miércoles. 01.07.2026

La falta de diésel dejó de ser un problema exclusivamente logístico para convertirse en una amenaza que atraviesa toda la cadena productiva boliviana. Mientras los transportistas reportan retrasos, menores ingresos y una reducción de su capacidad operativa, el sector agropecuario advierte que miles de hectáreas están en riesgo y que la seguridad alimentaria y las exportaciones podrían verse comprometidas si el abastecimiento no se normaliza de inmediato.

Representantes del transporte internacional, de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) y de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) coincidieron en que el país enfrenta un escenario que exige soluciones inmediatas y decisiones estructurales para evitar mayores daños a la economía.

El transporte trabaja al límite

El ejecutivo del Transporte Internacional de Santa Cruz, Juan Yujra, señaló que el sector aún mantiene alrededor del 70% de su capacidad operativa, mientras que el 30% restante permanece detenido realizando filas para abastecerse de combustible, una proporción que podría aumentar si la situación se agrava.

Explicó, con contacto vía telefónica con ECONOMY, que actualmente los transportistas deben invertir entre uno y dos días para conseguir diésel, tiempo que anteriormente destinaban a generar ingresos mediante nuevos viajes.

"Nosotros vivimos de viajar. Si no viajamos, no ganamos. Primero tenemos que conseguir combustible y recién salir a trabajar", afirmó.

Yujra recordó que las dificultades comenzaron hace más de dos años y lamentó que, pese al cambio de gobierno, los problemas persistan.

Según sus estimaciones, un transportista que normalmente realizaba cuatro viajes mensuales en condiciones normales, en la actualidada apenas alcanza uno o dos, lo que representa pérdidas que oscilan entre Bs 5.000 y Bs 10.000 al mes, además del incremento esperado en los costos de mantenimiento, repuestos y operación tras la implementación del nuevo régimen cambiario.

El dirigente advirtió que el panorama resulta especialmente complejo para quienes financian la compra de sus unidades mediante créditos bancarios, ya que la reducción de viajes limita su capacidad de cumplir con sus obligaciones financieras.

Más de un millón de hectáreas en riesgo

La preocupación también alcanza al sector agrícola. El presidente de Anapo, Abraham Nogales, alertó que la insuficiente provisión de diésel durante más de tres semanas coincide con una de las etapas más sensibles del calendario productivo.

Según explicó, alrededor de 950.000 hectáreas sembradas en la zona este de Santa Cruz y otras 400.000 hectáreas correspondientes a la campaña de invierno enfrentan riesgos debido a la escasez de combustible.

Nogales recordó que la campaña agrícola requiere entre 90 y 100 millones de litros de diésel para completar las labores de pequeños, medianos y grandes productores.

"Cada día que pasa sin una provisión adecuada de diésel representa menos posibilidades de producir y recuperar lo invertido. La agricultura no puede detenerse porque de ella depende la alimentación de millones de bolivianos y también una parte importante de las exportaciones de oleaginosas que generan divisas para el país", sostuvo.

Nogales pidió a YPFB establecer un mecanismo eficiente de abastecimiento en las zonas productivas y garantizar la entrega directa a los productores que retiran combustible desde la refinería de Palmasola.

Asimismo, informó que el sector continúa a la espera de una reunión con la estatal petrolera para conocer el plan de abastecimiento tanto para la actual campaña de invierno como para la campaña de verano, que comenzará en octubre.

"La producción no espera al surtidor"

Desde la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), su presidente Klaus Frerking advirtió que el sector productivo enfrenta una acumulación de problemas que comenzó con los bloqueos, continuó con la escasez de diésel y ahora se agrava con los avasallamientos de tierras.

"La producción agropecuaria se hace cuando el clima, la tierra y el sol lo permiten; no cuando hay diésel en un surtidor", afirmó.

Frerking recordó que las labores agrícolas responden a ventanas específicas de siembra, fumigación y cosecha, por lo que cualquier retraso puede traducirse en pérdidas irreversibles.

Según datos de la CAO, el sector agropecuario consume apenas 389 millones de litros de diésel al año, equivalentes al 16% del consumo nacional de combustibles, porcentaje con el que se sostiene la producción de alimentos para el país.

El dirigente explicó que actualmente la campaña de invierno proyecta sembrar 1,246 millones de hectáreas, de las cuales aún resta completar cerca del 20%. A ello se suman aproximadamente 200.000 hectáreas de caña de azúcar pendientes de cosecha, además del avance de la cosecha de sorgo en distintas regiones del departamento.

"Necesitamos decisiones, ya no promesas. El abastecimiento debe garantizar volumen y disponibilidad en todos los surtidores", enfatizó.

La preocupación va más allá del combustible

Además de la falta de diésel, Frerking denunció que los avasallamientos continúan deteriorando la seguridad jurídica para quienes invierten en el campo.

Citó como ejemplo el caso del predio Santa Rita, que —según indicó— ha sido avasallado en seis oportunidades, pese a existir órdenes judiciales de desalojo y aprehensión aún pendientes de ejecución.

A su juicio, la falta de garantías desincentiva nuevas inversiones y limita el crecimiento del aparato productivo nacional.

"¿Quién va a querer invertir si no existe seguridad jurídica?", cuestionó.

Propuesta para reactivar al sector

Como parte de las medidas planteadas para enfrentar la crisis, la Confederación Agropecuaria Nacional (Confeagro) propondrá la creación de un fideicomiso de Bs 2.500 millones, destinado a apoyar a los distintos sectores agropecuarios afectados por los bloqueos y la falta de combustible.

La iniciativa busca facilitar capital operativo para productores de todo el país, permitiéndoles reactivar sus actividades mediante la compra de insumos, alimentos para animales y otros requerimientos productivos.

La escasez de diésel ya deja pérdidas millonarias y amenaza a toda la cadena productiva