El presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), el panameño Raúl Guizado, estuvo en Santa Cruz de la Sierra en marzo participando de las primeras reuniones estatutarias del año de la entidad gremial regional.
En una entrevista con ECONOMY, confirmó que Bolivia es el país que más medidas de represión financiera ha tenido en América Latina, un intervencionismo estatal intenso que impuso a los bancos bolivianos créditos dirigidos, tasas de interés controladas e inversiones forzosas. También observa que el Estado se lleve casi el 60% de las utilidades de los bancos. Por ello, sugiere que el Gobierno empiece a levantar estas restricciones que por casi 20 años han tenido que resistir los bancos.
Admiro la resiliencia del sistema bancario boliviano porque a pesar de haber vivido con todas estas medidas de represión financiera, ha sido una banca que ha demostrado fortaleza y ha podido mantenerse sólida.
¿Cómo ve a la banca boliviana? ¿Es una banca sólida y fuerte, pese a ese entorno de incertidumbre por el que ha pasado durante estos últimos años?
Ciertamente ha habido un intervencionismo importante en la actividad bancaria de este país por al menos 18 años, donde ha habido créditos dirigidos, topes a las tasas de interés, además de inversiones forzosas.
Nosotros creemos que el mercado debe actuar con libre oferta y demanda y no con estas imposiciones o medidas de represión financiera, que al final no logran absolutamente nada, sino que acaban afectando al propio consumidor bancario.
Admiro la resiliencia del sistema bancario boliviano porque a pesar de haber vivido con todas estas medidas de represión financiera, ha sido una banca que ha demostrado resiliencia y ha podido mantenerse sólida.
Además, entiendo que hay un alto porcentaje impositivo, de carga tributaria, que empezó hace muchos años y que hoy día el impuesto a las utilidades que pagan los bancos termina siendo una carga muy onerosa para la actividad bancaria y de hecho he observado que la cartera de créditos no ha crecido y que la utilidad que los bancos están logrando es por la actividad de arbitraje cambiario y no es por la función de intermediación financiera que es como generalmente las entidades bancarias obtienen sus utilidades. Así que sin duda, estos casi 20 años de intervención financiera intensa por parte del regulador, ha afectado a la banca boliviana.
¿Qué opina que la banca en Bolivia sea el sector que más impuestos paga sobre sus utilidades?
Entiendo que los impuestos para la banca en Bolivia son muy elevados, por lo menos mucho más que cualquier país de Latinoamérica. Al final los bancos están compartiendo la utilidad de sus operaciones con el Estado, al darle al Estado casi el 60% de su utilidad.
Se escucha no solo en Bolivia, sino también en otros países, decir que los bancos no debieran ganar dinero, pero recuerden que los accionistas de un banco son los que están poniendo sus capitales en riesgo. Por ello, las autoridades de Gobierno, que regulan este sector, deben reconocer eso y saber que quien invierte su dinero está poniendo capital en riesgo y por ende es necesario que sean rentables para devolver a sus accionistas una compensación adecuada al nivel del riesgo que están ellos tomando. Creo que las autoridades deben escuchar el llamado de los bancos miembros de la asociación bancaria tan pronto lo consideren oportuno.
¿Pero ahora que tenemos nuevas autoridades reguladoras del sector ¿ven que hay la decisión de acabar con este intervencionismo en la banca boliviana?
Hemos tenido reuniones con el ministro de Economía y también con el director de la Autoridad de Supervisión (en el marco de la reunión de Felaban) y básicamente se nos ha dicho que ellos son muy conscientes de que tienen que ir gradualmente levantando esas restricciones que quizás la banca quisiera que le levanten hoy o tan pronto sea posible, pero entiendo a los reguladores y al ministro cuando dicen que esto tiene que ser de manera paulatina y que confiemos en las autoridades.
Hay otras cosas que en este momento ocupan la atención de las autoridades del país, pero yo estoy convencido que están muy bien intencionados y que ellos de hecho, viniendo del sector privado y habiendo sufrido en los últimos 20 años estas mismas medidas de represión financiera, saben que es conveniente ir levantando eso para lograr pues el mejor desempeño de la economía, que pueda volver a llegar la inversión extranjera directa al país, que entiendo es casi inexistente.
Todo esto debe ir mejorando quizás empezando a finales de este año o a principios del otro. Nos sentimos confiados de que las cosas van a mejorar para las instituciones financieras acá en Bolivia.
De todos los países que integran Felaban ¿Bolivia es uno de los países que tiene uno de los mayores niveles de intervencionismo estatal en su sistema bancario?
Hay varios países de la región donde existen topes a las tasas de interés, pero cuando lo vemos como un todo, yo pensaría que el caso de Bolivia destaca como un sector de la economía altamente intervenido y eso quizás diría que, en efecto, cuando uno lo compara con los otros países de la región, probablemente el que más medidas de represión financiera ha tenido es Bolivia.
Eso sí, debo reconocer que estas medidas de represión financiera no son nada nuevo, esto ha existido en América Latina desde hace 50 años, desde la década de los 70 lo hemos visto en algunos otros países. Pero el caso de Bolivia ha sido un caso exagerado y digo textualmente un intervencionismo intenso, que no se ha visto en ningún otro país de la región. El caso de Bolivia ha sido exagerado, es un intervencionismo intenso que no he visto en ningún otro país de la región.
¿Pese a este entorno muy adverso ¿qué fortalezas tiene la banca boliviana que opera en una economía donde la informalidad supera el 85%?
Es de destacar que la banca boliviana a través de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) ha logrado implementar con éxito el sistema de los códigos QR, que hoy día permite incluso al sector informal hacer transferencia a través de este sistema, en vez de estar cargando con dinero en efectivo.
Los bancos bolivianos hacen un buen trabajo, aún con todas estas restricciones impuestas a través de los años, siguen ahí. He quedado muy bien impresionado con lo que he visto, he tenido la oportunidad de visitar un banco en Bolivia y admiro la resiliencia con la cual ha actuado, porque, nuevamente, aún con todas estas medidas restrictivas pues han decido continuar adelante con su gestión.
Entiendo que la actividad del microcrédito, que es un jugador importante, se vio afectada, precisamente, por la excesiva normativa que se trató de imponer en ese segmento específico de la economía. El nivel de informalidad laboral en muy elevado. Yo creo que todos en Latinoamérica de alguna manera experimentamos la informalidad laboral, pero en Bolivia entiendo que ronda el 80-85%, lo que es elevado.
Pero me siento complacido de ver que la banca boliviana continúa sólida. Espero que los reguladores, tan pronto ellos lo consideren oportuno, empiecen a levantar las restricciones que todavía hoy día les aplica a los bancos.
¿Qué rol debe desempeñar la Banca para preservas la estabilidad financiera y sostener el crecimiento que se espera?
Los bancos crecen y su cartera aumenta proporcional a lo crece la economía del país. Revisando las estadísticas del sector, he podido ver que la cartera de créditos estaba creciendo más que la economía real, y eso, en parte, tiene que ver con los créditos dirigidos e inversiones forzosas. Eso debe eliminarse y los bancos deben poder determinar propuestas propias en cuanto a dónde invierten y a qué sectores apuestan.
Entonces, mi observación sería: dejemos que el mercado trabaje libremente y en la medida que se vayan levantando las restricciones que todavía hoy existen, van a ver que los bancos van a apoyar aquellos segmentos que la economía lo requieren y eso va a permitir mayor bancarización y mayor crecimiento. Al final todos buscamos un ganar-ganar y que la población y las familias mejoren su calidad de vida.
¿Cómo ven a los bancos digitales que han sido impulsados por las fintech?
Hoy en día el tema de la digitalización ha cobrado relevancia, de hecho, vemos que hay bancos 100% digitales. Pero creo oportuno mencionar aquí el hecho de que cuando se trata de una misma actividad con similares niveles de riesgo, debe aplicarse la misma normativa. Es decir, no debe existir una normativa para las entidades financieras tradicionales versus la normativa para aquellas fintech, que están captando fondos del público sin necesariamente tener, por ejemplo, un capital adecuado para atender esos niveles de riesgo que están tomando. No puede ser que unos jueguen con reglas más flexibles, porque el día de mañana puede ser que esa flexibilidad de requisitos regulatorios termine afectando al mismo consumidor.
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