sábado. 18.07.2026

La urgencia de mejorar los rendimientos en Bolivia se ve amplificada por la demanda global de alimentos. Según datos de Naciones Unidas, hacia 2045 el mundo necesitará entre un 50% y 70% más de alimentos, sin aumentar la superficie cultivable ni el acceso al agua potable. En esa línea, la biotecnología es presentada por actores de la cadena agrícola como una herramienta estratégica para enfrentar este reto, ya que permite aumentar rendimientos, reducir pérdidas y garantizar la sustentabilidad.

De acuerdo con Gustavo Portis, responsable del negocio agrícola para Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay de BASF, la diferencia en rendimientos es crítica: “La productividad boliviana está alrededor de un 50% por debajo de la región. No es sostenible que un país mediterráneo, con costos logísticos más altos, mantenga esa brecha. La única salida es avanzar con tecnología, logística e infraestructura que permitan al productor ser competitivo”.

En esa misma línea, Fernando Battistin, gerente senior de soluciones agrícolas para Bolivia, Paraguay y Uruguay, remarcó que la biotecnología es una herramienta estratégica para enfrentar el reto global de producir más alimentos con los mismos recursos. Según datos de Naciones Unidas, hacia 2045 el mundo necesitará entre un 50% y 70% más de alimentos, sin aumentar la superficie cultivable ni el acceso al agua potable. “Ese desafío solo puede resolverse con tecnologías probadas que aumenten rendimientos, reduzcan pérdidas y garanticen la sustentabilidad”, indicó.

Álvaro Justiniano, gerente general de Interagro, distribuidor exclusivo de BASF en Bolivia, recordó que la compañía lleva 26 años trabajando junto al productor boliviano, incluso en contextos adversos, siempre apostando por la innovación. “El agricultor boliviano nunca se detuvo, ni siquiera en pandemia. Esa resiliencia muestra la capacidad del sector, pero también deja claro que mejorar la productividad es una urgencia que no puede esperar”, afirmó.

Los ejecutivos advirtieron que la baja productividad limita el potencial del país, pese a que la agricultura es uno de los sectores con mayor capacidad de reacción de la economía. “Mientras la minería o los hidrocarburos requieren años de inversión, el agro responde en una o dos campañas. Si Bolivia incorpora biotecnología, acceso a mercados, créditos y mejor infraestructura, podrá duplicar sus rendimientos y consolidar su papel en el mercado internacional”, concluyó Portis.

El uso de la biotecnología en Bolivia se encuentra regulado bajo el Decreto Supremo (DS) 3874, enfocado principalmente en resguardar la seguridad energética "con soberanía traducida en la producción de Aditivos de Origen Vegetal a objeto de reducir la importación de Insumos y Aditivos", de acuerdo con el documento.

En este sentido, el DS tiene la finalidad de reducir la importancia de Insumos y Aditivos, por lo que indica que es necesaria la evaluación de soya HB4 y soya Intacta destinados a la producción de Aditivos de Origen Vegetal - Biodiésel.

Afirman que la productividad de soya en Bolivia es 50% menos que otros países de la región