sábado. 18.07.2026

El sector primario se enfrenta a desafíos cada vez mayores, como los efectos del cambio climático, la cambiante normativa medioambiental a nivel mundial o el incremento en el precio de los insumos. Ante esta nueva realidad, la agricultura digital o agricultura 4.0 está cambiando de forma drástica la gestión agrícola, integrando tecnología avanzada para optimizar la producción.

Entre las variantes de agricultura digital, la agricultura de precisión es la forma más habitual y extendida de poner en práctica este enfoque. La combinación de sensores, drones, los sistemas de información geográfica (SIG) o las múltiples aplicaciones de imágenes satelitales para la agricultura está logrando que incluso los agricultores ubicados en zonas donde la agricultura tiene dificultades para prosperar puedan maximizar el rendimiento y reducir el impacto medioambiental al mismo tiempo que reducen el gasto en insumos.

Estado de la agricultura en Bolivia

Desde hace ya varias décadas, la agricultura en Bolivia vive en una crisis casi permanente, tanto en la zona del altiplano como en los valles. Los pequeños campos gestionados por agricultores indígenas hace tiempo que dejaron paso a grandes explotaciones de monocultivo, con la soja como cultivo destacado respecto a los demás. 

No obstante, la producción de cultivos sigue estancada y no se diferencia mucho de lo que los agricultores lograban hace varias décadas, pues apenas han cambiado las técnicas, ni la aplicación de insumos, ni los métodos de labranza ni como se prepara la tierra antes de la siembra. La importación de alimentos no deja de crecer y la exportación de productos agrícolas depende, principalmente, de la soja, que se exporta a países cercanos como alimento barato para la producción de carne de pollo. Si la situación continuase igual que hasta ahora, en apenas unos años un país con tanto potencial como Bolivia se vería en una insólita y triste situación: ser un país importador nato de alimentos.

Al mismo tiempo, la superficie cosechada en el país es de las más bajas del continente y sumado a un rendimiento general bastante pobre de las cosechas, permite entender la difícil situación del sector. Por ejemplo, la producción de maíz en Bolivia se sitúa de media en torno a 4 toneladas por hectárea, mientras que en el resto de países de Sudamérica la media no baja de 10 toneladas. Para mejorar la producción, se ha generalizado el uso de transgénicos, especialmente con la soja, pero las cosechas no son tan abundantes como deberían y no es la solución que el país necesita.

La tecnología agrícola y la agricultura de precisión en Bolivia

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Pese a los mencionados problemas, la situación del sector agrícola es reversible si se adapta de forma masiva la tecnología agrícola. En el complicado contexto actual económico, las reticencias de muchos agricultores a invertir en esta tecnología pueden ser comprensibles, aunque alejadas de la realidad.

Una de las tecnologías más usadas actualmente son los drones. Aquellos más básicos son muy útiles para poder realizar un diagnóstico rápido para detectar problemas como malas hierbas, enfermedades o plagas; por su parte, los más avanzados permiten la aplicación de insumos en zonas de difícil acceso o sin la necesidad de recorrer el campo a pie. Otra tecnología que va ganando terreno poco a poco son los sistemas automatizados y la maquinaria autónoma, facilitando la forma en la que se aplican insumos.

Sin embargo, éstas y otras tecnologías por sí solas pueden ayudar en determinados momentos, pero no ofrecen una visión completa de lo que sucede en el campo. Es por ello que el uso de tecnología satelital ha incrementado de forma notoria en los últimos años.

¿Cómo de útiles son los datos satelitales en la agricultura de precisión?

Comúnmente, al pensar en datos satelitales, lo primero que se le viene a la mente a la mayoría son imágenes ópticas con las que poder tener una vista aérea de una zona determinada. Aunque las imágenes satelitales, especialmente las de alta resolución, siguen siendo muy útiles para detectar ciertos problemas de forma visual, son solo una pequeña parte de lo que los satélites pueden ofrecer.

Para poder detectar problemas como estrés, plagas, enfermedades o la existencia de malas hierbas antes de que supongan un problema serio para los cultivos, las imágenes multiespectrales e hiperespectrales captan datos en múltiples longitudes de onda, también en aquellas no visibles por el ojo humano, ayudando a detectar las variaciones más pequeñas para que los agricultores puedan reaccionar lo antes posible. 

Además de esto, las imágenes de satélite de alta resolución sirven como base para otras funciones muy utilizadas en las plataformas de software agrícola. A la hora de crear mapas VRA (aplicación de tasa variable), el software se basa en datos satelitales para dividir el campo en diferentes subzonas de acuerdo a la productividad. Así, la aplicación de insumos se hace en la proporción adecuada y donde se necesita, reduciendo el desperdicio y los costes, sin perjuicio del rendimiento. La detección de los límites de cada campo o los análisis que se apoyan en imágenes satelitales históricas incrementan la importancia de esta tecnología para los agricultores.

La agricultura de precisión está llamada a ser el estándar de la industria en todo el mundo, incluida Bolivia. La tecnología agrícola, con los satélites a la cabeza, pueden hacer que campos con una productividad mediocre obtengan un rendimiento superior, optimizando el gasto en insumos y respetando al medioambiente. Solo aquellos agricultores que adopten esta nueva forma de agricultura serán capaces de hacer frente a los desafíos a los que se enfrentan y salir airosos. 

Optimizando el agro boliviano mediante la agricultura de precisión