sábado. 18.07.2026
BANCA & FINANZAS

Fintech afianzan el salto boliviano hacia el mercado de los criptoactivos

Impulso. La coyuntura económica adversa, la nueva regulación para que estas operaciones se realicen en un entorno más formal y seguro, y el interés de los usuarios convierten a Bolivia en la “promesa emergente” del mercado regional de activos digitales.

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Hay todo un ecosistema en este sector, desde las casas de cambio virtuales que facilitan el comercio de criptoactivos (exchanges) hasta las empresas que viabilizan la inversión, transferencia o pagos con esos activos.

Por necesidad, Bolivia construye un hito en su historia financiera. Los criptoactivos y las fintech dejaron de ser meras alternativas marginales para comenzar a posicionarse como herramientas clave en la economía del país. Esto se debe, en gran medida, a un marco regulatorio emergente que reconoce su relevancia —con ciertos límites—, y al aterrizaje o desarrollo de empresas innovadoras (fintech) que están redefiniendo el acceso y la operativa internacional para usuarios, freelancers, exportadores y empresas locales.

“Las fintech ayudan a dinamizar la economía y generan soluciones innovadoras para que los usuarios puedan interactuar con los criptoactivos de manera más fácil”, destaca Eduardo Aranda, presidente de la Cámara Boliviana Fintech.

Y ya hay todo un ecosistema en este sector, desde las casas de cambio virtuales que facilitan el comercio de criptoactivos (exchanges) hasta las empresas que viabilizan la inversión, transferencia o pagos con esos activos.

Las fintech “son fundamentales para el futuro cercano de Bolivia” porque son más ágiles y dinámicas que los bancos para la adopción de nuevas tecnologías, subraya Carlos Neira, cofundador de Meru, plataforma que ofrece servicios de intercambio, compra y venta de criptos, y procesamiento de pagos con activos digitales para comercios y usuarios.

Y en este sector, “se están desarrollando más soluciones para el uso de criptoactivos”, anuncia Aranda.

Hasta mediados de 2024, los gobiernos del MAS mantuvieron una postura restrictiva respecto al uso de activos digitales en Bolivia, pero eso cambió en junio de ese año, cuando el BCB emitió la Resolución 082, que permitió el uso de canales e instrumentos electrónicos de pago para operaciones relacionadas con activos virtuales.

Esa resolución se apuntaló el 7 de mayo de este año, con la aprobación del Decreto 5384, que fija por primera vez un marco legal para las Empresas de Tecnología Financiera, mejor conocidas como fintech. Con esta norma, todas las actividades que realizan estas empresas, desde plataformas de pago hasta servicios con activos digitales o blockchain, son reguladas por la ASFI y deben cumplir normas de seguridad que garanticen confidencialidad, integridad y autenticación para proteger al usuario. Un tercer paso se dio el pasado 3 de julio, con la emisión de la Circular 885 de la ASFI, que aprueba el Reglamento que incluye todos los aspectos necesarios para las operaciones de las fintech.

La certeza jurídica del nuevo marco presenta oportunidades, pero también desafíos. Las fintech deben cumplir con garantías económicas y requisitos en sus operaciones, infraestructura, ciberseguridad, identidad legal y más.

La diputada Mariela Baldivieso alerta sobre el carácter sobreregulatorio de esta normativa para las empresas emergentes que desarrollan soluciones tecnológicas propias o que han establecido alianzas con instituciones financieras. “Se les impone un marco regulatorio equivalente al de entidades financieras tradicionales, con exigencias que muchas startups no están condiciones de cumplir”, dice la legisladora.

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Estos requerimientos legales podrían concentrar el mercado en pocas empresas que puedan asumir el costo, reduciendo así la competencia, con el riesgo de elevar costos para el usuario final.

Pero hay otras visiones más optimistas, como la de Mauricio Dulón, consultor especializado en transformación digital, que consideran que la nueva normativa da mayor claridad a los jugadores nacionales y extranjeros. “Hoy en día hay más barreras de entrada a este mercado, tanto desde el punto de vista del capital como desde el regulatorio, pero eso también hace que las fintech que están sean más sólidas en cuanto a capital y tecnología”, apunta.

Aranda destaca: “Hemos llegado ocho años después de todo el boom cripto, pero rápidamente nos estamos poniendo al día. Este es un salto positivo porque estos activos llegaron para quedarse”.

En mayo, el Ministerio de Economía informó que en Bolivia más de 40 empresas operaban en este campo, una cifra que la Asfi elevó en julio a 209, las cuales deben adecuarse al nuevo reglamento antes del 31 de diciembre de 2025.

“Nosotros vemos un dinamismo muy interesante de nuevas ofertas, de nuevas posibilidades (…). Las reglas claras en general son muy positivas para el mercado y para el desarrollo de la industria fintech y de los servicios financieros en Bolivia”, subraya el cofundador de Meru, empresa boliviana de capitales extranjeros que está en proceso de adecuación y que trabaja en el país desde hace un año.

Al momento, operan en Bolivia empresas off-ramp, que permite por ejemplo a un exportador convertir sus criptoactivos en dólares, euros u otra divisa para el pago a proveedores en el exterior. Pero también están los grandes jugadores como Binance o Bybit, que no están formalmente incorporados al mercado nacional, pero que permiten interactuar con sus soluciones.

También se desarrollaron empresas locales como Banexcoin, una billetera móvil de criptoactivos a través de la cual se puede operar con USTD, además de pagar en bolivianos a través de códigos QR.

Esta mayor presencia empresarial cripto también se refleja en las operaciones. El BCB reportó que entre junio de 2024 y junio de 2025 el uso de activos digitales aumentó de $us 46,5 millones a 294 millones, monto que puede ser mucho mayor. Un estudio del Gafilat estima que en la economía boliviana se manejan unos $us 1.000 millones en criptoactivos y que aproximadamente 250.000 personas poseen algún tipo de esos valores.

En Meru, de julio de 2024 a junio del 2025, la cantidad de dólares transados a través de esa plataforma creció 184 veces y el número de usuarios activos 66 veces, un crecimiento calificado por la empresa como “más que espectacular”.

 “Por necesidad, no por opción, los criptoactivos han comenzado a tener mucho mayor uso y preponderancia en Bolivia”, indica Dulón.

“La principal necesidad que hemos tenido los bolivianos es de poder tener acceso a dólares y en muchos casos el acceso a dólares digitales (USDT u otros) puede ser más rápido, más seguro y hasta más económico”, sostiene Aranda

Estos datos no solo evidencian el interés, sino la necesidad creciente de herramientas financieras alternativas, en especial en un contexto económico marcado por las restricciones cambiarias.

Otros mercados más sofisticados utilizan las criptos como herramienta de inversión, en tanto que en Bolivia se opera en especial con stablecoins, activos digitales con un valor vinculado al del dólar o al de otro activo con valor estable. Y la gente ha incorporado estos activos a su cotidianidad, sea para las compras en aeropuertos y tiendas, o para el pago de hoteles, alojamientos y otros servicios.

“Bolivia es uno de los únicos o tal vez pocos países en el mundo donde ya cosas del día a día se están empezando a poner en precios USDT”, subraya Dulón. 

Detrás de Brasil,  Venezuela y Argentina (que desarrollaron también sus mercados cripto por necesidad), “Bolivia es la promesa emergente” en la región, indica Neira.

Todo este panorama no solo despertó un alto interés de otras fintech internacionales, sino también de la banca local. “En otros países, entidades financieras tradicionales como los bancos están fuera de este mundo. En Bolivia están entrando a esto el BISA, el BCP, el Unión y el FIE”, resume Dulón.

“Hay ya un par de bancos que tienen soluciones en el mercado y estoy seguro que van a haber otros más en unas semanas”, adelanta el presidente de la Cámara Fintech.

“Hay un mercado para todos y cuando el mercado es más competitivo es más dinámico y beneficia al usuario, porque le da más opciones. La competencia, además, crea un esquema de precios más eficiente para el usuario”, afirma Aranda, quien cree también que el trabajo entre bancos y fintech “es totalmente complementario”.

“Hay fintech que pueden proveer infraestructura para que los bancos circulen activos para la compra, venta o inversión” de criptoactivos, sostiene.

Sin embargo, el que se mantenga el acelerado el crecimiento del sector dependerá de la coyuntura económica. Si las dificultades para obtener dólares persisten, el uso seguirá en ascenso, pero si la escasez de divisas se soluciona, la tendencia empezará a declinar.

Dulón, no obstante, considera que pase lo que pase el proceso de adopción de activos digitales no se frenará, porque ya se incorporó al sistema financiero”. “Todos los candidatos de gobierno se han dado cuenta que esto es inevitable, que es algo que tienen que apoyar”, agrega.

Aún si se supera la crisis de los dólares, “las fintech podrán seguir jugando un papel importantísimo en la provisión de servicios financieros para las personas y empresas. No se trata solo de la compra y venta de criptos, sino de las soluciones que se pueden crear para las exportaciones, para el pago de nóminas, para el ahorro en dólares”, coincide Neira. 

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