuelva a apostar por Bolivia”, concluyó Ortiz.

Una oportunidad en medio de la crisis

El conversatorio cerró con una reflexión sobre el rol del sector privado ante un Estado que históricamente ha sido lento en responder a las señales del mercado. “Los empresarios deben anticiparse, adaptarse y liderar el cambio. Este momento puede ser una gran oportunidad si se toman decisiones correctas. En definitiva, el futuro del sector de la construcción dependerá de su capacidad para reinventarse, con o sin apoyo estatal”, afirmó Arze.

Expertos alertan sobre la urgencia de medidas para reactivar la construcción