Cada vez más emprendedores y pequeñas empresas bolivianas buscan llevar sus productos a mercados internacionales, impulsados por la creciente demanda de alimentos, manufacturas y productos con valor agregado. Sin embargo, exportar no comienza cuando la mercancía cruza la frontera, sino mucho antes, con una adecuada planificación comercial, el cumplimiento de requisitos legales y una estrategia logística que permita competir en mercados cada vez más exigentes.
Para Cristina Ballesteros, especialista en Comercio Exterior, el primer error que suelen cometer quienes buscan exportar por primera vez es enfocarse únicamente en vender su producto sin investigar previamente las condiciones del mercado al que desean ingresar.
"Muchos exportadores tienen el interés de sacar su producto al exterior, pero primero deben conocer qué exige el país de destino. Cada mercado tiene requisitos propios de certificación, calidad, fichas técnicas o registros sanitarios que deben cumplirse antes de iniciar cualquier operación", explica.
La especialista señala que, una vez identificado el mercado objetivo, el siguiente paso es formalizar la empresa. Contar con el Número de Identificación Tributaria (NIT), registrar la empresa en el Servicio Plurinacional de Registro de Comercio (Seprec) y obtener el Registro Único del Exportador (RUEX) ante el Servicio Nacional de Verificación de Exportaciones (Senavex) forman parte de los requisitos básicos para operar legalmente como exportador. Estas gestiones están contempladas dentro de la guía elaborada por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), con información de la Aduana Nacional y la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (Cainco).
“Es importante que los emprendimientos apuesten por la formalidad desde el inicio”. De acuerdo con Ballesteros, muchos empresarios retrasan este paso porque consideran que constituir una empresa representa un costo elevado, cuando, según explica, el proceso puede realizarse con una inversión aproximada de entre Bs 2.500 y Bs 3.000. A su juicio, operar formalmente genera mayor confianza frente a clientes internacionales y facilita el acceso a los trámites necesarios para exportar.
Dependiendo del producto que se pretenda comercializar, también será necesario tramitar autorizaciones y certificaciones específicas. Alimentos, productos agropecuarios, café, madera, minerales o especies reguladas requieren permisos emitidos por entidades como Senasag, Senavex, la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT), Senarecom o las autoridades ambientales competentes, además del Certificado de Origen cuando corresponda para acceder a beneficios arancelarios establecidos en acuerdos comerciales.
Superada esta etapa, el proceso continúa con la preparación de la documentación comercial y aduanera. Factura comercial, lista de empaque, Declaración Única de Exportación (DUE) y documentos de transporte forman parte del expediente que será verificado por la Aduana Nacional antes de autorizar la salida de la mercancía mediante la emisión del Certificado de Salida.
La especialista añade que otro error frecuente es intentar realizar todo el proceso sin asesoramiento profesional para ahorrar dinero. En ese sentido, considera que contratar un despachante de aduana representa una inversión más que un gasto, ya que una asesoría puede costar alrededor de Bs 500, monto significativamente menor frente a las pérdidas que puede ocasionar un error documental o un incumplimiento de los requisitos exigidos por el país de destino.
"El despachante de aduana debe verse como un aliado. Muchas veces, por intentar ahorrar un costo pequeño, el exportador termina enfrentando errores mucho más caros", sostiene.
Respecto a los productos con mayor potencial, la especialista evita señalar un producto específico y enfatiza que la decisión debe partir de una investigación comercial. Aunque actualmente observa oportunidades en rubros como café, cuero, pinturas y algunos alimentos, considera que el verdadero punto de partida consiste en identificar una necesidad concreta del mercado internacional.
"Más que preguntarse qué exportar, el emprendedor debe identificar qué necesita el mercado al que quiere llegar. Ahí comienza realmente una estrategia de exportación", concluyó.
Por otro lado, Mercator, empresa especializada en transporte internacional, destaca, en una publicación de su portal web, que una adecuada planificación del envío permite reducir tiempos, costos y riesgos. La elección del medio de transporte, la definición del Incoterm, la contratación del seguro y la coordinación documental deben formar parte de la estrategia desde el inicio de la negociación comercial, ya que cualquier error en esta etapa puede afectar la rentabilidad de toda la operación.

