sábado 18/9/21

RSE y resilencia, ¿Qué aprendimos?

Heiver Andrade Franco, Director Fundación AMIGARSE

Pedro Sánchez (Anamaría Tudorica)
Pedro Sánchez (Anamaría Tudorica)

Si bien el Covid-19 nos obligó a realizar cambios drásticos en nuestros habituales modelos de gestión como una forma de fortalecer resiliencia, la Responsabilidad Social Empresarial – RSE, no podía estar ajena a semejante acontecimiento.

En un contexto como el actual, está por demás demostrado que la ética debe preceder a la ciencia, a la política y al poder, y,  en momentos como este la Responsabilidad Social Empresarial – RSE, debe bañarse de disrupción e innovaciones ágiles y poder dar su aporte, en especial a los sectores más vulnerables, pues ellos son golpeados de manera desproporcional.

El Covid-19 nos mostró la baja resiliencia de empresas e instituciones; ellas no fueron creadas para resistir eventos extremos, pero también las empresas nos demostraron, por lo menos las que supieron reaccionar a tiempo, que si es posible hacerlo y que existe la posibilidad de navegar en mar bravío y reponerse; las que no supieron reaccionar a tiempo quedaron sumergidas y perecieron.

Es importante tener claro que el Covid-19 es parte del cambio climático, y en ese baño de humildad  que recibimos de él y de mostrarnos que todos somos igual de vulnerables, debemos tener la capacidad de rescatar aprendizajes, actualizar programas de RSE y responder al contexto construyendo futuro.

Aprender por ejemplo que hoy estamos en la era del propósito, que es necesario repensar para que fue creada la empresa; entender que el paradigma del éxito (poder y acumulación) ya cumplió su ciclo y que hoy debemos apostar por nuevos, como el paradigma del cuidado que propone regenerar daños pasados y prever daños futuros; aprendimos que la empresa es parte de una comunidad y que ser ciudadano corporativo puede incrementar nuestra resiliencia, también aprendimos la importancia de cuidar de sí mismos, cuidar de los cercanos y los lejanos, cuidar a los extraños, pero fundamentalmente la necesidad de realizar transacciones ganar-ganar que es la esencia misma de la responsabilidad social empresarial.

Es fundamental cuidar a las organizaciones y a las empresas, es importante avanzar de la economía de los números a la economía del bienestar, apostar por la agricultura regenerativa, reducir externalidades negativas e incrementar las positivas. Así como nadie puede dudar de nuestra riqueza en recursos naturales y biodiversidad, nadie puede hacerlo  respecto a su deterioro; el futuro dependerá de cómo estamos entendiendo lo que nos está pasando, de lo contrario no estaríamos aprendiendo que el principal bien público que debemos proteger es nuestro PLANETA, pues en él se encuentran todas las formas de vida.

RSE y resilencia, ¿Qué aprendimos?
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